Las cacicadas de Ossorio en la Asamblea de Madrid: mano de hierro con la izquierda, guante de seda con la derecha

El presidente de la cámara regional se lo permite todo a la bancada popular, incluso que Ayuso vomite su bilis cada sesión parlamentaria, mientras se muestra duro con la izquierda

16 de Octubre de 2025
Actualizado a las 14:33h
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Ossorio en el momento de expulsar al diputado de Más Madrid
Ossorio en el momento de expulsar al diputado de Más Madrid

Enrique Ossorio, presidente de la Asamblea de Madrid, ha expulsado este jueves a Pablo Padilla, diputado de Más Madrid, “después de ser llamado al orden en varias ocasiones”, según informa Vozpópuli. Echar a un diputado de un hemiciclo es una medida sancionadora muy dura y restrictiva. Hay que hacer algo realmente malo para que un presidente deje en minoría a un grupo político con la expulsión de uno sus miembros. Y no parece el caso.

Todo ocurrió cuando Carlos Díaz-Pache, portavoz del PP, “pidió la palabra para contestar lo que ha considerado una falta de respeto por parte de la diputada que se marchó a la flotilla, Jimena González, de Más Madrid”. Entonces llegó la protesta de Padilla: cuando su grupo ya estaba en silencio, el diputado siguió hablando fuera de micrófono a la bancada del PP y a la propia presidencia. “Esto ha provocado que Ossorio le llamase al orden y, viendo que no cesaba en sus protestas, le expulsase de la cámara”, asegura el citado medio.

Estamos sin duda ante un posible abuso de derecho de Ossorio. La conducta del diputado de Más Madrid ha sido adecuada en todo momento. No ha habido insultos al rival político, ni menosprecios, ni humillaciones. Simplemente al presidente de la cámara le pareció mal su protesta y lo echó sin más. El sancionado, con cara de póquer y como ese jugador de fútbol que con los brazos abiertos pide explicaciones al árbitro por una tarjeta roja injusta, no se explicaba por qué. Es una cacicada en toda regla que llegará a la vía judicial.

El PP cree que las instituciones le pertenecen y ya se maneja como el señorito del cortijo. Si fuese Ossorio el presidente del Congreso de los Diputados, tendría que expulsar del hemiciclo a media bancada del PP y Vox, que a menudo emplean tácticas parlamentarias gamberras prohibidas por el reglamento. Una vez más, nos encontramos ante el doble rasero, síntoma de que nuestra democracia no funciona como debiera. Es cierto que el diputado de Más Madrid Padilla ha protagonizado varios episodios polémicos en la Asamblea de Madrid. En mayo de 2024, durante una sesión de control en la que intervenía la presidenta Isabel Díaz Ayuso, Padilla realizó gestos con las manos simulando disparos, lo que fue captado en video y generó una fuerte reacción política y mediática.

El gesto fue considerado inapropiado y provocó sanciones: se le descontaron 18 días de sueldo como medida disciplinaria. Hoy Padilla fue expulsado del pleno tras insistentes interrupciones y protestas fuera de micrófono. Su partido, Más Madrid, atribuyó estos gestos a la “rabia” provocada por lo que consideran insensibilidad del gobierno regional.

El Reglamento de la Asamblea de Madrid contempla medidas disciplinarias para los diputados que alteren el orden o incumplan sus deberes parlamentarios. El artículo 34 establece que el presidente de la Asamblea puede llamar al orden a cualquier diputado que perturbe el desarrollo de la sesión, falte al respeto a la Cámara o a sus miembros, o incumpla las normas de conducta. Y el artículo 35: “Si las llamadas al orden no surten efecto, el presidente puede ordenar la expulsión del diputado del hemiciclo. Esta medida puede ir acompañada de sanciones como la suspensión temporal de derechos parlamentarios o la pérdida de retribuciones”. Estas disposiciones se aplican para preservar el respeto institucional y el buen funcionamiento del debate parlamentario.

Pero no hay más que echar un vistazo al diario de sesiones para comprobar que Ayuso sobrepasa todos los límites cada vez que toma la palabra en la cámara y sin que ocurra nada. La presidenta de Madrid se puede permitir el lujo de vilipendiar, caricaturizar y menospreciar a los partidos de izquierdas sin que pase nada. En ocasiones llega a la violencia verbal, algo que no debería estar permitido en un parlamento. Cuando habla la jefa, el presidente calla y deja hacer. No interrumpe.

No parece que la conducta de Padilla sea suficiente como para la expulsión. Ossorio podría haberse extralimitado en sus atribuciones. Y es que el presidente de la Asamblea ha puesto la diana en el diputado y ya no le pasa ni una.

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