El PP cambia el "no" por la abstención pero sigue sin apoyar el escudo social contra la guerra

Las tesis de Juan Bravo, portavoz económico popular, se han impuesto in extremis a la línea dura del partido, que pedía bloqueo total a las ayudas al carburante, energía y alimentos

26 de Marzo de 2026
Actualizado a las 14:09h
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en la sesión de control
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en la sesión de control

La cruenta batalla de ayer entre Sánchez y Feijóo en el Congreso de los Diputados hacía presagiar que el PP votaría en contra del escudo social para paliar los efectos negativos de la guerra de Irán en la economía de las familias. Sin embargo, los populares, “in extremis”, han anunciado la abstención poco antes de la votación (al final las tesis del portavoz económico del partido, Juan Bravo, se han impuesto a la línea dura trumpizada). En realidad, entre votar no y votar abstención no hay demasiada diferencia: el PP demuestra su lado más siniestro e insolidario con la población, con quienes menos tienen, con las capas más vulnerables afectadas por la subida del carburante, del precio de la luz y de la cesta de la compra como consecuencia de la absurda guerra de Trump.

La votación en el Congreso sobre el denominado escudo social contra la guerra de Irán dejará una de las imágenes políticas más comentadas: la bajada de pantalones de Feijóo, que por un momento estuvo a punto de ordenar a sus diputados el voto negativo al escudo social para no perder competitividad electoral respecto a Vox. La presión ha podido con el gallego. El titular de prensa que situaba al PP como una especie de torturador o verdugo de la gente en medio de una guerra injusta e ilegal era demasiado demoledor.

Las medidas anticrisis, impulsadas por el Gobierno de Sánchez como respuesta preventiva ante las posibles repercusiones económicas y sociales del conflicto en Oriente Medio, podrían salir adelante gracias al apoyo de los partidos que sostienen al Ejecutivo y de varias formaciones minoritarias. Sin embargo, la falta de respaldo del principal partido de la oposición ha abierto un intenso debate sobre la estrategia política del PP y sobre el alcance real del paquete de medidas aprobado.

El escudo social incluye un conjunto de iniciativas destinadas a amortiguar el impacto que una escalada bélica en Irán podría tener sobre la economía española. Entre ellas figuran ayudas directas a familias vulnerables, mecanismos de contención de precios energéticos, refuerzo de los programas de empleo y una ampliación temporal de determinadas prestaciones. El Gobierno defendió la propuesta como un instrumento “de prudencia y responsabilidad”, argumentando que la volatilidad internacional exige anticiparse a posibles tensiones en los mercados de energía y materias primas. No apoyar ese plan revelaría, sin duda, el carácter sádico y despiadado de quien hoy dirige el principal partido conservador de nuestro país. Hubiese sido un auténtico escándalo nacional, y ha hecho bien Génova 13 en reconsiderar su posición.

Finalmente, el PP opta por la abstención. Según explicaron sus portavoces, la formación considera que el Gobierno ha utilizado la situación internacional para “revestir de urgencia” un paquete de medidas que, a su juicio, debería haberse negociado con mayor profundidad y con un enfoque más amplio. Algunos dirigentes populares sostienen que el Ejecutivo ha mezclado iniciativas sociales con decisiones de carácter económico que, en su opinión, requieren un análisis más detallado. La abstención, señalaron, pretende mostrar una posición de distancia crítica sin bloquear medidas que podrían resultar útiles en caso de agravamiento del conflicto.

Desde el Gobierno, la reacción fue inmediata. Varios ministros lamentaron que el PP no se sumara a lo que describieron como un “consenso de país” ante un escenario internacional incierto. Argumentaron que la abstención transmite una imagen de falta de compromiso en un momento en el que, según el Ejecutivo, la ciudadanía espera unidad política. También recordaron que otros gobiernos europeos han adoptado medidas similares para proteger a sus economías frente a posibles interrupciones en el suministro energético.

Las formaciones que sí apoyaron el escudo social defendieron la necesidad de actuar con rapidez. Algunos partidos subrayaron que la experiencia de crisis anteriores (como la pandemia o la guerra en Ucrania) ha demostrado que las medidas tempranas pueden evitar daños mayores. Otros, en cambio, respaldaron el paquete gubernamental, pero reclamaron que se complemente con políticas más ambiciosas en materia de transición energética y reducción de la dependencia exterior.

La abstención del PP también ha generado debate interno en el propio partido. Sectores más moderados consideran que la decisión permite mantener una posición institucional sin alinearse con el Gobierno, mientras que voces más críticas creen que la formación debería haber votado en contra para marcar un contraste más claro. En cualquier caso, la dirección popular insiste en que su postura responde a criterios de responsabilidad y a la necesidad de evitar un cheque en blanco al Ejecutivo.

A nivel social, la aprobación del escudo social ha sido recibida con una mezcla de alivio y escepticismo. Algunas organizaciones sociales valoran positivamente que se refuercen las ayudas a los colectivos más vulnerables, mientras que otras advierten de que las medidas podrían quedarse cortas si el conflicto se prolonga o si los precios energéticos vuelven a dispararse. Las asociaciones empresariales, por su parte, han pedido estabilidad regulatoria y claridad sobre el impacto presupuestario del paquete aprobado.

En definitiva, la abstención del PP ha añadido un matiz político significativo a una votación que el Gobierno esperaba más consensuada. El desarrollo del conflicto en Irán y sus efectos sobre la economía global determinarán en los próximos meses si el escudo social resulta suficiente o si será necesario un nuevo acuerdo político para reforzarlo.

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