El PP promete una cosa a los mutualistas y vota la contraria

Los populares ampliaron en el Congreso los derechos de los mutualistas jubilados y apenas unas semanas después los eliminaron en el Senado

10 de Julio de 2026
Actualizado a las 10:33h
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El PP promete una cosa a los mutualistas y vota la contraria

La política pierde credibilidad cuando las promesas duran menos que una tramitación parlamentaria. Eso es exactamente lo que acaba de ocurrir con la pasarela al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), una reforma largamente esperada por miles de profesionales que durante décadas cotizaron en mutualidades alternativas y hoy sobreviven con pensiones que, en muchos casos, apenas alcanzan unos cientos de euros al mes.

El Partido Popular consiguió en el Congreso sacar adelante una enmienda que ampliaba el acceso a la futura pasarela también para los mutualistas ya jubilados. La decisión fue recibida con esperanza por un colectivo que llevaba años reclamando una solución para corregir una evidente situación de desigualdad. Sin embargo, bastó que el texto llegara al Senado, donde el PP dispone de mayoría absoluta, para que el propio partido registrara otra enmienda que eliminaba aquello que él mismo había aprobado semanas antes.

Resulta difícil encontrar un ejemplo más gráfico de improvisación política. Primero se genera una expectativa. Después se alimenta públicamente. Finalmente se retira sin ofrecer una explicación convincente a quienes habían confiado en ese compromiso.

El resultado es especialmente duro para los mutualistas ya pensionistas. Muchos de ellos desarrollaron su actividad profesional bajo un sistema que durante años fue perfectamente legal y, en algunos casos, obligatorio. Hoy perciben prestaciones muy inferiores a las del sistema público y veían en la pasarela una oportunidad para mejorar unas pensiones claramente insuficientes. Con la autoenmienda del PP vuelven a quedar fuera, salvo quienes perciban una pensión de viudedad.

La contradicción resulta todavía más llamativa porque el propio Partido Popular defiende ahora que la ley aprobada en el Senado es "más justa", "más segura jurídicamente" y "más respetuosa con las carreras profesionales". Cuesta sostener ese argumento cuando la principal modificación consiste precisamente en retirar un derecho que el propio partido había considerado adecuado apenas unas semanas antes.

Feijóo acostumbra a presentarse como el dirigente de la seguridad jurídica y de la estabilidad institucional. Sin embargo, este episodio transmite exactamente lo contrario. Cambiar de criterio dentro del mismo procedimiento legislativo sobre una cuestión que afecta al futuro de miles de personas proyecta una imagen de desconcierto difícilmente compatible con ese discurso de solvencia que el líder popular intenta cultivar.

La situación de los mutualistas merece algo mejor que este vaivén parlamentario. Hablamos de abogados, procuradores, arquitectos, ingenieros y otros profesionales que durante décadas contribuyeron al sostenimiento del sistema económico y que ahora reclaman una respuesta digna a un problema ampliamente reconocido por todas las fuerzas políticas.

La ley continúa avanzando y todavía deberá regresar al Congreso para decidir si mantiene o revoca los cambios introducidos por el Senado. Ese trámite ofrece una última oportunidad para corregir una decisión que ha provocado un profundo malestar entre los afectados.

Pero el daño político ya está hecho. La autoenmienda del Partido Popular no solo modifica un artículo. Rompe la confianza de un colectivo que creyó haber encontrado por fin una solución.

Este episodio también deja una enseñanza más amplia. El Partido Popular lleva meses presentándose como la alternativa de la seriedad frente a un Gobierno al que acusa constantemente de improvisar. Sin embargo, es difícil reivindicar rigor legislativo cuando uno termina corrigiendo sus propias decisiones antes incluso de que la ley haya completado su recorrido parlamentario.

La política exige rectificar cuando aparecen errores. Lo que resulta mucho más difícil de justificar es prometer una reparación histórica, votar a favor de ella y retirarla apenas unas semanas después. Para miles de mutualistas, la sensación es inevitable. No ha sido el Gobierno quien les ha cambiado las reglas del juego. Ha sido el mismo partido que les hizo creer que, por fin, alguien había decidido escucharles.

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