Rufián anuncia que dará el paso para liderar a la izquierda en las generales y Borrell lo califica de "catastrófico para España"

El líder de Esquerra dispuesto a encabezar una lista de coalición que podría lograr hasta 30 escaños frente al auge de la extrema derecha

21 de Mayo de 2026
Actualizado a las 14:23h
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Montero, Rufián y Doménech en un acto en Barcelona
Montero, Rufián y Doménech en el acto de ayer en Barcelona

La noticia de la imputación de Zapatero en delitos de corrupción por el rescate de la compañía aérea Plus Ultra ha abierto la campaña electoral. Se respira tensión y ambiente de adelanto electoral y todos los partidos toman posiciones. También las confluencias, que tras las elecciones autonómicas han constatado su buen momento. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha dado el paso que muchos en la izquierda reclamaban. El líder republicano aceptaría ser cabeza de lista en unas elecciones generales si eso “ayudara a que haya colaboración o un espacio de unión” en la izquierda, pero ha aclarado que no depende de él y que hay “muy buenos” candidatos para liderar dicha candidatura, según informa EFE. En un coloquio en el Club Siglo XXI, defendió que lideraría una candidatura entre la izquierda soberanista y española si contribuyera a “maximizar los resultados electorales” y ha exclamado que, en ese caso, “¡pa’lante!”.

La decisión de Gabriel Rufián de dar un paso al frente para encabezar un Frente Amplio de izquierdas marca un punto de inflexión en el tablero político español. Tras años como una de las voces más reconocibles del Congreso, su movimiento busca articular un espacio progresista capaz de reagrupar a fuerzas dispersas y responder a un ciclo político marcado por la fragmentación y la desmovilización del electorado progresista. Se disponen de cálculos demoscópicos que apuntan a que una candidatura única podría dar a la izquierda a la izquierda del PSOE hasta 30 escaños en el Congreso.

Rufián, conocido por su estilo directo y su capacidad para conectar con públicos diversos, ha defendido en los últimos meses la necesidad de “recomponer puentes” entre formaciones que, pese a compartir diagnósticos sociales, han transitado por caminos divergentes. Su apuesta por un Frente Amplio pretende precisamente eso: construir un espacio común, plural y cooperativo, que pueda competir con mayor solidez en un escenario político cada vez más polarizado.

El proyecto, según fuentes cercanas citadas en distintos medios, aspira a integrar a partidos de izquierda estatal, fuerzas municipalistas y organizaciones sociales. No se trata únicamente de una alianza electoral, sino de un intento de articular un proyecto político estable, con mecanismos de participación interna y una agenda social centrada en la redistribución, la vivienda, la transición ecológica y la defensa de los servicios públicos.

La figura de Rufián genera opiniones diversas dentro del propio espacio progresista. Para algunos sectores, su experiencia parlamentaria y su perfil comunicativo lo convierten en un candidato idóneo para liderar un proceso de reunificación. Otros, en cambio, consideran que su trayectoria dentro de una formación concreta podría dificultar la construcción de un liderazgo verdaderamente transversal. Por ejemplo, Josep Borrell deplora el 'plan' de Rufían de encabezar un frente de izquierdas: “Un gobierno dependiente de una confederación de 'izquierdas soberanistas' sería catastrófico, la rendición ante el populismo nacionalista y la fragmentación de España”. 

En cualquier caso, el paso adelante de Rufián ha reactivado un debate que llevaba meses latente: cómo recomponer la izquierda para recuperar influencia institucional y capacidad transformadora. El contexto no es menor. La izquierda española ha atravesado en los últimos años tensiones internas, cambios de liderazgo y reconfiguraciones que han debilitado su cohesión. La aparición de nuevos actores, la competencia entre partidos afines y la dificultad para consolidar proyectos a largo plazo han fragmentado un espacio que, en otros momentos, logró avances significativos en políticas sociales y laborales.

El Frente Amplio que propone Rufián busca precisamente revertir esa tendencia. Su planteamiento pasa por un programa común que priorice consensos amplios y minimice las disputas identitarias. La idea es construir una plataforma que permita sumar, no restar, y que ofrezca una alternativa clara a los bloques políticos ya consolidados.

Queda por ver cómo reaccionarán las distintas fuerzas llamadas a integrarse en este proyecto. Algunas han mostrado interés en explorar la propuesta; otras mantienen cautela y reclaman garantías de horizontalidad y respeto a la diversidad interna. El proceso, en cualquier caso, será complejo y requerirá negociaciones prolongadas.

Lo que sí parece claro es que el movimiento de Rufián ha reactivado el debate sobre el futuro de la izquierda en España. Su iniciativa abre un nuevo capítulo en la búsqueda de un espacio político más cohesionado, capaz de responder a los desafíos sociales y económicos del país desde una perspectiva progresista y plural.

“Si al final puedo ayudar a que eso pase, yo estoy dispuesto”, zanjó Rufián, que ha insistido en que en la izquierda también hay un “activo electoral innegable” como la exministra y eurodiputada de Podemos Irene Montero o el actual ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, de Sumar, entre otros. Remarcó que actualmente las izquierdas españolas “son un problema” y que “ahora es la izquierda arraigada al territorio la que tiene que liderar el momento político”.

Preguntado por la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra, ha asegurado que no reclamará elecciones generales al PSOE aunque finalmente Zapatero acabe condenado por la Audiencia Nacional porque, entre otros motivos, la alternativa de PP y Vox es “infinitamente peor”.

Pero sí lo haría, ha destacado Rufián, “por coherencia” si se demostrara que en el PSOE ha habido financiación ilegal, por lo que en este caso el Gobierno tendría que caer como cayó el PP por casos de corrupción como la trama Gürtel, ha añadido.

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