El adelanto electoral agrava la incertidumbre de miles de mutualistas que siguen esperando una solución para sus futuras pensiones

La pasarela al RETA se atasca en el silencio político y deja a 150.000 mutualistas pendientes de un reglamento que no llega

Ana Gil, representante de #J2 en Andalucía, denuncia la falta de respuestas tras vencer el plazo para aprobar el reglamento. El adelanto electoral agrava la incertidumbre de un colectivo que teme seguir pagando más sin poder acceder a la pasarela

03 de Noviembre de 2026
Actualizado a las 8:28h
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La pasarela al RETA se atasca en el silencio político y deja a 150.000 mutualistas pendientes de un reglamento que no llega

La pasarela al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), una reivindicación que miles de profesionales consiguieron llevar al Parlamento después de años de movilizaciones, vuelve a encontrarse en una situación de incertidumbre. La aprobación de la ley en julio abrió una puerta que todavía no se ha podido cruzar. El plazo previsto para desarrollar el reglamento ha vencido y el adelanto electoral amenaza con prolongar una espera que afecta directamente al futuro de miles de mutualistas.

Ana Gil, integrante del movimiento #J2 ha trasladado a Diario Sabemos su preocupación por el silencio que, según denuncia, se ha instalado entre los responsables políticos que participaron en las negociaciones. La sensación de abandono es especialmente intensa entre quienes confiaron en que el acuerdo parlamentario, aunque insuficiente, permitiría comenzar a resolver una situación que lleva años comprometiendo sus expectativas de jubilación.

«Cuando se nos dijo que el reglamento se iba a aprobar en el plazo de tres meses, todo iba en marcha. A ese efecto, pedíamos que no se produjeran recortes», recuerda la mutualista.

Aquella exigencia, recogida anteriormente por Diario Sabemos, respondía al temor de que el desarrollo reglamentario terminara limitando todavía más los derechos reconocidos en una ley que el colectivo ya consideraba insuficiente. Ahora, sin embargo, la preocupación ha cambiado de dimensión. Ya no se trata únicamente de evitar nuevos recortes, sino de saber cuándo podrá aplicarse una norma que sigue pendiente de su desarrollo.

Del compromiso político a la ausencia de respuestas

El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre ha alterado las expectativas de los afectados. Según explica la mutualista de #J2, las conversaciones que hasta entonces permitían conocer el estado de los trabajos se han interrumpido y los representantes políticos han dejado de responder a sus peticiones de información.

«Llega el momento del adelanto electoral y ya no contesta ningún político. No se sabe nada», lamenta.

La abogada afectada sostiene que el plazo inicialmente previsto para aprobar el reglamento antes de las elecciones se ha agotado, aunque reconoce que existen otras vías jurídicas para continuar con su tramitación. Entre ellas menciona la posibilidad de recurrir a un real decreto-ley, una opción que, en todo caso, estaría sujeta a los requisitos constitucionales de extraordinaria y urgente necesidad y a las limitaciones propias de un Gobierno en funciones. Lo que preocupa al colectivo no es solamente el calendario, sino la falta de información sobre las razones que están impidiendo culminar el procedimiento.

«Nos dicen que se está trabajando, pero nadie da explicaciones. Es decir, ha sido como una desaparición total», denuncia.

La ley existe, pero la pasarela sigue sin poder hacerse efectiva. Esa es la contradicción que los afectados consideran más difícil de aceptar. Después de años reclamando una solución, el reconocimiento parlamentario de sus derechos no se ha traducido todavía en una posibilidad real de incorporarse al sistema público en las condiciones previstas. El retraso resulta especialmente preocupante para quienes se encuentran próximos a la jubilación. Para estas personas, cada mes de incertidumbre tiene consecuencias sobre decisiones económicas y personales que no pueden aplazarse indefinidamente.

Las aportaciones pueden aumentar, pero la pasarela sigue esperando

Una de las principales críticas de Gil, de #J2, se dirige a la desigual aplicación de las disposiciones legales. Según explica, mientras el desarrollo de la pasarela permanece pendiente, las previsiones que permiten incrementar progresivamente las aportaciones a las mutualidades sí pueden desplegar sus efectos desde la entrada en vigor de la ley.

«Nos quedamos en una situación en la que la mutualidad puede cobrar más progresivamente, porque eso sí es aplicable directamente desde que entró en vigor la ley, mientras que el colectivo de 150.000 afectados ve que nadie responde, nadie dice nada y nos dejan al albur del futuro». La cifra de 150.000 personas es la estimación que maneja el movimiento de afectados, aunque no implica que todas ellas vayan a reunir necesariamente los requisitos definitivos para acogerse a la pasarela.

