Caso Ábalos, una tragedia para la izquierda española

Tras el escándalo, el PSOE teme una debacle electoral que afectará a los partidos menores, Feijóo queda algo más cerca de la Moncloa y Abascal acaricia una cartera ministerial

29 de Noviembre de 2025
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Ábalos en una imagen de archivo
Ábalos en una imagen de archivo

En los últimos días se había puesto en marcha una especie de operación Rufián para sustituir a Yolanda Díaz por el portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña al frente de la izquierda plurinacional. Sumar es un proyecto que no termina de funcionar y Pedro Sánchez lo sabe. El PSOE necesita apoyos fuertes de cara a un adelanto electoral que parece inminente, y los necesita no solo para conservar el poder sino para tratar de frenar a la extrema derecha de Vox, que se ha disparado en las encuestas. Bien como futura coalición, bien como apoyos puntuales al Gobierno en la tramitación de leyes concretas, la cuestión es que el PSOE pasará a la oposición si no se logra articular una izquierda real fuerte y movilizada.

Rufián, con su gancho y tirón en el mundo progresista, era el hombre elegido para encabezar la candidatura del nuevo partido, una especie de Frente Popular periférico/nacionalista. Sin embargo, el escándalo Ábalos/Santos Cerdán/Koldo García, más las últimas revelaciones del exministro de Transportes (que implican directamente a Sánchez y a su esposa en casos de corrupción) han frenado en seco esa operación de rearme de la izquierda. El sanchismo languidece por momentos y nadie quiere ligar su futuro político a una marca en decadencia sobre la que se ciernen serias sospechas. Gabriel Rufián ha advertido en reiteradas ocasiones de que, si los casos de corrupción se convierten en una “Gürtel del PSOE”, Esquerra Republicana retirará el apoyo a la gobernabilidad y exigirá elecciones generales. Sus declaraciones reflejan la línea roja de ERC: cierta tolerancia con irregularidades menores (con la corrupción de tres sinvergüenzas o tres manzanas podridas), pero tolerancia cero con una trama de financiación ilegal institucionalizada comparable a los asuntos que asolaron al PP durante el Gobierno de Mariano Rajoy.

El portavoz de ERC en el Congreso señaló que no van a escoger entre “corruptos cutres o corruptos premium”, en referencia a que su partido no aceptará quedar atrapado entre escándalos de corrupción del bipartidismo. Rufián subrayó que, si se trata de “tres tipos que se repartían dinero con corruptelas”, el Gobierno podría resistir; pero si se confirma una trama estructural, ERC se sumará a las voces que reclaman un adelanto electoral. También recordó que el bipartidismo (PP y PSOE) lleva “mangoneando demasiado tiempo” y que Esquerra no dudará en marcar distancias si el caso escala. Así las cosas, se plantean varios escenarios: apoyo condicionado al Gobierno (ERC mantiene el respaldo, pero exige reformas anticorrupción y concesiones políticas); distanciamiento progresivo: ERC reduce su implicación en votaciones clave, dejando al Gobierno en minoría; y ruptura abierta: menos probable a corto plazo, pero posible si los escándalos se agravan y el PSOE no logra contenerlos.

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga a Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE, por supuestas comisiones del 2 por ciento en contratos amañados con Acciona. Además, los agentes están tirando del hilo para determinar si hubo financiación ilegal del PSOE. Pero, sin duda, el punto crítico ha llegado con la entrada en prisión de Ábalos y sus dardos envenenados contra Sánchez (al que ha acusado de revelación de secretos por filtrarle que estaba siendo investigado por la UCO) y contra la esposa del presidente, Begoña Gómez, a la que ha implicado en supuestas mediaciones para el rescate de la compañía aérea Air Europa.

Sumar y Podemos también tienen un plan B para abandonar el barco en el caso de que los casos de corrupción escalen. Yolanda Díaz ha dejado declaraciones en una línea similar a las de Rufián, mientras que Podemos hace tiempo que es oposición dura contra el sanchismo. No tendrá piedad a la hora de aportar su grano de arena para acabar con el Ejecutivo de coalición. Otros aliados, como el PNV y Compromís, también han advertido de que, si se confirma una red de financiación ilegal en Ferraz, Sánchez debería convocar elecciones. De esta forma, ERC y los demás socios endurecen su posición: las palabras de Rufián muestran que el apoyo de Esquerra al Gobierno de coalición depende de que el PSOE logre contener el escándalo. Encapsularlo, como se dice desde el Gobierno. El caso Koldo ha sido comparado con la trama Gürtel del PP, y esa losa pesa demasiado en Moncloa, sobre todo si tenemos en cuenta que Sánchez llegó al poder mediante una moción de censura por las corruptelas del Ejecutivo de Rajoy.

Sin duda, un Ábalos suspendido de funciones en el Congreso de los Diputados (el procedimiento sancionador ya se ha puesto en marcha) deja en situación de mayor fragilidad al Gobierno. Se rompe el equilibrio parlamentario y la derecha se refuerza. A partir de ahora, cada votación clave podría convertirse en un calvario para Pedro Sánchez. Además, aumenta el riesgo de elecciones anticipadas: si la investigación confirma una trama de corrupción sistémica, ERC y otros socios forzarán la caída del Ejecutivo. La corrupción que afecta al PSOE es una auténtica tragedia para la izquierda de este país. Un Ábalos tirando de la manta y colaborando con la derecha judicial y mediática, a cambio de beneficios penitenciarios, es una imagen demoledora para el progresismo. No solo confirma una derrota, sino que supone un mazazo para el socialismo y da alas al discurso ultraderechista. Acerca a Feijóo a Moncloa; coloca a Abascal de futuro ministro. Además, nos devuelve a un escenario más convulso en Cataluña. Con una derecha desacomplejada en el poder, el independentismo se refuerza y la reactivación del procés está más que asegurada.

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