El empleo en Madrid tropieza y vuelve a golpear más a las mujeres

La EPA del primer trimestre deja 306.600 personas en paro, 35.400 más que al cierre de 2025, con un aumento especialmente duro entre mujeres, jóvenes e industria

28 de Abril de 2026
Actualizado a la 13:46h
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El empleo en Madrid tropieza y vuelve a golpear más a las mujeres
Isabel Vilabella Tellado, secretaria de Formación Empleo y Memoria Democrática, foto Agustín Millán

Madrid vuelve a mirar al mercado laboral con preocupación. La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026 rompe la buena evolución de los últimos meses y deja una fotografía incómoda: sube el paro, cae la ocupación y las mujeres vuelven a ser las grandes perjudicadas. En la Comunidad de Madrid hay ya 306.600 personas desempleadas, 35.400 más que en el trimestre anterior, lo que supone un incremento del 13,05%. El dato encaja con el empeoramiento general registrado en España, donde el paro aumentó en 231.500 personas y la ocupación cayó en 170.300 durante el primer trimestre. 

La lectura de UGT Madrid es clara. Isabel Vilabella Tellado, secretaria de Formación, Empleo y Memoria Democrática del sindicato, resume el cambio de tendencia con una frase contundente: “Todo iba bien hasta este trimestre, donde las mujeres vuelven a ser las grandes perjudicadas”. No es una valoración retórica. Los números muestran que, mientras el paro masculino apenas sube en Madrid un 1,12% respecto al trimestre anterior, el desempleo femenino se dispara un 24,67%. Es decir, de las 35.400 personas más en paro, 33.900 son mujeres.

El contraste es todavía más duro cuando se mira la evolución anual. En el último año, Madrid reduce el paro total en 45.800 personas, un 13% menos. Pero esa mejora no se reparte igual. Entre los hombres, el desempleo cae un 26,83%, con 49.600 parados menos. Entre las mujeres, en cambio, aumenta un 2,33%, con 3.900 desempleadas más. La recuperación, por tanto, no está llegando con la misma intensidad a todos los sectores de la población trabajadora.

Una brecha que vuelve a abrirse

Vilabella advierte de que “la gran diferencia está en el gran aumento del paro de las mujeres, que ha sido del 25% este trimestre y del 2% durante el año”. La frase señala el núcleo político y social de esta EPA: Madrid no solo destruye empleo en el arranque de 2026, sino que lo hace reproduciendo desigualdades estructurales.

El primer trimestre suele ser débil para el empleo por razones estacionales, pero los datos madrileños tienen elementos especialmente inquietantes. La ocupación baja en 10.700 personas y la temporalidad aumenta ligeramente. El problema no es solo cuántas personas pierden el empleo, sino qué tipo de empleo se conserva y quién queda fuera cuando el mercado se enfría.

La industria merece una atención especial. El paro en este sector aumenta casi un 46% en el trimestre, exactamente un 45,88%, y un 13,76% en el último año. Es un dato relevante porque afecta a un ámbito estratégico para cualquier economía que quiera reducir dependencia, mejorar salarios y construir empleo con mayor estabilidad. Cuando la industria se debilita, no solo se destruyen puestos de trabajo: se deteriora también la calidad del tejido productivo.

Jóvenes y paro de larga duración: otra señal de alarma

El deterioro tampoco se reparte igual por edades. UGT Madrid destaca el fuerte aumento del paro entre los menores de 25 años y entre quienes tienen menos de 35. En el primer grupo, el desempleo crece un 19%; en el segundo, el incremento alcanza el 45%. Son cifras que golpean directamente a una generación que ya soporta alquileres imposibles, salarios de entrada bajos y dificultades para construir un proyecto vital autónomo.

A ello se suma el incremento del paro de larga duración, que sube un 11% en el trimestre. En el caso de las mujeres, el aumento alcanza el 23%. Vilabella lo expresa con preocupación: “Nos preocupa especialmente el incremento del paro de larga duración, hasta en un 11% este trimestre y un 23% en el caso de las mujeres”. El paro prolongado no es una estadística más: reduce expectativas, deteriora ingresos, expulsa talento y aumenta el riesgo de pobreza laboral y exclusión.

La secretaria de Formación, Empleo y Memoria Democrática de UGT Madrid sostiene que estos datos muestran “la continuidad de una tendencia hacia la discriminación y la precariedad”, en la que “sufren más las mujeres, las personas jóvenes y las personas extranjeras que vienen de países de fuera de la Unión Europea”.

Empleo, salud laboral y precariedad

La EPA se conoce además en una fecha cargada de significado: el 28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. UGT Madrid y CCOO Madrid han presentado también un balance de siniestralidad laboral que añade otra dimensión al debate. En 2025 se registraron en la Comunidad de Madrid 160.919 accidentes de trabajo, de los que 87.617 causaron baja. Además, 86 personas trabajadoras fallecieron, dos más que el año anterior.

El primer trimestre de 2026 tampoco permite complacencia: 22.856 accidentes laborales, 136 graves y 21 mortales. Es decir, una persona trabajadora fallecida cada cuatro días. Del total de accidentes mortales del trimestre, 13 se debieron a patologías no traumáticas, un 62%. La carga de trabajo, los ritmos excesivos, el estrés, los horarios y los riesgos psicosociales aparecen así como una parte inseparable de la discusión sobre la calidad del empleo.

La precariedad no solo se mide en contratos o salarios. También se mide en salud, en jornadas imposibles, en desplazamientos inseguros, en enfermedades profesionales no reconocidas y en centros de trabajo donde la prevención sigue sin ocupar el lugar que debería.

El 1 de mayo como respuesta

UGT Madrid vincula estos datos con la necesidad de reforzar derechos laborales y políticas públicas. Vilabella reclama que la regularización extraordinaria de personas migrantes sirva para aflorar “empleo irregular y economía sumergida”. La idea de fondo es clara: donde hay economía sumergida, hay explotación invisible; y donde hay explotación invisible, hay menos derechos, menos salarios, menos prevención y más vulnerabilidad.

Por eso, el sindicato llama a llenar las calles el 1 de mayo. “Es muy importante que el primero de mayo llenemos las calles para reivindicar derechos, no trincheras, salarios, vivienda y democracia”, defiende Vilabella.

La EPA madrileña del primer trimestre no borra la mejora anual del empleo, pero sí lanza una advertencia seria: cuando el mercado laboral se enfría, las primeras en pagar el precio vuelven a ser las mujeres. Y cuando suben el paro juvenil, la temporalidad, la precariedad y la siniestralidad, el debate ya no puede limitarse a celebrar grandes cifras macroeconómicas. La pregunta decisiva es otra: qué empleo se crea, para quién y en qué condiciones.

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