Intxaurrondo clava la pregunta que Ayuso sigue sin responder: "¿Para qué se compró esa vivienda?"

La periodista regresó este lunes a La hora de La 1 y puso el foco en la explicación más débil del escándalo del ático de Chamberí

10 de Agosto de 2026
Actualizado a las 14:00h
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Silvia Intxaurrondo en su regreso a La hora de La 1
Silvia Intxaurrondo en su regreso a La hora de La 1

Silvia Intxaurrondo ha necesitado apenas unos minutos en su regreso a La hora de La 1 para formular la pregunta que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso lleva casi dos semanas intentando rodear sin terminar de contestar de manera convincente: "¿Para qué se compró esa vivienda?". La periodista volvía este lunes 10 de agosto al programa después de sus vacaciones y, tras la emisión de una pieza sobre el ático adquirido por la empresa pública Planifica Madrid, reaccionaba con un irónico «¡Vaya temazo!» antes de entrar directamente en el corazón de una operación que amenaza con convertirse en uno de los mayores errores políticos de la presidenta madrileña. 

Intxaurrondo fue todavía más contundente: «Pero que no se burlen de los ciudadanos diciendo que era para una oficina». Y añadió inmediatamente una frase mucho más arriesgada, que debe entenderse como su valoración y no como un hecho acreditado: "Si todos sabemos la respuesta a esa pregunta...".

Ahí está precisamente la frontera que el periodismo no debería cruzar y que, paradójicamente, hace todavía más difícil la posición del Gobierno regional. No está demostrado públicamente que el ático fuese comprado para convertirse en una residencia de Ayuso, ni puede afirmarse como hecho que existiera una finalidad privada oculta. Pero tampoco hace falta aventurarse por ese terreno para describir la gravedad política de lo sucedido. Basta con los hechos conocidos.

Planifica Madrid compró el 14 de abril por 6,3 millones de euros un ático de 485 metros cuadrados, unos 199 de ellos de terraza, en el paseo del General Martínez Campos, una de las zonas más caras de Chamberí. Cuando la operación fue descubierta meses después, la primera explicación ofrecida por la Comunidad fue que serviría como "oficina" temporal de Ayuso mientras se rehabilitaba la Real Casa de Correos. Horas más tarde, el propio equipo presidencial matizó que la decisión sobre su uso no estaba tomada "al cien por cien".

Una Administración pública había gastado más de seis millones de euros y todavía no podía explicar con absoluta certeza para qué había comprado el inmueble. Eso es exactamente lo que Intxaurrondo ha puesto esta mañana encima de la mesa.

Una "oficina" que no podía ser oficina

El problema se agravó cuando comenzó a analizarse el destino anunciado. La normativa urbanística aplicable al edificio residencial de Chamberí impide instalar allí una oficina administrativa independiente en una novena planta. El Ayuntamiento tampoco había recibido una solicitud para cambiar el uso del inmueble cuando estalló la controversia.

Por tanto, la pregunta ya no es únicamente por qué una Administración decidió comprar un ático de lujo para resolver una necesidad supuestamente temporal. La cuestión es todavía más elemental: ¿se comprobó antes de gastar 6,3 millones que el inmueble podía utilizarse legalmente para aquello que después se dijo que justificaba su adquisición?

Comprar primero y comprobar después no es precisamente la definición habitual de planificación pública. Y la empresa que realizó la operación se llama, precisamente, Planifica Madrid.

La secuencia posterior tampoco contribuyó a despejar las dudas. Apenas 33 horas después de conocerse públicamente la operación, el Ejecutivo anunció que se desprendería del inmueble. Ahora Planifica Madrid lo ha puesto a la venta por 6,69 millones de euros, con la pretensión de obtener al menos una cantidad superior a la desembolsada en la compra. (El País)

Si era imprescindible como oficina provisional, ¿por qué dejó de serlo en cuestión de horas? Si dejó de ser necesario por los incendios de la Sierra Oeste, como posteriormente argumentó el Gobierno para justificar la venta de patrimonio, ¿qué solución se utilizará entonces para las necesidades institucionales que supuestamente provocaron la compra?

La historia continúa acumulando respuestas que generan nuevas preguntas.

"En Madrid no te encuentras a tu ex"

Intxaurrondo reservó además una de sus ironías más afiladas para recuperar una vieja frase que Ayuso convirtió en emblema de su idea de Madrid durante la campaña de 2021.

"¿Cómo es Madrid, eh? Es la ciudad donde uno no se encuentra a su ex pero consigue un piso gratis frente al piso de su madre. Qué cosas, ¿eh?", dijo la presentadora, antes de rematar: "Lo que tiene Madrid". 

La frase necesita también una precisión. El ático no es un piso regalado a Isabel Díaz Ayuso ni pertenece a la presidenta: es patrimonio de la empresa pública Planifica Madrid. La expresión de Intxaurrondo fue una ironía política. Lo que sí está documentado es que el inmueble se encuentra a escasos metros de la vivienda de Chamberí cuya nuda propiedad pertenece a Ayuso y cuyo usufructo corresponde a su madre, que reside allí. 

Y esa proximidad, por sí misma, no demuestra absolutamente nada sobre la finalidad de la compra. Pero vuelve a conducir a la misma pregunta. ¿Por qué ese ático?

El problema ya no es el ático: son las explicaciones

El gran error del Gobierno madrileño está siendo intentar combatir una controversia documental como si se tratara de otra guerra ideológica.

Ayuso empezó hablando de una "campaña de desprestigio". Su Gobierno defendió primero el uso provisional como oficina. Después admitió que ese uso todavía no estaba decidido definitivamente. Más tarde apareció el debate sobre una posible residencia oficial para la Presidencia. Finalmente se anunció la venta y se vinculó el dinero que se obtuviera con la recuperación de la Sierra Oeste.

Mientras tanto, el PSOE ha llevado la operación ante la Fiscalía de Delitos Económicos, Más Madrid exige toda la documentación y hasta Vox reclama explicaciones. La presentación de una denuncia no demuestra la comisión de delito alguno, pero sí confirma que el problema ha dejado de ser una simple polémica mediática. 

La intervención de Intxaurrondo resulta especialmente dañina para Ayuso porque elimina buena parte del ruido que ha rodeado el caso y devuelve la cuestión a su punto de partida. 

No hace falta decidir quién iba a dormir allí.

No hace falta atribuir delitos que ningún tribunal ha declarado.

No hace falta siquiera aceptar la insinuación de la periodista de que "todos sabemos" para qué se compró.

Hace falta contestar una pregunta mucho más sencilla: ¿para qué compró una empresa de todos los madrileños un ático residencial de 6,3 millones de euros que, según la explicación inicial, debía servir como oficina, cuando ese uso presentaba serios obstáculos urbanísticos y cuando, inmediatamente después de hacerse pública la operación, el propio Gobierno decidió venderlo?

Eso es lo que Isabel Díaz Ayuso todavía no ha conseguido explicar de una manera capaz de cerrar el caso.

Y después de casi dos semanas de versiones, matices, rectificaciones y una venta precipitada, la frase más dura pronunciada esta mañana por Silvia Intxaurrondo quizá no sea la del ex, ni la del piso, ni siquiera su ironía sobre Madrid.

Es mucho más sencilla: "Que no se burlen de los ciudadanos".

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