La última sesión de control en la Asamblea de Madrid volvió a convertirse en un duro enfrentamiento político entre la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y los grupos de la oposición. Los viajes internacionales de la dirigente madrileña, el impacto de la inversión extranjera y los derechos reproductivos de las mujeres centraron buena parte del debate. Pero también irrumpió con fuerza el discurso identitario impulsado por Vox sobre los menús halal en los colegios públicos, una cuestión que la oposición consideró una maniobra para alimentar la polarización.
Durante la sesión, las portavoces del PSOE de Madrid y de Más Madrid criticaron con dureza la agenda internacional de Ayuso y cuestionaron el relato de éxito económico que el Gobierno regional defiende tras sus visitas a Estados Unidos. En palabras de la portavoz socialista Mar Espinar, los viajes de la presidenta responden más a una estrategia de proyección política que a una política institucional útil para los madrileños.
Los viajes de Ayuso
“Pasa más tiempo cruzando el Atlántico que el Manzanares”, ironizó Espinar desde la tribuna. La portavoz socialista sostuvo además que esos desplazamientos “se pagan con el dinero de los madrileños” y acusó a la presidenta de reunirse con “fondos de inversión que en Madrid están expulsando a vecinos de sus barrios”.
Ayuso defendió su agenda exterior argumentando que responde a una estrategia económica clara. Según afirmó, los viajes institucionales tienen como objetivo “atraer inversión y respaldar a las empresas madrileñas en el exterior”.
“La inversión extranjera y las exportaciones madrileñas en Estados Unidos y en otros países no han dejado de crecer gracias a nuestras políticas”, aseguró la presidenta.
Sin embargo, la oposición puso en duda esa interpretación. Espinar sostuvo que la presidenta intenta apropiarse de dinámicas económicas que dependen de factores mucho más amplios que la política regional. En ese sentido, recordó que la Comunidad de Madrid ya era el principal receptor de inversión extranjera antes de la actual legislatura debido a su peso económico y financiero.
También desde Más Madrid se cuestionó el discurso del Ejecutivo regional. Su portavoz, Manuela Bergerot, vinculó los viajes internacionales de Ayuso con la apertura de la región a grandes fondos de inversión y acusó al Gobierno autonómico de favorecer procesos de especulación.
“Usted se ha ido a Nueva York a vender Madrid a trozos”, afirmó Bergerot en el hemiciclo.
Los datos de Ayuso
La dirigente de Más Madrid denunció además que la presidenta evita abordar cuestiones sociales relevantes mientras centra su discurso en la captación de capital extranjero. “Explique a las familias trabajadoras qué beneficios reales tienen esos viajes para su vida cotidiana”, reclamó.
Ayuso replicó defendiendo los resultados económicos de su gestión y aseguró que la Comunidad de Madrid ha logrado atraer importantes proyectos empresariales en los últimos años. Según explicó, desde que asumió la presidencia “la inversión extranjera en la región ha crecido en miles de millones de euros”.
En su intervención, la presidenta citó acuerdos con compañías tecnológicas y farmacéuticas y sostuvo que Madrid se ha consolidado como un polo económico internacional. Sin embargo, varios economistas han señalado en repetidas ocasiones que buena parte de esos flujos responden a tendencias estructurales del mercado y no exclusivamente a decisiones políticas regionales.
El aborto
Otro de los momentos más tensos de la sesión llegó con el debate sobre el derecho al aborto en la sanidad pública madrileña. Bergerot recordó que la justicia ha obligado al Gobierno regional a implantar un registro de objetores, un requisito necesario para garantizar la prestación del servicio en la red pública.
“La justicia la va a obligar a cumplir la ley y las mujeres madrileñas van a poder ejercer su derecho al aborto en la sanidad pública”, afirmó la portavoz.
Ayuso respondió defendiendo su postura en favor de la objeción de conciencia médica. “Tiene que ser legal, seguro, pero poco frecuente”, sostuvo la presidenta, al tiempo que acusó a la izquierda de utilizar el tema como arma política.
Sin embargo, diversos informes sanitarios han señalado que el acceso al aborto en hospitales públicos madrileños ha sido históricamente muy limitado, lo que obliga a muchas mujeres a acudir a clínicas privadas concertadas.
El racismo de VOX
La sesión terminó con una pregunta del grupo parlamentario Vox que introdujo un tono especialmente áspero en el debate. Su portavoz, Isabel Pérez Moñino, criticó la existencia de menús halal en algunos comedores escolares y lo vinculó con el avance del islamismo.
“¿Cuál es el criterio? ¿Adaptar lo público a quienes vienen a vivir de lo público para que no se ofendan?”, preguntó desde la tribuna.
La presidenta respondió minimizando el asunto y reprochó a Vox utilizar a los menores en la confrontación política. “Ni siquiera se ha molestado en saber cuántos niños musulmanes van a los comedores escolares”, replicó Ayuso.
En términos reales, la adaptación de menús escolares por razones religiosas o sanitarias es una práctica habitual en numerosos centros educativos españoles y responde a criterios de inclusión alimentaria, algo que también ocurre con dietas para alergias o intolerancias.
La sesión dejó una imagen clara del clima político madrileño: un hemiciclo cada vez más tensionado, donde los discursos identitarios, las acusaciones cruzadas y las estrategias de confrontación marcan el ritmo del debate parlamentario. Mientras tanto, cuestiones estructurales como la sanidad, la vivienda o el coste de la vida siguen esperando respuestas más allá del ruido político.