Tras tres días de juicio en el Tribunal Supremo, no ha aparecido ninguna prueba concluyente que demuestre que el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, filtró el correo electrónico confidencial sobre Alberto González Amador y sus turbios asuntos con Hacienda. Es más, varios periodistas han declarado que accedieron al documento antes que él.
Profesionales de los medios de comunicación como José Precedo (elDiario.es) y Alfonso Pérez Medina (La Sexta) declararon que tuvieron acceso al correo antes que el fiscal general, incluso hasta seis días antes. Ese dato rompe de lleno la acusación, ya que diluye la posibilidad de filtración. La información no salió del despacho del fiscal general. Si la noticia sobre el pacto del novio de Ayuso con Hacienda ya estaba en el mercado, difícilmente pudo García Ortiz filtrar nada. Precedo no pudo ser más claro y rotundo. Mirando al tribunal, dijo sobre el fiscal general: “Es una persona que yo sé que es inocente porque conozco la fuente, pero no la puedo decir por el secreto profesional”. Eso, confesó, le crea un fuerte dilema moral. Además, denunció que Miguel Ángel Rodríguez, asesor de Ayuso y presunto difusor del bulo del pacto de Amador con la Fiscalía, espetó a una de sus compañeras del periódico: “Os vamos a triturar, vais a tener que cerrar”. “Cuando alguien dice eso, me lo tomo en serio, entiendo que nos va a denunciar y nos quiere hundir”, dijo Precedo.
En los próximos días hasta seis periodistas que publicaron informaciones relacionadas con el presunto fraude fiscal de Alberto González Amador aquellos días de marzo de 2024 pasarán ante el tribunal. Entre ellos figura el que firmó la noticia de El Mundo que atribuía a la Fiscalía la voluntad del pacto, cuando era justamente al revés: un bulo ampliamente divulgado por el asesor de Ayuso. Pero las primeras comparecencias de los periodistas dejan en evidencia que nos encontramos ante una descarnada caza de brujas contra el fiscal general del Estado por cuestiones políticas. La derecha política, judicial y mediática sabe que, si cae García Ortiz, Pedro Sánchez sufrirá un fuerte desgaste. Así que no pararán hasta ver entre rejas el máximo responsable de la Fiscalía, que estos días vive una especie de extraño juicio kafkiano. Debe ser una pesadilla saber que tus enemigos te han planeado una encerrona letal y que tu único crimen ha sido tratar de desmontar el bulo de un hombre maquiavélico como Miguel Ángel Rodríguez.
De momento, Amador (que se ha quejado ante el tribunal de que le han destruido la vida y que se encuentra ante la tesitura de “marcharse de España o suicidarse”) continúa procesado y sigue con las negociaciones que su abogado entabló con el fiscal en busca de una condena más baja por delito fiscal. Por su parte, García Ortiz ha negado ante el tribunal, y rotundamente, haber cometido delito alguno. “No”, respondió al ser preguntado por el presidente de la Sala si reconocía los hechos. Tampoco la declaración de Juan Lobato, exlíder del PSOE madrileño que tuvo acceso al expediente tributario de Amador, ha servido para aclarar nada. Ha testificado y ha dicho desconocer el origen de la filtración. Todo tal como se esperaba. No se llega a la verdad sencillamente porque lo que se dirime en este juicio no es tratar de encontrarla, sino condenar a García Ortiz a la muerte civil.
Estamos, sin duda, ante un juicio histórico, ya que es la primera vez que un fiscal general del Estado se sienta en el banquillo de los acusados. La defensa sostiene que la información ya circulaba en medios antes de que García Ortiz la recibiera, lo que debilita la acusación. El tribunal ha suspendido las sesiones hasta el 11 de noviembre.
A pesar de la expectación mediática y política, lo único cierto es que tras tres días de juicio no se ha presentado ninguna prueba directa que vincule al fiscal general con la filtración del expediente Amador. Los testimonios de periodistas refuerzan la tesis de su inocencia, al afirmar que conocieron el contenido del correo antes que él.
Por su parte, Pilar Sánchez Acera, antiguo cargo de Moncloa y actual número dos del PSOE de Madrid, ha declarado que no recuerda qué periodista le envió un pantallazo sobre el correo en el que el abogado de la pareja de Isabel Díaz Ayuso reconocía un fraude a Hacienda, si bien ha dejado claro que “en absoluto” provenía de Fiscalía. Sánchez Acera ha querido “dejar claro” que “jamás” tuvo el correo que centra el juicio, el del 2 de febrero, sino que recibe un documento “distinto”, que carecía de fecha, remitente, destinatario y que tenía una disposición del texto distinto.
En resumen, la primera semana de juicio no ha servido para acumular indicios concluyentes contra García Ortiz, que ha decidido seguir en el cargo pese a las presiones de la derecha política y mediática para que dimita por el daño causado a la institución.
