Llama la atención que Donald Trump, un hombre lenguaraz que no se calla nada, guarde un misterioso silencio sobre los últimos acontecimientos en España. Ni una sola mención a la imputación del juez Calama contra Zapatero (pese a que fue su Administración la que aportó el informe letal que supuestamente vincula al expresidente socialista con la trama venezolana de Plus Ultra) y ni una sola declaración o mal tuit por los registros policiales en la sede de Ferraz que acorralan a Pedro Sánchez. Y eso que se había pasado meses amenazando a nuestro país y nuestro Gobierno por casi todo: por la guerra comercial (aranceles incluidos); por Venezuela; por el gasto en la OTAN; por la denuncia del genocidio en Gaza; por la tibieza de Moncloa en lo tocante a la guerra de Irán; y por el viraje del Ejecutivo socialista de Madrid hacia China. Raro cuando menos.
Diversos medios de comunicación se han hecho eco de la postura discreta de la Casa Blanca sobre la situación convulsa española. Según el Huff Post, “por ahora, nadie en la UDEF (Policía Nacional) ni en el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense han revelado la fecha exacta en la que se produjo el envío de información del teléfono móvil de Rodolfo Reyes, cuyos mensajes han servido al juez Calama para situar a Zapatero como el presunto cabecilla de la trama. Lo que sí se sabe es que el dispositivo fue incautado al empresario venezolano en 2021, cuando todavía gobernaba en EEUU el miembro del Partido Demócrata Joe Biden. Se sabe también que el informe de la UDEF se elaboró, como tarde, el 22 de abril de 2026, de lo que se puede interpretar que la colaboración tuvo que ser anterior. Donald Trump gobierna en Estados Unidos, por segunda vez, desde finales de enero de 2025”.
Este medio prosigue. “También es cierto que Trump, hasta ahora, no ha hecho mención alguna a la corrupción de Sánchez. Nadie en su Administración ha hablado, al menos en público y de manera oficial, de la colaboración entre el Departamento de Seguridad Nacional y la Policía en el caso Plus Ultra. Quien sí habló estos días fue el propio embajador de EEUU en España, Benjamin León, quien poco después de haberse reunido con los líderes de PP y Vox [Feijóo, Ayuso y Abascal] afeó a Sánchez no haberle recibido en los tres meses que lleva en Madrid a cargo de la misión diplomática”.
“Durante un desayuno en el Nueva Economía Fórum, León trasladó además la frustración del presidente estadounidense con España, el único gobierno que ha dicho que no va a cumplir lo que dijo que iba a cumplir”, con relación al 5% del PIB en gasto militar. El embajador advirtió también sobre la cada vez mayor cercanía de Sánchez con China. “España debe tener mucho cuidado, porque eso sí es peligroso”, dijo.
“Con el paso de las semanas aumenta la posibilidad de que Trump y Sánchez vuelvan a verse las caras. Podría suceder el próximo mes de julio, durante la Cumbre de la OTAN que se celebrará en Turquía. Hace unos días, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, alertó de nuevo a España sobre su postura respecto a Irán”, asegura Huff Post. “Estamos muy molestos”, confesó Rubio antes de poner en duda la permanencia de su país en la Alianza Atlántica. “La OTAN es buena para nosotros porque nos proporciona bases en la región que nos permiten proyectar poder en caso de contingencia en Oriente Medio y otros lugares. Si países miembros como España nos niegan el uso de estas bases, ¿para qué seguimos en la OTAN?”, preguntó el secretario de Estado, según Huff Post.
