Isabel Díaz Ayuso ha entregado la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid al presidente chileno José Antonio Kast, un dirigente ultraconservador que defendió la continuidad de la dictadura de Augusto Pinochet y cuyo Gobierno atraviesa una grave controversia por la reducción de condenas a 56 personas sentenciadas por abusos sexuales y violaciones de menores.
La presidenta madrileña ha elegido la Real Casa de Correos para homenajearlo por su supuesto compromiso con la libertad, la seguridad y la defensa de las instituciones. Durante la ceremonia, Ayuso ha elogiado su gestión y ha asegurado que ambos gobiernos comparten principios y valores, sin mencionar los antecedentes políticos de Kast ni las decisiones de su Ministerio de Justicia.
Pinochet, el pasado que no apareció en el homenaje
José Antonio Kast no ha ocultado históricamente su simpatía por el régimen de Augusto Pinochet. En 1988 participó en la campaña del «Sí», favorable a prolongar durante ocho años más el poder del dictador chileno.
Décadas después continuó defendiendo determinados aspectos de aquella etapa y manifestó que Pinochet habría respaldado su candidatura presidencial. Aunque posteriormente ha reconocido los crímenes cometidos durante la dictadura y ha rechazado las violaciones de derechos humanos, su participación en aquella campaña constituye un episodio documentado de su trayectoria.
La dictadura chilena, instaurada tras el golpe militar de 1973, dejó miles de víctimas de ejecuciones, desapariciones forzadas, torturas y persecución política. Ese pasado contrasta con los elogios pronunciados por Ayuso, que durante la ceremonia presentó a Kast como defensor de las libertades democráticas y enemigo del autoritarismo.
El escándalo de las 56 rebajas de condena
La distinción llega cuando el Gobierno chileno afronta una de sus controversias más graves desde que Kast asumió la Presidencia en marzo.
Su Ministerio de Justicia aprobó 56 reducciones de condena a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores: 27 por abusos y 29 por violaciones. Los beneficios se concedieron mediante decretos administrativos. El ministro Fernando Rabat defendió que respondían a una interpretación de la jurisprudencia de la Corte Suprema sobre la aplicación de una reforma legal de 2022 que restringió estas reducciones. Sin embargo, una investigación de CIPER reveló que existían resoluciones judiciales que permitían rechazar determinadas solicitudes, lo que cuestionó la explicación de que el ministerio estuviera obligado a concederlas.
La investigación de BioBioChile identificó a 33 beneficiarios que habían recuperado la libertad. Según ese medio, sus víctimas no fueron notificadas y algunos expedientes contenían advertencias penitenciarias sobre riesgo de reincidencia. El propio Kast reconoció el 26 de octubre que se había cometido un error, aunque mantuvo al ministro Rabat al frente de Justicia.
La polémica se amplió al conocerse que también se habían concedido rebajas de condena a antiguos agentes sentenciados por crímenes de la dictadura.
Las medallas de Ayuso y su dimensión política
La condecoración a Kast se incorpora a una relación de homenajes internacionales que han suscitado controversias por las posiciones de algunos de sus destinatarios.
En 2020, Ayuso distinguió al dirigente opositor venezolano Juan Guaidó. En 2022 recibió la medalla el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y, en 2023, Daniel Noboa, de Ecuador. En junio de 2024, el homenajeado fue Javier Milei, presidente argentino y referente de la derecha radical internacional. La condecoración llegó después de la crisis diplomática provocada por sus ataques a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez.
En febrero de 2026, Ayuso anunció otra distinción destinada a Estados Unidos durante una gala celebrada en Mar-a-Lago, residencia privada de Donald Trump. Formalmente, el reconocimiento correspondía al país, no al presidente estadounidense. También ha distinguido a Edmundo González Urrutia, dirigente opositor venezolano.
Estos homenajes no responden todos a idénticas posiciones ideológicas, pero los concedidos a Milei y Kast muestran una relación institucional particularmente próxima con dirigentes de la derecha radical latinoamericana.
El contraste entre los discursos y las decisiones
Durante la ceremonia, Ayuso sostuvo que la seguridad constituye una condición indispensable para la libertad y elogió el compromiso de Kast con los niños y la juventud. El presidente chileno respondió afirmando que la persona debe ocupar el centro de todas las decisiones de su Gobierno.
Esas declaraciones contrastan con la controversia sobre las reducciones de condena a agresores sexuales de menores, especialmente con la falta de información a las víctimas documentada por la prensa chilena. La presidenta madrileña tiene la facultad legal de conceder esta distinción, pero la decisión también está sometida al escrutinio público. La Medalla Internacional reconoce una trayectoria institucional y constituye un gesto político de especial relevancia.
Ayuso ha presentado a Kast como símbolo de libertad y prosperidad sin abordar públicamente las controversias que acompañan su gestión y su pasado.
La pregunta que deja el homenaje es qué criterios debe aplicar una institución democrática para distinguir a dirigentes extranjeros cuando sus antecedentes y decisiones gubernamentales suscitan controversias tan graves sobre los derechos humanos y la protección de las víctima
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