Hasta Revilla cree que Rufián es el único que puede resucitar a la moribunda izquierda española

El líder de Esquerra sigue encontrándose escollos en Sumar y Podemos para aglutinar un frente amplio progresista

25 de Febrero de 2026
Actualizado el 26 de febrero
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Gabriel Rufián en una imagen de archivo
Gabriel Rufián en una imagen de archivo

Se lo están poniendo difícil a Gabriel Rufián para liderar el frente amplio de izquierdas. En Sumar hay muchos que todavía apuestan por Yolanda Díaz, pese a que el proyecto de la ministra de Trabajo no termina de cuajar. En ese contexto, el expresidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla ha hablado sobre el auge del portavoz de ERC en el Congreso. Revilla cree que los partidos progresistas “algo tendrán que hacer porque no tiene sentido esta atomización de tanta izquierda de un signo o de otro”. Hasta el veterano político regionalista tiene claro el diagnóstico.

“Lo primero que quiero lanzar, a pesar de que no le conozco y no he hablado nunca con él ni le he saludado, es que tengo un gran respeto por Rufián y por las ideas que ha puesto en marcha. Me parece que es ahora mismo el mejor parlamentario que tenemos en España. Es un hombre que atina mucho en los diagnósticos”, dijo Revilla elogiando al dirigente catalán. Pero se mostró escéptico: “No soy muy optimista de que esto salga bien, porque hay una atomización de chiringuitos pequeños, de grupitos pequeños, que con tal de sacar un diputado o dos diputados...”. “Lograrlo da y genera un entorno de cuatro, cinco o diez empleados bien retribuidos, con oficinas y conservar ese pequeño espacio hace que no haya unas miras globales de interés general. Esos van a la defensa de su pequeño grupo y a mantenerlo en activo, por eso me cuesta cree que esto cuaje”, añadió.

Revilla cree que “las intenciones de Rufián son lógicas” y agregó que es “algo que toda la gente de izquierda las comparte”. “No tiene sentido que se presenten cuatro o cinco grupos en una provincia con una ideología parecida”, apostilló. “Lo que propone Rufián es de pura lógica, pero de cara a que esto cuaje, mi opinión es que es muy difícil porque el individualismo que prima hoy en la política, de que cada grupito se considera el ombligo del mundo y no pidan más que en ese entorno suyo”, explicó.

El inesperado elogio de Miguel Ángel Revilla a Gabriel Rufián ha generado un debate que va más allá de la anécdota. El presidente cántabro, conocido por su estilo directo y su capacidad para marcar agenda con declaraciones aparentemente espontáneas, ha puesto el foco en una figura que, desde hace años, polariza tanto dentro como fuera del Congreso. Que Revilla haya decidido destacar públicamente la labor del portavoz de ERC no es un gesto menor: revela tensiones, afinidades y movimientos subterráneos en un momento en el que la política española vive una recomposición constante.

Revilla, que ha construido su imagen pública sobre la base de la cercanía y la independencia respecto a los grandes partidos, elogia a Rufián por su “claridad”, su “habilidad comunicativa” y su “capacidad para decir lo que muchos no se atreven”. El comentario, lejos de ser un halago aislado, encaja en una tendencia reciente del líder regionalista: reivindicar a políticos que, desde posiciones muy distintas a la suya, representan una forma de hacer política que él considera auténtica. En este caso, el reconocimiento a Rufián tiene un valor añadido, porque se produce en un momento en el que el diputado catalán está intensificando su discurso sobre la necesidad de un frente amplio de izquierdas para frenar a la extrema derecha.

El elogio ha sido interpretado de diversas maneras. En el entorno de Rufián lo han recibido como un gesto de legitimación externa, especialmente valioso en un momento en el que su propuesta de reorganizar la izquierda genera tensiones dentro de su propio partido. Para ERC, que mantiene una relación compleja con su portavoz en Madrid, las palabras de Revilla añaden un elemento más a un debate interno que ya estaba cargado de matices. Rufián, que combina la disciplina partidaria con una personalidad política propia, ve reforzada su figura pública justo cuando intenta ampliar su radio de acción más allá del independentismo.

En el ámbito estatal, el comentario de Revilla ha sido leído como una señal de que el diputado de ERC ha logrado trascender su papel inicial de agitador parlamentario para convertirse en un actor político con capacidad de interlocución más amplia. Su evolución, desde las intervenciones provocadoras de sus primeros años hasta su actual insistencia en la construcción de alianzas progresistas, ha sido observada con atención por partidos que, sin compartir su proyecto, reconocen su peso mediático y su habilidad para conectar con determinados sectores sociales.

Pero el elogio también tiene una lectura estratégica. Revilla, que siempre ha sabido situarse en el centro del debate político sin pertenecer a los grandes bloques, utiliza estas declaraciones para reforzar su imagen de figura transversal. Al destacar a Rufián, se distancia de la política más convencional y se acerca a un discurso que reivindica la autenticidad frente a la rigidez partidista. En un contexto en el que la polarización desgasta a los partidos tradicionales, Revilla se posiciona como un observador privilegiado que reconoce el talento político allí donde lo ve, sin importar la etiqueta ideológica.

La reacción en el resto del arco parlamentario ha sido variada. Algunos sectores de la derecha han interpretado el gesto como una maniobra de Revilla para alinearse con el bloque progresista en un momento en el que la relación entre PP y Vox atraviesa tensiones. Otros, en cambio, lo ven como una simple muestra de la libertad discursiva del presidente cántabro, que nunca ha tenido reparos en elogiar a políticos de signo contrario si considera que destacan por su estilo o su capacidad comunicativa.

En cualquier caso, el elogio ha servido para reactivar el debate sobre el papel de Rufián en la política española. Su insistencia en la necesidad de reorganizar la izquierda, su capacidad para generar titulares y su habilidad para moverse entre la confrontación y la negociación lo han convertido en una figura difícil de ignorar. Que Revilla haya decidido subrayar esas cualidades no hace sino amplificar su presencia en un momento clave para el futuro del espacio progresista.

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