Ahora sí, parece que el Gobierno se lo ha tomado en serio y después de muchas idas y venidas, con fallo desfavorable del Consejo de Estado incluido a la propuesta del Ministerio a cargo de Yolanda Díaz, ha decidido poner en marcha el control sobre el registro horario con un nuevo sistema digital que impida la manipulación de los fichajes y permita a la Inspección de Trabajo conocer la jornada efectiva que realizan los trabajadores. El objetivo, en principio, es combatir un fraude que, según datos de la Encuesta de Población Activa, en nuestro país más de 441.000 trabajadores realizan alrededor de 2,5 millones de horas extra no pagadas cada semana. En términos anuales la cifra sube a más de 130 millones de horas extras no remuneradas lo que se traduce en más de 3.200 millones de euros en salarios no abonados.
Sin embargo, el perjuicio para los empleados va mucho más allá de cobrar o no unas horas extras, de trabajar gratis, de regalar su tiempo a sus patrones para que engorden sus beneficios a coste cero. Cuando ese trabajador se ve obligado a fichar la salida antes de terminar realmente la jornada y su empresa posteriormente modifica los registros para que coincidan con el horario teórico, no solo pierde dinero: también queda desprotegido frente a un accidente laboral- presencial o in itinere- y vulnerable para defender sus derechos.
Abusos y explotación en la hostelería
La escena se repite con frecuencia en bares, restaurantes, hoteles y otros establecimientos turísticos. De hecho, es vox pópuli entre los trabajadores una frase hecha que evidencia las condiciones contractuales a las que se ven sometidos “Trabajas 12 horas, te pagan como 8 y cotizas por 4”.
Llevamos semanas escuchando hablar del absentismo laboral, de las bajas médicas y de lo difícil que es encontrar personal.
— Soy Camarero (@soycamarero) June 19, 2026
Como si ahí estuviera todo el problema.
Como si las bajas aparecieran por arte de magia.
Como si las firmara cualquiera.
Como si detrás no hubiera un… pic.twitter.com/cWejFp07RL
Y fiel a esta “filosofía”, con más de 165 mil seguidores en la red X, desde diciembre del 2016, @soycamarero recoge testimonios, opiniones, videos, capturas de WhatsApp de sus seguidores y de otros compañeros de oficio denunciando los abusos dentro del sector.
Atención a esto: pic.twitter.com/AZlf7G8PeM
— Soy Camarero (@soycamarero) June 8, 2026
El ejemplo anterior podría ser el de cualquier camarero que ficha su salida a las 23:00 horas, pero continúa sirviendo cenas, recogiendo la terraza o realizando labores de cierre durante una hora más. Un recepcionista registra el final de su jornada, aunque permanece atendiendo clientes porque el relevo llega tarde. O también el de un cocinero que termina oficialmente su turno mientras sigue limpiando la cocina. Sobre el papel ya no están trabajando pero en los hechos continúan prestando servicios para la empresa. Ese desfase convierte en invisibles horas de trabajo que ni se pagan ni cotizan correctamente y que tampoco quedan reflejadas en los sistemas de control.
No encontramos gente cualificada para trabajar este verano.
— Soy Camarero (@soycamarero) June 5, 2026
Las ofertas: pic.twitter.com/XoNhFbPibk
En otros casos, ya no solo no se pagan sino que también exceden la jomada laboral máxima que, en nuestro país desde 1983, es de 40 horas semanales.
Demasiado bien ha respondido… pic.twitter.com/McrpiFHjMg
— Soy Camarero (@soycamarero) April 29, 2026
Fichajes correctos, garantía de protección
Teniendo en cuenta el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, las empresas deben garantizar un registro diario que refleje la hora concreta de inicio y finalización de la jornada de cada trabajador.
Su finalidad no es únicamente calcular la nómina o controlar las horas extraordinarias. También constituye una herramienta esencial para acreditar cuándo una persona estaba realmente trabajando y para verificar el cumplimiento de los límites de jornada y de los descansos obligatorios. Por ello, cuando el registro se falsea deliberadamente, desaparece una de las principales pruebas documentales de la actividad laboral.
Y aquí entra en juego un matiz: si se manipula el registro de horas, el trabajador no solo regala su tiempo a la empresa sino que también queda desnudo en cuanto a derechos y, sobre todo, en relación a su seguridad durante las horas no declaradas. Y después, al finalizar, de camino a casa. Sin duda, en caso de accidente laboral las consecuencias pueden ser especialmente graves para el trabajador. Aunque también para el empresario.
Accidentes durante tiempo no declarado
Por seguir en el sector de la hostelería y la restauración donde abundan estas prácticas, pensemos en un empleado que ha fichado su salida a las 22:30 horas por indicación de la empresa, pero continúa trabajando hasta las 23:45. Entremedias, durante esa hora y cuarto sufre una caída, una quemadura, se corta con un vaso, etc., el registro horario reflejará que estaba fuera de servicio, que no estaba trabajando.
Conclusión, al no estar “oficialmente” desarrollando funciones no será considerado un accidente laboral, y por lo tanto, no podrá acudir a las mutuas de accidentes laborales para que presten servicios, tratamientos y hasta abonen las bajas del 100 por ciento del del salario, sin perdida alguna de cuantías.