La situación refleja una de las contradicciones que han acompañado a esta reforma desde sus primeras negociaciones. Las obligaciones económicas pueden avanzar mientras los derechos reconocidos permanecen pendientes de aplicación. Para quienes llevan décadas realizando aportaciones a las mutualidades alternativas, esta diferencia resulta especialmente difícil de justificar.

La portavoz de las reivindicaciones, que habla en este caso como integrante de #J2, insiste en que la aprobación de la ley no puede considerarse el final del problema. El colectivo aceptó un texto que consideraba insuficiente porque suponía un avance respecto a la situación anterior, pero nunca renunció a exigir que su desarrollo respetara los compromisos alcanzados.

La incertidumbre se ha extendido también al propio procedimiento administrativo. Entre los afectados circula la versión de que el reglamento podría encontrarse detenido en la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones por las consecuencias económicas que la transferencia de derechos acumulados tendría para las mutualidades.

La integrante de #J2 apunta a la proximidad de la jubilación de numerosos profesionales pertenecientes a la generación del baby boom, una circunstancia que podría traducirse en un volumen considerable de fondos susceptibles de ser transferidos.

Se trata, no obstante, de una hipótesis expresada en el entorno del colectivo que no ha sido acreditada. No existen elementos suficientes para afirmar que las mutualidades estén obstaculizando el reglamento ni que esa sea la causa de su retraso. Precisamente por ello, la falta de información oficial sobre el estado de la tramitación contribuye a alimentar las dudas.

PSOE, Sumar y PP ante una responsabilidad compartida

La abogada de #J2 recuerda que PSOE y Sumar desempeñaron un papel importante en el impulso de la reforma y en las negociaciones que permitieron alcanzar el acuerdo parlamentario de julio. «Hemos luchado para que se consiguiese un texto normativo que es absolutamente insuficiente, pero que, bueno, fue aprobado por consenso en julio, y ya no tenemos nada», explica.

La afirmación resume la frustración de quienes consideran que la aprobación legislativa pierde buena parte de su utilidad cuando no va acompañada de los mecanismos necesarios para ejercer los derechos reconocidos. La crítica, sin embargo, no se limita a los partidos que impulsaron la iniciativa. También alcanza al Partido Popular, que colaboró en la tramitación de la ley y había incluido la pasarela al RETA entre sus compromisos políticos.

«El PP ha ayudado también a que salga adelante la ley, pero es que no dicen tampoco nada. Ni se pronuncian al efecto, ni unos ni otros», señala.

Ante la convocatoria electoral, los afectados quieren conocer qué compromisos concretos asumirán las distintas formaciones para garantizar la aplicación de la reforma, con independencia de cuál sea la composición del próximo Gobierno. La responsabilidad política no termina con la aprobación de una ley ni desaparece con la convocatoria de elecciones. El desarrollo reglamentario constituye una parte imprescindible del proceso y su retraso exige explicaciones, especialmente cuando afecta a las condiciones de jubilación de miles de profesionales.

La mutualista denuncia que el colectivo se encuentra en una situación de «absoluta indefensión». No porque la ley haya dejado de existir, sino porque el reconocimiento formal de sus derechos sigue sin ofrecer una solución efectiva a quienes llevan años esperando. El incumplimiento del plazo reglamentario tampoco significa que la norma haya perdido su vigencia o que el futuro Gobierno no pueda culminar su desarrollo. Pero esa posibilidad jurídica no elimina la incertidumbre ni sustituye la necesidad de ofrecer información clara sobre los pasos pendientes.

El movimiento #J2 reclama, en definitiva, algo que debería formar parte de cualquier proceso legislativo de esta naturaleza. Que los compromisos adoptados se traduzcan en medidas aplicables y que los afectados puedan conocer cuándo y en qué condiciones tendrán acceso a ellas.

«Ahora mismo no tenemos nada. Nadie contesta, nadie dice nada», resume la integrante del colectivo.

Después de años de movilizaciones, reuniones y negociaciones parlamentarias, los mutualistas han conseguido que su reivindicación se convierta en ley. Sin embargo, continúan esperando que ese reconocimiento tenga consecuencias reales sobre sus futuras pensiones.

El problema ya no es conseguir que el Parlamento reconozca la necesidad de una solución, sino evitar que esa solución quede indefinidamente pendiente de un reglamento. Y para quienes se acercan a la jubilación, el tiempo que transcurre sin respuestas no es una cuestión de calendario político, sino una parte de su vida que no podrán recuperar.

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