El Gobierno se tambalea y los grandes grupos mediáticos (con intereses no solo periodísticos sino financieros) toman posiciones de cara a unas elecciones anticipadas que cada día se antojan más próximas. La revuelta de trabajadores del Grupo Prisa tras la purga de Àngels Barceló, los repentinos cambios en la dirección de programas y el giro conservador de El País son buena muestra de la guerra soterrada que se está librando en medio del vendaval de noticias sobre corrupción que, según el ministro Óscar Puente, se debe a una conspiración contra el Gobierno con métodos antidemocráticos. “Estamos en un momento en que las prisas mandan”, aseguró Barceló, no sin cierta ironía en el juego de palabras, en uno de sus editoriales de despedida.
Pero quizá la batalla más virulenta es la que ha estallado en las últimas horas entre TVE y La Sexta. “Dos importantes rostros de La Sexta como Helena Resano o Antonio García Ferreras han mandado un mensaje a los espectadores desde sus respectivos espacios defendiendo la línea editorial del canal por el cuestionamiento a su cobertura de los casos que afectan al PSOE. Desde TVE, Jesús Cintora lanzaba un dardo a la cadena verde de Atresmedia tras estos alegatos de sus presentadores”, asegura El Plural.
Según este medio, gran parte de los ataques al tratamiento informativo del canal llegaban “a raíz del siguiente mensaje en X de Ana Pastor: Están siendo semanas y meses muy claros… Un retrato muy preciso de quienes han tapado, justificado lo injustificable y defendido lo indefendible. Es una suerte trabajar en La Sexta, donde no hemos hecho genuflexiones aunque nos llamen fachas por hablar de los casos de corrupción de la izquierda”.
“En esta línea, el primero en dirigirse a la audiencia fue Ferreras desde Al rojo vivo: Aquí tenemos una filosofía y es que tenemos un pacto de honestidad y honradez con los espectadores, vamos a hablar desde la Kitchen del Partido Popular y de la Kitchen del Partido Socialista. Implacables con la corrupción, sea quien sea el protagonista”, aseguró el popular presentador en uno de sus programas.
Al mismo tiempo, Helena Resano mantenía una línea similar: “Han pasado casi 13 años y aquí vamos a hacer lo mismo que hicimos entonces, contarles los casos de corrupción independientemente de si afectan al PSOE o al PP o a quién sea”. “Porque por encima de posicionamientos, nuestro pacto es con ustedes y con la verdad. Y lo vamos a hacer desde la información, desde los datos, lejos de hiperventilar como pueden hacer otros, lejos de cerrar los ojos ante lo que está pasando, lejos de defender lo indefendible porque tenemos un compromiso con ustedes y nosotros sí lo vamos a cumplir”, alegó.
Los dardos velados contra TVE no iban a quedar en saco roto. Jesús Cintora, conductor del programa Malas lenguas, respondía a las acusaciones de tibieza con el Gobierno en una corta pero contundente respuesta: “Por cierto, aquí estamos hablando de la Kitchen, no sé si en todos los medios igual. Ahí lo dejamos, no queremos dar lecciones de nada. Nosotros no vamos dando carnets de decencia y de periodismo, pero curioso hoy los amigos de Fernández Díaz”.
Tras la guerra mediática se esconde una batalla por las audiencias. “Este mes de mayo, en la batalla por la segunda generación, Cuatro volverá a superar a La Sexta impulsado por el fuerte auge de los programas principales de su parrilla gracias al caso Zapatero, como En boca de todos, Horizonte o Todo es mentira. A falta de que se complete el mes, Cuatro promedia un 6,5% frente al 5,9% de La Sexta”, asegura El Plural. La Sexta ya no es la tercera cadena en importancia del país, como siempre se ha jactado, es la cuarta de cuatro. O sea, la última.
Mientras tanto, en las redes sociales proseguía la guerra. Ana Pastor ponía un tuit “Vaia vaia. El pseudomedio Crónica libre que se dedicó a difamar a fiscales, policías y periodistas (de La Sexta) estaría financiado por el PSOE según investiga el juez Pedraz”. Pablo Iglesias, habitual tertuliano de Malas lenguas, replicó casi al instante. “Y sí, fue Crónica Libre el medio que publicó los audios en los que Ferreras, Casals, Villarejo y un jefe de la policía conspiraban entre risas sobre cómo fabricar noticias como las que ustedes dieron en La Sexta, acusándome –a sabiendas de que era falso y a pocos días de unas elecciones– de tener una cuenta en Granadinas en las que ingresaba dinero el gobierno de Venezuela”.
El líder de Podemos prosiguió: “Yo voy con ello, Eduardo, pero es demasiado burdo forma parte ya de la historia de la corrupción periodística en España. Están ustedes como para informar de la corrupción. Asumo que usted es una corrupta también (es la forma más rápida de ascender en el periodismo en España y ganar dinero) pero me llama la atención su falta de pudor con un tuit en el que celebra que el PSOE financiara al medio que se atrevió a publicar que los jefes de Atresmedia fabricaban fake news y conspiraban con policías corruptos. Seguirán ustedes comprando a gentuza sin escrúpulos que miran para otro lado o actúan como sus perros guardianes a cambio de cobrar como tertulianos. Y es verdad también que el PSOE y Sánchez siempre se humillaron ante ustedes. Ni siquiera escuchar a Ferreras decir que iba a usar las saunas del suegro para reventarle sirvió para que el presidente tuviera algo de amor propio. Eso es el PSOE también. Y es verdad también que buena parte de la izquierda está a la altura moral de ustedes y les legitima callando siempre su corrupción a cambio de entrevistas y minutos en ARV. Pero eso no cambia lo que ustedes son; solo lo confirma. Y si quiere usted, me llama a su programa y le digo todo esto en directo. Un saludo”.
