La regularización extraordinaria pactada entre el Gobierno y Podemos beneficiará a más de 500.000 personas. Es, sin duda, un buen golpe de efecto de la izquierda en el mejor momento, justo cuando los “camisas pardas" de Trump salen a la caza masiva de inmigrantes en estados como Minnesota. Hasta la Iglesia católica se ha mostrado a favor de la medida, con lo cual Feijóo, que está en contra, queda entre dos fuegos: el del sanchismo solidario y el de la Conferencia Episcopal. Un jaque antifa a las derechas, en toda regla, del presidente del Gobierno.
Con este paso histórico, la izquierda se rearma moralmente en la batalla contra el fascismo posmoderno y trumpista (otras formaciones como Esquerra y Sumar ya han anunciado que apoyarán la moción). La regularización permitirá que más de medio millón de personas salgan de la clandestinidad, accedan a los derechos más básicos como cualquier otro ciudadano y contribuyan con sus impuestos. Se trata, por tanto, de un plan cuyo objetivo declarado es dar seguridad jurídica a quienes ya viven en España. Sin embargo, la estrategia electoral de Sánchez también está presente. Es evidente que, con este movimiento político, el inquilino de Moncloa trata de atraerse el voto migrante. Si Trump ha conseguido que los latinos de Miami lo apoyen en las urnas de forma masiva, ¿por qué no puede conseguirlo el PSOE con una estrategia similar? No se trata de comprar votos, sino de regularizar situaciones humanas dramáticas de gente que, hoy por hoy, es invisible a efectos del Estado. Está por ver, eso sí, que a los cientos de miles de sudamericanos, africanos y asiáticos que residen en España de forma irregular les entre de repente el fervor socialista tras lograr los ansiados papeles. También pueden ser potenciales electores conservadores y de derechas, con lo cual, el tiro le saldría por la culata a Moncloa. Pero Sánchez ha optado por arriesgar y ya se sabe que, en política, quien no arriesga no gana.
Lo que sí es cierto es que abrir un proceso masivo de regularización cuando arrecia el odio xenófobo en todo el mundo tiene su mérito. La imagen de ese pequeño de cinco años arrestado por los bestias del ICE en Estados Unidos ha dado la vuelta al mundo y el contramensaje que envía Sánchez, referente de la resistencia antitrumpista para muchos países, es algo así como que en España somos gente civilizada que respeta los derechos humanos. Todo un zasca para el magnate neoyorquino.
De momento, la medida ha escocido, como suele decirse, en las derechas españolas. Feijóo no se lo esperaba y a Abascal le ha cogido con el pie cambiado y hablando de la caza al mena. Los líderes del PP y Vox han criticado la regularización extraordinaria de migrantes, ya que podría implicar dar papeles a cerca de medio millón de personas solo con un certificado de que el solicitante está libre de antecedentes penales y acreditando cinco meses de estancia en España antes del 31 de diciembre de 2025.
Para Feijóo, la política migratoria de Sánchez es “tan disparatada como la ferroviaria” y supone en realidad un intento de “desviar la atención”. Además, ha advertido de que aumentará “el efecto llamada” y amenaza con “desbordar” los servicios públicos. Es decir, el líder del PP se ha visto tan sorprendido por el anuncio que ni siquiera ha tenido tiempo de articular un discurso serio. Comparar los accidentes ferroviarios con la política migratoria es tanto como mezclar churras con merinas. Así que el dirigente popular ha quedado, una vez más, fuera de juego.
En cuanto a Abascal, no ha tenido más recurso al ingenio que acusar a Sánchez de “tirano” por impulsar una regularización extraordinaria de inmigrantes que, a su juicio, promoverá “la invasión”, y ha defendido la deportación de las personas sin papeles. “¡500.000 ilegales!”, ha escrito el líder de la formación de ultraderecha al inicio de su mensaje en la red social X, en el que ha afirmado que Sánchez “odia al pueblo español” y “quiere sustituirlo”. La bilis del líder xenófobo no da para más comentario político y viene a demostrar que a Vox también le ha dolido la noticia por lo que tiene de posible ampliación del granero de votos para el PSOE.
Los impulsores de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización de las personas migrantes que viven en España han celebrado el anuncio de que el Gobierno aprobará un real decreto ley que dará papeles a alrededor de medio millón de personas como un sueño que ya veían “inalcanzable”. Así lo ha descrito Silvana Cabrera, una de las representantes de la plataforma Regularización Ya, que engloba a buena parte del tejido asociativo y movimiento migrante que está detrás de la ILP, durante un acto de Podemos en el que la formación ha adelantado que había alcanzado un acuerdo con el Gobierno en este sentido, informa Efe.
Cabrera se ha mostrado muy emocionada ante el anuncio de la medida: “Estamos tan poco acostumbradas a este tipo de victorias y en todo momento la regularización pareció un sueño inalcanzable para nuestras comunidades…”, ha señalado. La activista ha defendido que detrás de cada regularización y de cada papel “hay una vida migrante” con “una maleta llena de sueños”, pero también de responsabilidades, que se topan con un sistema basado en el “racismo estructural e institucional”, por lo que esta medida es un ejercicio de reconocimiento, de reparación colonial y de memoria. La izquierda vuelve a estar en la pelea para no perder terreno respecto a la extrema derecha en auge. El mago Sánchez se ha vuelto a sacar uno de sus conejos de la chistera.
