Feijóo abre la puerta al retorno del rey emérito

El líder del PP trata de presionar a Sánchez al identificarlo con la extrema izquierda que se opone al regreso de Juan Carlos I

26 de Febrero de 2026
Actualizado a las 11:32h
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Alberto Núñez Feijóo con el rey Felipe VI.
Alberto Núñez Feijóo con el rey Felipe VI.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha afirmado hoy que sería deseable que Juan Carlos I regrese a España tras publicarse los papeles clasificados del 23F, donde no han aparecido pruebas concluyentes de que el monarca instigara el golpe. “La desclasificación de los documentos del 23F debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado”, ha asegurado en X el presidente del PP. Y añade que Juan Carlos ha cometido “errores innegables” en su trayectoria, pero “contribuyó a sostener” la democracia española.

La figura de Juan Carlos I vuelve al centro del debate político español. Esta vez no por nuevas informaciones judiciales ni por movimientos del propio emérito, sino por un mensaje de Feijóo, que ha reabierto la polémica sobre un eventual regreso estable del antiguo jefe del Estado a España. En un momento de alta polarización y con la memoria histórica convertida en un terreno de disputa partidista, las palabras del líder popular han actuado como un catalizador inesperado.

El tuit de Feijóo no es un gesto aislado. Llega en un contexto en el que el PP busca reforzar su perfil institucional y presentarse como garante de la estabilidad constitucional frente a un Gobierno que, según los populares, ha erosionado los consensos de la Transición. Al situar al rey emérito como símbolo de la defensa de la democracia, Feijóo interpela a varios públicos a la vez. A su vez, marca perfil propio frente a la extrema derecha de Vox, que se ha distanciado con la Casa Real.

Por un lado, Feijóo envía un mensaje a su electorado más tradicional, que ve en Juan Carlos I una figura clave en la consolidación del sistema democrático. Por otro, presiona al Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de mantener una actitud ambigua hacia la Corona y de permitir que sus socios parlamentarios erosionen la institución. Y, finalmente, se dirige a la propia Casa Real, que ha mantenido una posición de prudencia extrema respecto al emérito, consciente de que su regreso podría reabrir heridas y tensiones internas.

La referencia a la desclasificación de los documentos del 23F no es casual. El Gobierno anunció recientemente su intención de revisar el acceso a determinados archivos históricos, lo que ha reavivado el interés por conocer más detalles del intento de golpe de Estado de 1981. Feijóo aprovecha este movimiento para reivindicar la figura de Juan Carlos I como actor decisivo en la derrota del levantamiento militar.

El relato oficial de la Transición siempre ha destacado el papel del monarca, cuya intervención televisada la noche del 23 de febrero se considera un punto de inflexión que desactivó el golpe. Sin embargo, en los últimos años han surgido interpretaciones alternativas, algunas de ellas alimentadas por sectores republicanos o críticos con la monarquía, que cuestionan la transparencia de aquellos hechos. En ese contexto, Feijóo intenta blindar la versión histórica que sitúa al rey como garante de la democracia.

Pero la reivindicación del papel histórico de Juan Carlos I convive con una realidad incómoda: los escándalos financieros y personales que precipitaron su salida de España en agosto de 2020. Aunque la Fiscalía archivó las investigaciones abiertas al no poder imputarle delitos por prescripción o inviolabilidad, la imagen del emérito quedó profundamente dañada.

Feijóo reconoce en su mensaje que el rey cometió “errores innegables”, una fórmula que busca equilibrar la defensa institucional con el reconocimiento de las sombras que han marcado el final de su reinado. El PP intenta así construir un relato que permita separar la figura histórica del monarca de sus comportamientos privados, y que abra la puerta a su regreso sin ignorar las críticas que aún suscita.

La cuestión de fondo es si el mensaje de Feijóo forma parte de una estrategia para preparar el terreno a un retorno estable del emérito. Desde su marcha a Abu Dabi, Juan Carlos I ha realizado visitas puntuales a España, siempre rodeadas de una enorme expectación mediática y de tensiones políticas. La Casa Real ha insistido en que su residencia en Emiratos Árabes Unidos es una decisión personal, pero también ha dejado claro que cualquier cambio debe gestionarse con discreción y consenso institucional.

El PP, sin embargo, parece decidido a romper el silencio que ha rodeado el asunto. Al reivindicar públicamente la figura del emérito y vincularla a un episodio fundacional de la democracia, Feijóo abre un debate que el Gobierno preferiría evitar. Para los populares, permitir que Juan Carlos I regrese sin polémicas sería un gesto de reconciliación nacional; para el Ejecutivo, podría convertirse en un foco de desgaste político.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha mantenido una postura prudente respecto al emérito. Aunque ha defendido la labor institucional de Felipe VI y ha subrayado la necesidad de transparencia en la monarquía, ha evitado pronunciarse sobre un posible regreso de Juan Carlos I. Los socios parlamentarios del Ejecutivo, especialmente ERC, Bildu y Sumar, han sido mucho más críticos y consideran que el emérito debe rendir cuentas por sus actuaciones pasadas.

En este contexto, las palabras de Feijóo pueden interpretarse como un intento de obligar al Gobierno a posicionarse. Si Sánchez rechaza la idea de un regreso, el PP podrá acusarle de ceder ante sus socios republicanos; si la acepta, deberá gestionar las tensiones internas que ello generaría.

Más allá de la figura de Juan Carlos I, el mensaje de Feijóo reabre un debate más amplio sobre la memoria de la Transición, el papel de la monarquía y la identidad constitucional de España. Para el PP, reivindicar al emérito es reivindicar el modelo político surgido en 1978. Para sus críticos, es un intento de blindar un relato histórico que consideran incompleto o sesgado.

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