Trump se ha convertido en una amenaza mundial. Su operación militar para apoderarse del petróleo de Venezuela ha puesto en alerta a la comunidad internacional. Y Europa empieza a mover ficha para defender el que parece ser el próximo objetivo del inquilino de la Casa Blanca: Groenlandia. El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó ayer que Francia prepara un plan para “tomar represalias, para responder” junto a sus socios europeos contra cualquier forma de “intimidación” por parte de Estados Unidos, en particular por su ambición de hacerse con Groenlandia, informa Efe.
Esta afirmación se traducirá previsiblemente en el envío de tropas francesas sobre el terreno a la isla autónoma bajo protectorado de Dinamarca. En la misma línea, Pedro Sánchez está sopesando hacer lo propio. Ante la inexistencia de un ejército europeo autónomo, se abre paso la posibilidad de una fuerza multinacional de disuasión ante los planes imperialistas/expansionistas de Trump.
Al menos siete países europeos han expresado públicamente su disposición a apoyar la defensa de Groenlandia frente a las presiones externas de Trump, obsesionado con conquistar la isla por sus preciados recursos naturales. Francia, Alemania, España, Italia, Reino Unido, Polonia y Lituania (mencionada en el contexto de defensa OTAN), están barajando tomar parte en el contingente para blindar el territorio europeo. En varias notas se habla de “varios países europeos” o “siete Gobiernos europeos” que se alinean con Dinamarca para reforzar la seguridad de Groenlandia. Recalcan la necesidad de rearme europeo y mayor gasto militar para defender la soberanía de Groenlandia. Señalan que la isla “deberá ser defendida por la OTAN” según Alemania y Lituania. Y subrayan que la seguridad del Ártico es una prioridad estratégica para Europa. En otras palabras: hay voluntad política y militar de defensa conjunta, pero no se describe una fuerza multinacional ya constituida.
Respuesta común
En una entrevista en la emisora France Inter, el jefe de la diplomacia francesa mantuvo que “sea cual sea la forma y el origen de la intimidación”, el Ministerio de Exteriores francés ha comenzado a trabajar “para prepararnos para tomar represalias, para responder, y no para responder solos”. El objetivo de ser “convincentes e impactantes” frente al fin del presidente estadounidense, Donald Trump, de anexionarse Groenlandia incluso por la fuerza. Barrot precisó que Francia compartirá su plan, que estará terminado “en los próximos días”, con sus socios europeos, ya que “ante estas señales de intimidación” París quiere actuar, pero en coordinación con ellos, subrayó.
Señaló que tendrá ocasión de debatir esta tarde sobre este asunto con sus homólogos alemán y polaco, con los que Francia forma “un tríptico, un trío con capacidad para influir en Europa”. Pese a todo, Barrot opinó que Estados Unidos “está muy comprometido con la Alianza Atlántica, con la OTAN”, de la que forma parte Groenlandia como territorio autónomo de Dinamarca, y desveló una conversación telefónica que mantuvo ayer con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien, según dijo, le aseguró que Washington descartaba una opción militar en la isla. “Descartó la idea de que lo que acaba de ocurrir en Venezuela pudiera ocurrir en Groenlandia”, afirmó el jefe de la diplomacia francesa, en alusión a la operación militar estadounidense llevada a cabo el sábado pasado en el país latinoamericano para capturar a Nicolás Maduro y su esposa, con la intención de tomar el control del país.
Trump estaría dispuesto a comprar Groenlandia, según confirmó la víspera del secretario de Estados Unidos Marco Rubio a un grupo de legisladores, y agregó que sus asesores preparan un plan actualizado para encontrar la vía de adquirir el territorio, de acuerdo con medios estadounidenses.
Desde el inicio de su mandato en 2025, Trump ha insistido en diferentes ocasiones sobre la posibilidad de tomar el control de la isla y la polémica tomó fuerza esta semana después de que uno de sus principales asesores, Stephen Miller, durante una entrevista no descartase la posibilidad de tomar por la fuerza el territorio.
La isla del pueblo
Groenlandia, un extenso territorio poco poblado administrado por Dinamarca, ha rechazado de plano la idea de ser parte de Estados Unidos, y líderes europeos (incluidos los de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido) respaldaron a Copenhague al afirmar que la isla “pertenece a su pueblo” y que solo este y Dinamarca pueden decidir su futuro.
Groenlandia es un enclave geoestratégico. Está situada entre el Atlántico Norte y el Océano Ártico, en un punto clave para controlar rutas aéreas y marítimas. Su posición permite vigilar el acceso al Ártico y a Norteamérica. Durante la Guerra Fría ya fue considerada un punto esencial para la defensa occidental. Estados Unidos ya opera allí la base aérea de Thule, un activo militar crítico para radares y defensa antimisiles. El deshielo del Ártico está abriendo acceso a minerales estratégicos: oro, uranio, cobre y tierras raras, esenciales para tecnología avanzada. También se han identificado posibles depósitos de petróleo y gas natural en alta mar. Controlar Groenlandia significaría acceso directo a estos recursos. También interesa por las nuevas rutas marítimas por el deshielo. El calentamiento global está abriendo rutas navegables que antes eran imposibles. Rusia y China ya están explotando estas rutas, lo que aumenta la competencia geopolítica en la zona.
Para EEUU, no controlar Groenlandia significa perder influencia en el Ártico en favor de Rusia. La Administración Trump ha declarado que adquirir Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional. La Casa Blanca incluso afirmó que “usar al ejército es siempre una opción” para lograr ese objetivo y debilitar la influencia de Dinamarca y la UE.
