Yolanda Díaz medita dar un paso a un lado para que otra persona lidere la izquierda española

La ministra de Trabajo no desvela si seguirá al frente de Sumar tras el acto del sábado en Madrid

18 de Febrero de 2026
Actualizado a las 14:46h
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Yolanda Díaz, líder de Sumar
Yolanda Díaz, líder de Sumar

La vicepresidenta segunda y líder de Sumar en el Gobierno de coalición, Yolanda Díaz, ha informado de que no asistirá al acto de refundación de la alianza Sumar el próximo sábado. El argumento que esgrime es que “es el momento de las formaciones políticas”, aunque en ningún momento ha desvelado si repetirá como líder y candidata de una plataforma de izquierdas. Su ausencia al acto, anunciada con días de antelación, ha disparado todo tipo de especulaciones sobre su futuro político. Y también sobre quién llevará el volante del nuevo proyecto.

Fuentes internas de Sumar señalan que no habrá discusión sobre el liderazgo hasta abril, cuando se definan los principios del nuevo partido que se está gestando. Este aplazamiento juega a favor de Díaz, ya que evita un cuestionamiento inmediato y mantiene su figura como referencia mientras el espacio se reorganiza.

La falta de candidatos con proyección estatal dentro de Sumar refuerza la posición de Díaz. Aunque su liderazgo ha sido cuestionado por algunos sectores, sigue siendo la figura más reconocible y con mayor experiencia institucional. La ministra de Trabajo deja en el aire su candidatura, no anuncia su intención de retirarse, pero tampoco dice que seguirá. Su silencio estratégico puede interpretarse como una forma de mantener margen de maniobra sin comprometerse prematuramente.

La relación entre Sumar y algunas de sus fuerzas integrantes ha sido compleja desde el inicio. La ausencia de Díaz en los actos de refundación puede leerse también como un intento de evitar tensiones o de no interferir en un proceso que algunos actores quieren liderar.

El espacio a la izquierda del PSOE ha mostrado signos de fragmentación y pérdida de apoyo. Si las encuestas o los procesos internos reflejan un desgaste significativo, Díaz podría valorar una retirada para facilitar una renovación. Sumar nació con la idea de ser un “movimiento ciudadano” y no una estructura personalista. La presión para que el liderazgo sea más distribuido podría llevar a Díaz a ceder protagonismo, aunque no necesariamente a tirar la toalla y abandonar la primera línea de la política.

La decisión de no asistir a los eventos de refundación ha sido uno de los gestos más comentados. Sin embargo, las explicaciones ofrecidas por la propia Díaz (dar espacio a las formaciones, evitar personalismos, permitir que el proceso sea colectivo) sugieren que no se trata de una retirada, sino de una estrategia para reforzar la autonomía del proyecto. Además, su ausencia no ha venido acompañada de mensajes de ruptura ni de señales de desinterés por el futuro del espacio.

¿Qué posibilidades reales hay de que Yolanda Díaz dé un paso al lado para ceder el timón a otra persona? A partir de los elementos disponibles, se pueden plantear tres escenarios. Primero. Si mantiene el liderazgo (el más probable a corto plazo), el debate se pospone, no hay alternativa clara, es decir, su figura sigue siendo necesaria para cohesionar el espacio. Su silencio estratégico le permite reposicionarse más adelante. En un escenario 2, cede protagonismo, pero sigue en un rol relevante. Podría asumir un papel más institucional o programático. Permitiría que otras figuras lideraran la campaña o la organización. Mantendría influencia sin ser la cara principal. Y en un escenario 3, renuncia al liderazgo (posible, pero no inmediato). Requeriría un consenso interno sobre una alternativa. Implicaría un cambio profundo en la estrategia de Sumar. En principio, no hay señales públicas que apunten a una decisión inminente.

La clave está en que Díaz controla los tiempos. Su decisión de no acudir a los actos de refundación no es un gesto de retirada, sino una forma de permitir que el proceso avance sin condicionarlo. Al mismo tiempo, mantiene su posición como referente mientras las organizaciones debaten su futuro. El aplazamiento del debate sobre su liderazgo hasta abril refuerza esta idea: el espacio no está preparado para discutir su relevo, y cualquier movimiento prematuro podría profundizar la fragmentación. En este sentido, las posibilidades de que dé un paso al lado existen, pero no parecen inminentes ni respaldadas por señales claras. Más bien, se perfila un escenario en el que Díaz podría redefinir su papel sin abandonar completamente el liderazgo. Y en ese aspecto, juega a su favor la falta de candidatos que tomen su relevo. Antonio Maíllo ya ha descartado esa posibilidad. Gabriel Rufián solo contemplaría liderar una izquierda soberanista, periférica. Y otros como Pablo Bustinduy son meras incógnitas, especulaciones de la prensa.

De momento, Yolanda Díaz se mantiene a la expectativa. “Yo creo que es muy importante lo que puede fraguarse hoy en España. Es tan importante que creo que la ciudadanía necesita darle un poco de tiempo a las formaciones políticas para decidir qué es lo que quieren hacer y generar esperanza en la gente progresista”, aseguró en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta.

En el acto del sábado, los cuatro partidos del espacio Sumar en el Gobierno de coalición con el PSOE (Movimiento Sumar, Más Madrid, los comunes e IU) oficializarán su determinación de volver a ir juntos a las próximas elecciones generales con un nuevo proyecto que deje atrás la marca Sumar. Díaz tampoco acudirá al acto que Gabriel Rufián y Emilio Delgado celebrarán esta tarde en Madrid. “Lo único importante es que tenemos que entrar en una dinámica de romper el estado emocional de las gentes progresistas”, asegura. Para Díaz, estamos ante “el momento de las formaciones políticas” y pide “cambiar el estado de ánimo y hacer llegar a la gente que coja la democracia en sus manos, que se emocione y que vayan a votar para seguir ganando derechos”.

Díaz asegura saber “muy bien” qué va a hacer Alberto Núñez Feijóo en caso de llegar al Palacio de la Moncloa, que será, “como mínimo”, lo que recoge en su programa electoral: medidas como “recortar los derechos de los trabajadores, recortar el subsidio por desempleo o restringir los derechos de libertad sindical”.

“Vengo de Boston y Nueva York. Da miedo. El estado de ánimo es horroroso, pero hay que tener esperanza”, asegura cuando se le pregunta por el auge de la extrema derecha en todo el mundo. “No va de siglas ni de nombres”, sino de algo “más profundo. Hablemos de propuesta para ganar el país”, insistió al analizar el proceso de reestructuración de la izquierda española.

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