La líder de Podemos, Ione Belarra, ha subido a la tribuna del Congreso de los Diputados con un discurso que, si bien ha reconocido el giro retórico del presidente hacia el "No a la guerra", ha denunciado una profunda falta de coherencia entre los anuncios oficiales y la realidad del BOE. Con una contundencia que ha incomodado tanto a la bancada socialista como a la derecha, Belarra ha señalado a Estados Unidos e Israel como "la mayor amenaza a la seguridad de la humanidad".
Para la representante de la formación morada, el contexto actual no permite medias tintas. Tras expresar su solidaridad con el pueblo canario ante la borrasca, Belarra ha trazado una radiografía geopolítica donde el "asedio medieval" a Cuba por parte de Trump y los ataques de Israel a centros médicos en el Líbano forman parte de una misma estrategia de dominación violenta. "Si lo dejamos para después, quizás no haya después", ha advertido, apelando al deber moral de actuar en defensa propia y de las futuras generaciones.
La crítica más feroz de Belarra se ha centrado en la respuesta económica del Gobierno a la crisis. Lejos de considerar el nuevo Real Decreto como un "escudo social", lo ha calificado como una "bajada masiva de impuestos" que, según su diagnóstico, solo beneficia a las grandes corporaciones energéticas. La líder de Podemos ha enumerado con detalle las reducciones en el IVA, el IRPF y los impuestos especiales a hidrocarburos y electricidad, advirtiendo que estas medidas "van a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio".
Según Belarra, sin una intervención directa en el mercado, la rebaja fiscal será "devorada por la especulación". En este punto, ha exigido medidas de choque inmediatas: "Topen los precios de la gasolina, del diésel y de los alimentos; pongan tope al precio del alquiler y a las hipotecas". La diputada ha argumentado que bajar impuestos sin intervenir los precios solo protege a quienes los fijan, dejando a las familias españolas en la tesitura de "elegir entre llenar el depósito o llenar la nevera".
En uno de los momentos más tensos de la sesión, Belarra ha personalizado su crítica en la figura del presidente de Mercadona, uno de sus archienemigos. Tras pedir irónicamente a las bancadas de PP y Vox que se "tapasen los oídos", ha denunciado que Juan Roig ha ganado más de 1.700 millones de euros en 2025, triplicando sus beneficios de hace tres años. "Se aprovechó de la guerra de Ucrania para subir los márgenes de beneficio un 23%", ha sentenciado, acusando al empresario de subir los precios por encima de lo que le marcaban sus proveedores y advirtiendo que hará "exactamente lo mismo" con el conflicto de Irán si el Gobierno no actúa.
La coherencia ha sido el eje vertebrador de su reproche a Pedro Sánchez. Belarra ha cuestionado cómo se puede decir "no a la guerra" mientras se duplica el gasto militar y se inyectan millones de euros en una industria armamentística vinculada indirectamente a Israel. Especialmente crítica se ha mostrado con el apoyo a Ucrania bajo el prisma del conflicto en Gaza: "Zelenski se ha erigido como uno de los principales aliados del genocida Netanyahu", ha afirmado, citando informaciones que apuntan a que Airbus sigue comprando material militar israelí bajo el paraguas de contratos europeos.
El colofón del discurso de Belarra ha sido una impugnación total a la arquitectura de seguridad actual. Para la líder de Podemos, es "imposible cumplir con el no a la guerra si seguimos siendo parte de la OTAN", organización a la que ha tildado de "criminal". Ha defendido que España debe alcanzar la "mayoría de edad" diplomática, construyendo una política exterior soberana e independiente de los dictados de Washington, orientando las relaciones hacia China, América Latina y África.
En un desafío directo a la calidad democrática del Ejecutivo, Belarra ha pedido que se le devuelva la palabra a la ciudadanía: "Que España pueda tener un referéndum para decidir sobre la permanencia en la OTAN". Según su análisis, Estados Unidos es una "potencia en decadencia" que se resiste violentamente a perder su hegemonía frente a China, y seguir atados a su bando es un error estratégico.