Así, por falsear el registro horario, obligado por la empresa, el trabajador se verá obligado a concurrir a la Seguridad Social para ser tratado como o una contingencia común con la consecuente merma de remuneración que puede alcanzar hasta el 30 por ciento de su salario.
Por manipular el registro horario, el trabajador no solo regala horas que no cobrará, sino que en caso de accidente laboral, también verá reducido su salario durante la baja. Y no es una cuestión menor que el fraude sobre el registro horario lleva a cometer otro a la Seguridad Social: un accidente laboral enmascarado detrás de una baja por contingencia común.
De todas maneras, aunque el trabajador puede acreditar por otros medios que seguía desempeñando sus funciones —mediante testigos, cámaras de seguridad, mensajes o incluso la propia actividad del establecimiento—, a pesar de existir un fichaje fraudulento, generalmente no denuncia- también depende de la gravedad de las lesiones y secuelas- por miedo a represalias de parte del empleador
Accidentes "in itinere"
Misma situación se repite con los accidentes in itinere, es decir, aquellos que se producen durante el desplazamiento habitual entre el domicilio y el lugar de trabajo.
De acuerdo al artículo 156 2a de la Ley General de la Seguridad Social, cualquier desplazamiento desde el domicilio declarado del trabajador hasta su oficina, empresa, tienda o fábrica y su regreso al finalizar su jornada, está protegido en caso de accidente, y tiene consideración de carácter laboral.
Eso sí, la jurisprudencia es clara: no tiene que haber ningún tipo de desvío o de interrupción de ese trayecto. Si el trabajador al volver a su casa, antes se acerca al supermercado, se va al gimnasio o a visitar a sus padres o casa de su pareja, y sufre un accidente en su coche o en cualquier medio de transporte público, ya pierde esa consideración y, por lo tanto, la protección que garantiza en caso de baja el 100 por ciento de la prestación, la cual estaría sujeta a una merma de al menos un 25 por ciento al ser una baja por contingencia común.
Por este motivo, fichar u seguir trabajando acarrea un perjuicio doble para el trabajador: no solo regala esas horas a la empresa sino que, en caso de accidente laboral en el trayecto de vuelta a casa, no podrá reclamar a la empresa y a la Seguridad Social, percibir la totalidad de su salario.
En definitiva, si el horario registrado no coincide con la hora real de salida del centro laboral, la empresa podría cuestionar la relación entre el accidente y la jornada efectivamente realizada. Es cierto que el reconocimiento de este tipo de accidentes depende de numerosos elementos y que los tribunales valoran el conjunto de las pruebas disponibles, pero un registro manipulado nunca favorece la posición del trabajador cuando debe demostrar qué, cómo y cuándo ocurrió realmente.
Mucho más que unas horas extras sin cobrar
Reducir el fraude del registro horario a una cuestión salarial sería quedarse en la superficie del problema.
Cada fichaje falseado no solo puede ocultar una hora extraordinaria no pagada. También puede dificultar el reconocimiento de un accidente laboral, complicar la protección de un accidente in itinere, invisibilizar riesgos derivados de jornadas excesivas y privar al trabajador de una de las principales pruebas para defender sus derechos.
Por eso, garantizar que el registro horario refleje fielmente la realidad no es una simple obligación administrativa: es una cuestión de seguridad jurídica, prevención de riesgos laborales y protección efectiva de quienes trabajan.
2 trabajadores mueren al día en nuestro país
Y los datos hablan por sí solos: según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, durante el pasado año se contabilizaron 620.386 accidentes laborales, de los cuales 542.396 fueron durante la jornada laboral y los restantes 77.990 durante los desplazamientos de ida y vuelta a casa.
Por otro lado, durante 2025, 735 trabajadores fallecieron en accidentes laborales: 584 durante su jornada de trabajo y 151 in itinere. En resumen, en nuestro país mueren dos trabajadores cada día por causas relacionadas con el trabajo.
Y las cifras provisionales de lo que va de este año no son mejores: entre enero y abril se registraron 359.191 accidentes laborales con 231 fallecidos. De ellos, 190 murieron durante la jornada laboral y 41 en accidentes in itinere.
Por qué el Gobierno quiere un registro digital inalterable
Precisamente para evitar estas situaciones, el Ministerio de Trabajo prepara un nuevo modelo de registro horario digital que permita garantizar la autenticidad, trazabilidad e inalterabilidad de los fichajes: la intención es impedir que puedan modificarse posteriormente los horarios o que se registren jornadas ficticias alejadas de la realidad.
Desde el Ministerio de Trabajo, encabezado por Yolanda Díaz, se defiende que el actual sistema de registro horario, vigente desde 2019, ha resultado insuficiente para frenar los abusos laborales. El Gobierno considera que muchas empresas cumplen la norma de forma “meramente formal”, sin reflejar la jornada real de los trabajadores, lo que permite que miles de horas extra queden sin pagar.
La medida llega después del fracaso el pasado 10 de septiembre en el Congreso a la propuesta de reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales y busca atacar otro de los grandes problemas del mercado laboral español: las horas extraordinarias no remuneradas que permanecen ocultas tras registros aparentemente correctos.