El periodista y subdirector de Vozpópuli Isaac Blasco acaba de publicar su nuevo libro, donde desvela aspectos interesantes del caso Zapatero. Y entre ese material cabe destacar que el expresidente Zapatero tenía “información previa sobre una inminente operación de Estados Unidos para descabezar el régimen venezolano”, según aseguró ayer en el programa Herrera en Cope. De esta manera, el exlíder socialista presentó un plan a EEUU que “contemplaba la destitución de Maduro y su reemplazo por Delcy Rodríguez hasta 2031, una propuesta que Washington rechazó. Cuando la operación se produjo, Zapatero reaccionó con una frase naíf, afirmando que Venezuela tiene ahora una gran oportunidad para transitar hacia la democracia”.
Según Blasco, las autoridades estadounidenses fueron las primeras en darse cuenta de que “Zapatero no es lo que aparenta”. La monitorización no se limita a la Administración Trump, según Blasco, ya que la extradición de 'El Pollo' Carvajal' se produjo bajo el mandato de Joe Biden. “El expresidente está siendo investigado en un doble frente: por el Departamento de Estado, que le tiene ‘cogida la matrícula’, y en investigaciones prejudiciales vinculadas a la Corte Federal de Nueva York y la Fiscalía estadounidense”. Se trataría, por tanto, de investigaciones preliminares o previas que autoridades de EEUU estarían realizando antes de abrir un procedimiento formal. No hay, por tanto, una acusación oficial contra Zapatero hasta el momento. El asunto se encuentra en fase exploratoria, no hay una acusación formal. La Justicia americana habla de actuaciones preliminares de autoridades federales; de revisión o recopilación de información sobre una persona; y sin una imputación formal, sin cargos y sin proceso judicial abierto. En esa línea, llama la atención que la Corte Federal lleve cinco años de investigaciones sin haber cazado en nada concreto al expresidente socialista.
El periodista también subrayó la fricción diplomática actual, destacando que Pedro Sánchez aún no ha recibido al nuevo embajador de Estados Unidos, y añadió que Donald Trump ha proferido en privado “descalificaciones absolutamente irreproducibles” sobre Zapatero y Sánchez. Pese a todo, Blasco opina que Zapatero no terminará en la cárcel, aunque advierte: “Esto solamente acaba de empezar”.
Blasco reveló que el expresidente español es monitorizado por las agencias de seguridad norteamericanas por su actividad como “blanqueador principal de la dictadura chavista”. “A Zapatero le preocupa especialmente que figura en investigaciones prejudiciales relacionadas con la Corte Federal de Nueva York y con la Fiscalía estadounidense”, añadió.
Isaac Blasco agregó que José Luis Rodríguez Zapatero es objeto de seguimiento desde hace más de cinco años por parte de Estados Unidos. Además, explicó que la clave de la imputación del expresidente en la Audiencia Nacional reside en el país norteamericano, debido a su actividad internacional. Todas estas revelaciones forman parte de su nuevo libro, Zapatero en la diana de Trump.
La información resulta altamente relevante, sobre todo porque proviene de un periodista que trabaja para un medio conservador, es decir, que el estrecho contacto entre el caso Zapatero y la Administración Trump no provendría en este caso del mal llamado “conspiracionismo de izquierdas”.
Blasco describe la personalidad de Zapatero como “deliroide”, definida por psicólogos expertos como alguien a quien le cuesta ajustar sus deseos con la realidad exterior. Además, señala que actúa por principios maniqueos. “Él es, por ejemplo, muy partidario, y así lo ha explicitado, de hablar solo con los malos, porque los buenos ya están convencidos”, afirmó el periodista. Esta filosofía, según Blasco, sirve como “excusa perfecta” para relacionarse con regímenes no democráticos como Irán o Qatar y para “llenar la cartera”.
El autor relata un episodio con Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional venezolana, en el que Zapatero fantaseaba con ganar el Premio Nobel de la Paz por su mediación. “Julio, ya estoy viendo el libro que vas a escribir contando todo esto cuando me den el premio”, le dijo Zapatero antes de la mesa de negociación de República Dominicana en 2018. Sin embargo, Borges y la oposición democrática no tardaron en descubrir que, lejos de ser un negociador imparcial, Zapatero actuaba como “abogado de Maduro”, según el autor del libro. Esta percepción se consolidó cuando Borges, exiliado en España y con cinco órdenes de detención en su contra, vio cómo el expresidente español defendía los intereses del Palacio de Miraflores en lugar de promover una transición democrática.
En enero de 2026, cuando la investigación del juez Calama estaba en fase embrionaria o ni siquiera existía, un documento elaborado por asesores de la Casa Blanca dejaba ya clara la visión de la Administración Trump con respecto a José Luis Rodríguez Zapatero. “Un actor demasiado cercano al régimen” chavista y un “elemento de distorsión”. Así lo retrataba, según una información del periódico Libertad digital, el dosier, “mientras él y sus cercanos se empeñan en blanquear su imagen asegurando que ha sido un factor decisivo en la liberación de presos políticos” venezolanos.
Según aquella noticia de Libertad digital, “el documento no se limita a concluir cuál es la situación y valoración de Zapatero, según algunos de los asesores de la Casa Blanca. Hace una explicación detallada de cómo llega el expresidente socialista español a colarse en las vías de negociación de la Casa Blanca”.
“José Luis Rodríguez Zapatero no debe ser analizado como un mediador independiente, sino como un actor político integrado de facto en una arquitectura informal de gestión del problema venezolano, tolerada y en determinados momentos impulsada por sectores del Departamento de Estado de EEUU durante las administraciones Obama y, por inercia, en los primeros compases de Biden”, advierte el documento. Según Libertad digital, “traducido: en ningún momento se ha valorado una hipotética independencia de Zapatero sino, todo lo contrario, se le considera un elemento ligado a etapas de mandato del Partido Demócrata, los contrincantes de Trump”.
