La cesta de la compra se dispara un 39,5% en cinco años y golpea el bolsillo de los españoles

Algunos alimentos vuelven a subir en octubre y elegir bien el supermercado puede ahorrar a los consumidores hasta 1.310 euros al año

Huevos alimentos cesta inflación
Foto: Pixabay

Llenar la cesta de la compra sigue siendo un desafío para el presupuesto de los hogares españoles. Aunque algunos alimentos han bajado de precio durante octubre, otros han vuelto a encarecerse y el coste acumulado de la alimentación continúa pesando sobre las economías familiares. Los últimos estudios de FACUA-Consumidores en Acción y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) permiten distinguir qué productos han subido en el último mes, cuáles son más caros que hace un año y cómo han evolucionado los precios durante los últimos cinco años.

Las cifras muestran una realidad desigual. Las uvas blancas sin semillas han subido una media del 8,7% entre septiembre y octubre, mientras que el aceite de girasol acumula un incremento del 9,9% en doce meses. En una perspectiva más amplia, la cesta analizada por la OCU se ha encarecido un 39,5% desde 2021.

Son datos correspondientes a periodos y metodologías diferentes, por lo que no deben confundirse. La comparación mensual de FACUA estudia determinados productos básicos en ocho cadenas de supermercados, mientras que la OCU analiza una cesta más amplia en cientos de establecimientos.

Las subidas más recientes

El seguimiento mensual de FACUA, publicado el 19 de octubre, compara los precios de septiembre y octubre de 2026 en ocho cadenas de supermercados. Entre los productos analizados afectados por la rebaja del IVA, las mayores subidas medias corresponden a las uvas blancas sin semillas, los ajos y las peras conferencia.

Las uvas blancas sin semillas encabezan las alzas, con un incremento medio del 8,7% en un mes. Les siguen los ajos, que se han encarecido un 8,4%, y las peras conferencia, con una subida del 4,4%. También han aumentado los precios de las lechugas iceberg, un 3,8%; el aceite de girasol, un 1,7%; y los limones, un 0,9%.

Las subidas no han sido iguales en todos los establecimientos. En Lidl, por ejemplo, una bandeja de 500 gramos de uvas blancas sin semillas pasó de 1,69 euros en septiembre a 2,65 euros en octubre, un incremento del 56,8% en ese producto concreto. En Alcampo, los ajos analizados subieron un 48,8%, mientras que las peras conferencia aumentaron un 15,6%.

Estos porcentajes corresponden a referencias concretas de cada cadena, no al precio medio nacional de todos los productos de esas categorías. Una subida muy pronunciada en un establecimiento no significa que el mismo alimento se haya encarecido en igual proporción en el conjunto del mercado.

Los precios hace un año

La comparación entre octubre de 2025 y octubre de 2026 ofrece una perspectiva diferente. En este caso, el aceite de girasol destaca como el producto que más se ha encarecido entre los examinados por FACUA, mientras que las cebollas encabezan las bajadas.

El aceite de girasol acumula una subida media del 9,9% en doce meses. También han aumentado los precios de los macarrones, un 1%; las lechugas iceberg, un 0,8%; los champiñones laminados, otro 0,8%; y las peras conferencia, un 0,3%.

En el lado contrario, las cebollas registran una bajada media del 9% respecto a octubre de 2025. También han descendido los precios de las zanahorias, un 7,7%; las manzanas golden, un 6,8%; los huevos medianos, un 3,5%; y los ajos, un 2,5%. El aceite de oliva virgen extra ha bajado un 1,7%, mientras que las uvas blancas sin semillas han registrado una reducción interanual del 0,7%.

Los datos muestran que un producto puede subir en un mes y, al mismo tiempo, seguir siendo más barato que doce meses antes. Es el caso de las uvas blancas sin semillas y los ajos: ambos registraron fuertes incrementos entre septiembre y octubre, pero sus precios medios todavía se situaban por debajo de los de octubre de 2025.

Esta diferencia ayuda a comprender por qué los movimientos mensuales no siempre reflejan la evolución acumulada de los precios. Para saber si un alimento se ha encarecido a medio plazo, es necesario comparar su precio con el de un periodo equivalente del año anterior.

Un 39,5% más que en 2021

La perspectiva de cinco años revela la dimensión del encarecimiento acumulado. Según el estudio de supermercados de la OCU publicado el 25 de septiembre , los precios de los alimentos de su cesta han aumentado un 39,5% desde 2021.

