Trump convulsiona a las derechas españolas: Feijóo queda en evidencia, FAES rompe con el magnate y Vox enmudece

El expansionismo del presidente estadounidense pone en peligro la integridad territorial de Europa y de España, destrozando el discurso patriótico de los conservadores

08 de Enero de 2026
Actualizado el 09 de enero
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Abascal y Trump en una imagen de archivo
Abascal y Trump en una imagen de archivo

La disparatada política expansionista/imperialista de Trump está haciendo enloquecer a las derechas españolas. Hay no pocos ejemplos. Para empezar, ha hecho entrar en contradicciones flagrantes a Alberto Núñez Feijóo, que ha terminado esgrimiendo un discurso confuso: invocando la defensa de la democracia en Venezuela y al mismo tiempo justificando el empleo de la fuerza y la invasión yanqui de un país soberano solo para tratar de desgastar políticamente a Pedro Sánchez, al que acusa de cómplice del chavismo. Pura esquizofrenia. O se está con la democracia siempre y en todos los casos, o no se está.

Pero hay más síntomas de que el mundo conservador hispano se está desarbolando a causa de la sed de petróleo de Trump y sus operaciones militares al margen de la legalidad y el Derecho internacional. Por ejemplo, el silencio de Vox. Llama la atención que el partido ultraderechista no se haya pronunciado con claridad ante un momento histórico. Es algo sabido que Vox es la sucursal del trumpismo en España. Así que le va a resultar complicado seguir a las órdenes del jefe de la mafia neoyorquina y al mismo tiempo mantener una actitud patriótica en defensa de la integridad territorial nacional y europea. Trump ha amenazado con invadir Groenlandia, que es tanto como poner botas de soldados yanquis en suelo soberano europeo, y lo que es aún peor: en cualquier momento puede dar luz verde a una posible invasión de Marruecos (su tradicional aliado en el norte de África) de Ceuta y Melilla. Una auténtica bomba de relojería que puede detonarle en la cara al partido ultra. Si Vox se enemista con el magnate norteamericano para defender la soberanía nacional y europea, adiós a la relación con los republicanos ultras de MAGA (y a su apoyo material e ideológico); si se alía con él, se podrá calificar a Vox de partido traidor a los intereses de España. No lo tiene fácil Abascal, de ahí el silencio de su partido.  

Otro buen ejemplo de la convulsión que viven las derechas españolas es el cambio de rumbo de la FAES, el laboratorio de ideas del PP. En las últimas horas, la fundación de Aznar se ha desmarcado abiertamente de la estrategia del presidente estadounidense. Las informaciones disponibles muestran un choque ideológico frontal y total. FAES ha pasado de ser uno de los think tanks europeos más próximos al atlantismo clásico a criticar con dureza las últimas decisiones militares del presidente estadounidense. El punto de ruptura se produce a raíz de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y, sobre todo, del giro de Trump al respaldar a figuras del régimen chavista para gestionar la transición política. FAES califica esta estrategia como “suma torpeza”, una forma de “colonización” del país latinoamericano. No le habrá gustado al Tío Sam este análisis de la actualidad. La fundación sostiene que la transición debe estar liderada por Edmundo González y María Corina Machado, a quienes considera “la oposición legítima”, y no por dirigentes vinculados al chavismo. Una propuesta que choca con los planes de Trump. Corina Machado ha sido defenestrada por el dirigente norteamericano e incluso ha llegado a humillarse ante el presidente yanqui ofreciéndole compartir con él el premio Nobel de la Paz a cambio de que la vuelva a tener en cuenta como gran musa de la transición a la democracia en Venezuela. Sonroja el nivel de sumisión y servilismo de la líder opositora.

FAES no solo critica la maniobra de controlar Venezuela como una colonia del patio trasero, sino la lógica política que la inspira. En sus editoriales, el laboratorio de ideas del PP afirma que la captura de Maduro es positiva, pero no justifica que EEUU imponga un relevo sin garantías democráticas (tampoco, cabría añadir, que Trump pretenda quedarse con el país caribeño imponiendo un protectorado petrolífero “durante años” para esquilmar los recursos naturales del país caribeño). Y añade la fundación que la estrategia de Trump deja “incertidumbres” e “incógnitas” graves para la democracia venezolana. En otras palabras, FAES acusa a Trump de actuar sin un plan democrático claro.

Este choque ha tenido efectos colaterales. Vox ha aplaudido con entusiasmo las decisiones de Trump, como los aranceles y la detención de Maduro, pero empieza a callar cuando percibe que el nuevo desorden mundial trumpista conduce a una guerra mundial. FAES ha marcado distancias con Trump. El PP, por su parte, ha quedado descolocado y evita alinearse explícitamente con el líder estadounidense, según informan algunos medios. FAES, que históricamente había marcado la línea ideológica del PP, se sitúa ahora en una posición claramente crítica. A la vista de las declaraciones y editoriales, podría decirse que FAES ha roto políticamente con el inquilino de la Casa Blanca, al menos en lo relativo a Venezuela y a la visión estratégica de Estados Unidos en la región. No es una discrepancia puntual, sino un desacuerdo profundo sobre el liderazgo democrático en Venezuela y el papel de EEUU en la transición. La relación entre la derecha española y Trump siempre ha sido ambivalente, pero en los últimos meses ha entrado en una fase especialmente contradictoria e incómoda. El populista Trump ha dejado de ser un buen negocio electoral.

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