Begoña Gómez alega que dejó su actividad empresarial en 2018 para no perjudicar la carrera política de Pedro Sánchez

La defensa de la esposa del presidente del Gobierno pide ante la Audiencia Provincial de Madrid el archivo de la causa abierta por el juez Peinado

19 de Mayo de 2026
Actualizado a las 9:53h
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Pedro Sánchez y Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, en una imagen de archivo.
Pedro Sánchez y Begoña Gómez en una imagen de archivo.

Begoña Gómez se desvinculó de toda actividad empresarial cuando su marido, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, llegó al poder. Y lo hizo para no incurrir en incompatibilidades. Así se desprende de su escrito de defensa dado a conocer en las últimas horas, donde pide a la Audiencia Provincial de Madrid que archive la causa instruida por el juez Peinado por falta de pruebas de los cuatro delitos imputados (tráfico de influencias, malversación, apropiación indebida y corrupción en los negocios) en la organización de un máster sin ánimo de lucro para la Complutense.

Antonio Camacho, abogado de la primera dama, propone un “relato fáctico alternativo”, que arranca explicando que Gómez inició su colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 2012, cuando Pedro Sánchez no tenía responsabilidad pública: fue codirectora de estudios sobre fundraising (recaudación de recursos) y luego codirectora de un máster en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro. Paralelamente siguió su actividad profesional en la empresa Inmark, que dejó cuando su marido fue nombrado presidente del Gobierno en 2018 “con la finalidad expresa de evitar cualquier conflicto de intereses derivado de la posición institucional de aquel”, en referencia a la presidencia de su marido.

En 2020 Begoña Gómez fue nombrada codirectora de la cátedra extraordinaria Transformación Social Competitiva, un cargo que le fue ofrecido por la Complutense, precisa el escrito. De esta manera, la mujer de Sánchez insiste en que fue la universidad quien quiso contar con sus servicios docentes, no empresariales, para el máster. Insiste el letrado de Gómez en que “la Cátedra Extraordinaria no conllevaba la percepción de retribución alguna”, que para codirigirla no es necesario tener titulación universitaria, y que el software que se creó en el seno de la misma contó con la colaboración de distintas empresas que aportaron diferentes cantidades “que fueron ingresadas en el patrimonio de la Universidad Complutense de Madrid”. En cuanto al software informático para la organización del máster, su defensa alega que no se finalizó y que no llegó a usarse, de modo que esas cantidades “quedaron en el patrimonio de la universidad”, que “no ha sufrido perjuicio patrimonial alguno”.

Tras descartar otras supuestas actividades ilícitas en la Complutense, la defensa de Begoña Gómez también descarta irregularidades relacionadas con el trabajo de la asesora de Moncloa, Cristina Álvarez. Peinado la acusa de haber utilizado a la ayudante para organizarle la agenda de sus negocios. Sobre la relación con el empresario Juan Carlos Barrabés, que según las acusaciones la ayudó en la cátedra a cambio de que ella firmara cartas a favor de sus proyectos, la defensa explica que el empresario participó en el máster de Begoña Gómez “dando alguna clase” y “no tuvo ninguna intervención ni en la génesis ni en el desarrollo” de la cátedra investigada.

Begoña Gómez solicita que las acusaciones sean condenadas en costas, incluidas las de esta defensa, por haber actuado “con temeridad y mala fe”, al insistir en el proceso pese a la “inexistencia absoluta” de indicios, con el fin de instrumentalizar la causa como mecanismo de presión y de generación de daño reputacional. Cabe recordar que la asociación ultracatólica Hazte Oír, personada como acusación popular, solicita 24 años de prisión para la esposa del presidente, 22 para la asesora de La Moncloa y 6 para el empresario Barrabés.

Hasta los medios de la derecha reconocen que Begoña Gómez se apartó de Inmark para no afectar a la carrera política de su marido. Así, El Debate publica que Gómez se encuentra en excedencia. La mujer de Sánchez comenzó a trabajar en la consultora en 1999 y la abandonó en 2018, justo cuando el actual presidente llegó a La Moncloa. “Durante los últimos años que estuvo en la empresa ocupó el cargo de responsable de los equipos de España y Portugal. Entre las especialidades en las que trabajó Begoña Gómez se encuentran la banca, los seguros, la alimentación, las bebidas, los automóviles o las ONG. Al tener un puesto de alta dirección, Begoña Gómez contaba con un equipo de gerentes, coordinadores, jefes de equipo y más de 550 comerciales a su cargo”, añade El Debate.

Según publicó La Sexta en 2018, “Begoña Gómez cuenta con más de veinte años de experiencia en consultoría y docencia y hasta la actualidad ha sido directora de Consultoría del Grupo Inmark. Desde 2015 es codirectora del master en Fundraising Público y Privado para Organizaciones sin Ánimo de Lucro en el Centro Superior de Estudios de Gestión de la Universidad Complutense de Madrid”.

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