La evolución no ha sido uniforme entre productos. Entre los alimentos que más se han encarecido en ese periodo figuran los tomates, con una subida del 33,2%; los limones, con un 25,2%; la coliflor, con un 22,8%; la berenjena, con un 20,4%; y el gallo de ración, con un 19,4%.

La OCU también identifica productos que han experimentado descensos durante el periodo analizado, como los plátanos de Canarias, cuyo precio ha bajado un 22,6%, o las alcachofas, con una reducción del 15,1%.

Estas cifras corresponden a la evolución de los productos concretos incluidos en el estudio, no a una subida idéntica de todos los alimentos. El dato general del 39,5% resume el encarecimiento acumulado de la cesta analizada por la organización.

La comparación permite entender por qué una moderación de la inflación no implica que la compra vuelva a costar lo mismo que hace cinco años. Si los precios aumentan durante varios ejercicios y después crecen más despacio, el consumidor continúa pagando el encarecimiento acumulado.

Los productos frescos se disparan

El estudio anual de la OCU, elaborado a partir de 101.520 precios recogidos en 690 establecimientos, muestra que la subida media de su cesta fue del 1,8% respecto al estudio anterior. Es el menor incremento anual registrado en los últimos cinco años dentro de esa comparación.

Sin embargo, los resultados varían considerablemente según la categoría de producto. El pescado registra el mayor encarecimiento entre las grandes categorías, con un 8,6%, seguido del conjunto de productos frescos, que subió un 4,7%. La carne aumentó un 3,7%, mientras que las frutas y verduras se encarecieron un 3,5%.

Los productos envasados experimentaron un incremento menor, del 1,4%. También se observaron diferencias entre marcas: los productos de fabricante subieron un 2% de media, frente al 0,8% de las marcas blancas.

La comparación evidencia que la evolución general de los precios puede ocultar diferencias importantes. Aunque el incremento medio anual de la cesta de la OCU fue del 1,8%, determinados productos frescos registraron subidas considerablemente superiores.

La organización advierte, además, de que su estudio anual no incorpora los efectos de los acontecimientos más recientes relacionados con la guerra de Irán. Por tanto, las cifras describen el periodo analizado y no deben interpretarse como una medición completa de los cambios posteriores.

Un ahorro de hasta 1.310 euros al año

Las diferencias entre establecimientos constituyen otra de las claves para contener el gasto. La OCU calcula que el ahorro medio anual entre comprar una misma cesta en el supermercado más barato o en el más caro alcanza los 1.310 euros.

La organización estima que el gasto anual medio de la cesta analizada asciende a 6.602 euros. El ahorro potencial equivale aproximadamente al 20% de esa cantidad, aunque no representa una garantía para todos los consumidores: depende de los establecimientos disponibles, la ciudad y los productos que componen la compra habitual.

Las diferencias territoriales son especialmente significativas. En Madrid, la OCU calcula que el ahorro potencial entre los establecimientos más caros y más baratos alcanza los 4.381 euros anuales. En Mieres, en cambio, se sitúa en 381 euros.

Entre las cadenas analizadas en su estudio anual de supermercados , Dani encabeza la clasificación nacional de las más económicas, mientras que Alcampo destaca entre las cadenas de implantación nacional. La organización también detecta descensos en el nivel de precios de cadenas como Lidl, Mercadona y Aldi respecto al estudio anterior.

No obstante, una cadena económica en términos generales no garantiza que todos sus productos sean los más baratos. Comparar los precios por kilo o litro y comprobar el coste de una cesta habitual permite identificar mejor dónde resulta más rentable comprar.

Pérdida de poder adquisitivo

Los datos de octubre muestran que el encarecimiento de la alimentación no puede explicarse a partir de un único producto ni de una sola variación mensual. Conviven subidas puntuales, descensos interanuales y un incremento acumulado considerable durante los últimos cinco años.

A ello se suman factores como los costes de producción, la energía, el transporte, las condiciones meteorológicas y la evolución de los mercados internacionales, cuyo impacto varía según el alimento y el momento. Sin analizar cada producto y su cadena de suministro, no sería riguroso atribuir todas las subidas a una misma causa.

La conclusión es que una cesta que aumenta menos de precio no es necesariamente una cesta más barata. El estudio anual de la OCU refleja una moderación de las subidas respecto a años anteriores, pero también un encarecimiento acumulado del 39,5% desde 2021.

Para los hogares, comparar establecimientos y controlar los precios de los productos habituales puede ayudar a reducir el gasto. Sin embargo, la magnitud del encarecimiento acumulado explica por qué una desaceleración de la inflación no se traduce automáticamente en una recuperación del poder adquisitivo.

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