España crea empleo como nunca… pero UGT lanza una advertencia: “el sistema aún falla donde más duele”

Cristina Estévez reivindica los avances tras la reforma laboral, pero alerta de precariedad encubierta, paro persistente y fallos estructurales

04 de Mayo de 2026
Actualizado a las 14:15h
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La secretaria ejecutiva de UGT, Cristina Estevez  responsable de institucional, empleo y seguridad social, presenta en rueda de prensa el informe  'El empleo en 2025: un balance en perspectiva. Grandes avances y problemas que persisten'.
La secretaria ejecutiva de UGT, Cristina Estevez  responsable de institucional, empleo y seguridad social, presenta en rueda de prensa el informe  'El empleo en 2025: un balance en perspectiva. Grandes avances y problemas que persisten'. foto UGT

España vive uno de los ciclos de empleo más intensos y prolongados de su historia reciente. Esa es la tesis central del informe presentado por UGT bajo el título El empleo en 2025: un balance en perspectiva. Un documento que no solo mira el presente, sino que reconstruye el impacto acumulado de las reformas laborales desde 2021 y el cambio de paradigma económico tras la crisis de 2008 y la pandemia. Los avances son innegables, pero el sistema sigue fallando en aspectos clave. 

Un ciclo histórico que cambia las reglas del juego

El informe describe el actual ciclo como “extraordinario”, tanto por su duración como por su intensidad. España lleva creando empleo de forma sostenida desde 2014 —con el único paréntesis de la pandemia—, y lo ha hecho incluso en contextos de crisis internacionales.

Estévez subrayó que el informe nace precisamente para ofrecer una visión global: “detectamos que no existía una herramienta que permitiera ver cómo era el estado del empleo después de este último lustro y de todas las reformas que se han abordado”.

La reforma laboral de 2021 aparece como el punto de inflexión. La temporalidad ha caído de forma histórica y el contrato indefinido ha recuperado centralidad. También se han fortalecido mecanismos como los ERTE, que han permitido proteger empleo en momentos críticos.

El éxito no justifica la autocomplacencia

Pese a los datos positivos, el mensaje de UGT evita cualquier triunfalismo. Estévez lo dejó claro al cierre de la comparecencia: “no hemos querido ser autocomplacientes, lo que queríamos era ser rigurosos”.

Y fue más allá: “sabemos que hemos tenido éxito en las reformas, pero no necesitamos seguir dándonos palmaditas; se trata de ver qué más se puede hacer”.

Ese “qué más” incluye problemas emergentes. El informe detecta posibles usos abusivos del periodo de prueba como mecanismo de despido sin indemnización, así como un aumento de la rotación dentro del empleo indefinido, especialmente ligado a los fijos discontinuos.

El paro sigue siendo la gran anomalía

Uno de los puntos más críticos es el desempleo. Aunque ha bajado de forma drástica desde niveles superiores al 20 %, sigue en torno al 10 %, por encima de la media europea.

El análisis rechaza que se trate de un problema de falta de empleo. De hecho, España presenta una de las tasas de vacantes más bajas de la UE. Para Estévez, el problema es otro: “cuando se habla de falta de mano de obra, no es real; el problema son las condiciones laborales o elementos exógenos como la vivienda”.

Este enfoque desmonta uno de los argumentos más utilizados por parte de las patronales.

Desigualdad, parcialidad y precariedad persistente

El informe también pone el foco en las desigualdades estructurales. El empleo a tiempo parcial sigue afectando mayoritariamente a mujeres y, en muchos casos, de forma involuntaria.

A esto se suma el paro de larga duración, que afecta a más de un tercio de las personas desempleadas. Estévez advirtió sobre este punto como una de las principales preocupaciones: “no podemos dejar a las personas de un lado diciendo que su empleabilidad está en cuestión”.

Horas extra y pérdida de derechos

Otro de los datos más contundentes es el volumen de horas extraordinarias: más de 300 millones en 2025, de las cuales un 40 % no se pagan.

Este fenómeno refleja una anomalía estructural. Mientras existe paro, se acumula trabajo no repartido. Estévez lo vinculó directamente con la salud laboral y la organización del trabajo: “la carga de trabajo sostenida en el tiempo acaba traduciéndose en pérdida de salud”.

En este sentido, defendió la necesidad de redistribuir el tiempo de trabajo como una vía para mejorar tanto el empleo como las condiciones de vida.

Políticas públicas y falta de recursos

El informe insiste en que los avances logrados son fruto de decisiones políticas, no del azar. Sin embargo, también señala un déficit importante: la falta de recursos en los servicios públicos de empleo.

Estévez fue tajante: “de poco van a servir los análisis y las reformas si luego no pueden llegar a la ciudadanía por falta de recursos”.

La falta de personal, la baja ratio de orientadores y el retraso en proyectos como la Agencia Española para el Empleo limitan el impacto real de las políticas activas.

Inmigración y economía: desmontando prejuicios

Otro de los elementos destacados fue el papel de la inmigración. Estévez quiso desmontar el discurso que la vincula con un coste económico: “para quienes reducen la inmigración a una cuestión económica, los datos demuestran que no es una losa para nuestro país”.

El informe confirma que la población inmigrante ha contribuido de forma significativa al crecimiento del empleo, especialmente en sectores clave.

Un modelo que avanza… pero no termina de resolver

El balance final es complejo. España ha mejorado en prácticamente todos los indicadores laborales, pero los problemas estructurales siguen ahí: paro elevado, precariedad encubierta, desigualdad y fallos en las políticas activas.

Por eso, el mensaje final de Estévez fue una advertencia: “hemos avanzado, sí, pero aún nos queda mucho por hacer”.

Y ese “mucho” no es menor. Porque, como subraya el informe, el empleo digno no puede depender del ciclo económico. Tiene que ser una garantía estructural.

Ahí es donde se juega, realmente, el futuro del mercado laboral en España.

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