Macron ha recuperado el servicio militar para hacer frente a la amenaza de Putin (aunque de momento descarta enviar a los jóvenes franceses al campo de batalla ucraniano). Un 78,3 por ciento de los españoles rechaza recuperar la vieja mili para hombres y mujeres. Hasta los votantes de la derecha se muestran reacios (un 84,2 ciento de los del PP la descarta, aunque los simpatizantes de Vox muestran más ardor guerrero, con un 98,3 por ciento a favor).
En su momento, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, insinuó que el país no estaba preparado para recuperar una mili obligatoria. Y en las decisivas primarias, el candidato a suceder a Rajoy, José Ramón García-Hernández (lo enviaron de embajador a Noruega) defendió una fórmula inspirada en el modelo argentino, destinada a ofrecer instrucción militar básica a los jóvenes que lo solicitasen.
Feijóo, que aún se recupera de los memes por su nefasta intervención parlamentaria en la sesión de control (donde se quedó mudo cuando iba a insultar a Sánchez haciendo un chiste sobre una supuesta serie, Anatomía de un farsante), ve en la mili como un nicho de oportunidad para hacer españolismo y de paso colocar al sobrante de la juventud que no encuentra un empleo. Piensa que el servicio de armas puede ser un revulsivo político en horas bajas del partido, por lo que debe ser un punto esencial del programa político popular para las próximas elecciones. Macron marca la tendencia en Francia, y la derecha hispana se ha sumado al carro. Populares y voxistas creen que así se recuperará el patriotismo, el espíritu nacional que fue languideciendo poco a poco tras la muerte de Franco. La más que probable coalición entre ambos partidos, y la influencia que la extrema derecha ejerce sobre el PP, hacen que la medida sea más posible que nunca.
El Partido Popular estudia fórmulas similares a la propuesta francesa. Macron ha respetado la voluntariedad, pero el PP podría ir un paso más lejos hasta instaurar el servicio militar con carácter obligatorio, aunque remunerado y limitado en el tiempo. Génova 13 ya trabaja en un proyecto de mili breve, pensado especialmente para jóvenes universitarios. La inclusión de esta medida se da por casi segura a corto plazo, teniendo en cuenta que puede haber elecciones anticipadas en 2026. El objetivo sería similar al de Macron: fomentar entre la juventud una mayor cultura de Defensa. Eso sí, se baraja que el tiempo de servicio compute como días cotizados para la jubilación o que pueda reconocerse como prácticas universitarias con créditos académicos. Ese es el caramelito con el que Feijóo pretende engatusar a la juventud perdida ante la incertidumbre del futuro, el azote del paro y la falta de vivienda.
La izquierda, por su parte, entiende que no es momento de retornar al pasado. El PSOE rechaza la vuelta de la mili obligatoria y no contempla recuperarla en su programa político. Sumar se ha mostrado claramente en contra. Su posición es que el servicio militar obligatorio está “superado” y que la defensa debe orientarse hacia un modelo profesional y civil, no hacia la vuelta del reclutamiento a la fuerza. En cuanto a la izquierda plurinacional, obviamente no quiere nI oír hablar de la idea. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, se opone al experimento, así como al aumento del gasto militar en España. Porque reinstaurar la mili supondría una inversión de varios miles de millones de euros. Rufián defiende un modelo de defensa civil y profesional, y rechaza que los jóvenes tengan que pasar por un servicio militar obligatorio. Además, no pasa un día sin que le afee a Pedro Sánchez el incremento del presupuesto en Defensa, señalando que se destinan “miles de millones en armas” mientras se recortan en otras áreas sociales. En definitiva, no todos los políticos son iguales ni todos los partidos son iguales, como se empeña en difundir la extrema derecha para que los jóvenes caigan en el escepticismo contra la democracia y la apolítica. Ambos bloques plantean programas radicalmente distintos que afectan a la vida diaria y al futuro de la gente. Conviene tenerlo en cuenta a la hora de acudir a las urnas.
