Alberto Núñez Feijóo ha puesto el punto de mira en Televisión Española. Los espectaculares índices de audiencia de la cadena pública se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para él y su partido, ya que la derecha controla ya la mayoría de medios de comunicación y estos reclaman movimientos para frenar programas guerreros como Malas lenguas o Mañaneros. Feijóo sabe que una TVE fuerte que hable de los asuntos de corrupción del PP puede ser un serio escollo en su camino a la Moncloa en julio de 2027 (esa es la fecha que Sánchez ha puesto para agotar la legislatura y convocar elecciones “cuando toca”).
Se ha abierto un gran frente mediático para acabar con lo que la extrema derecha llama, despectivamente, Telepedro. Así lo acreditan los últimos movimientos en el Grupo Prisa (giro a la derecha en la línea editorial de El País y cambios repentinos en la dirección de programas en la cadena Ser, como el cese de Ángels Barceló por no tragar con la política de supuesta “pluralidad” impuesta desde la dirección). A ello se suman los ataques desde La Sexta con Ferreras y Ana Pastor apretando el acelerador para derribar el Gobierno.
Ayer llegaba una nueva andanada en la línea de flotación de TVE con Feijóo despachando “descalificativos sobre la televisión pública desde el plató de Ana Rosa Quintana”, informa El Plural. El líder popular llegó a comparar programas como Malas lenguas como “el NO-DO de Sánchez” y Jesús Cintora reaccionó contra el poder de las cadenas privadas: “Yo, con Villarejo, ni un café”.
“Aquí hay una absoluta campaña ahora mismo contra TVE, y es evidente que se ve lo que va diciendo Vox, lo que dice el PP, y lo que están diciendo en algunas televisiones privadas”, aseguró Cintora. El presentador analizó la situación y puso encima de la mesa las verdaderas intenciones de las derechas: “Porque esto ya no es una cuestión únicamente de contenidos, es una cuestión de dinero. Que a TVE le vaya bien en audiencia está suponiendo que le va peor en audiencia a algunas televisiones privadas, y hay campañita en contra de TVE”, concluyó.
“Nosotros, a diferencia de otros, no nos reunimos con Villarejo, ni hablamos de lo que hay que hacer para ir contra dirigentes políticos y destruirlos”, añadió Cintora. Poco antes Feijóo utilizaba sus altavoces televisivos para presionar a Junts y al PNV con el fin de aprobar una moción de censura instrumental, acabando así con el Gobierno y convocando elecciones “inmediatas”. Pero además dejó entrever algo más. “Limpiar las instituciones”, aseveró en El programa de Ana Rosa como amenaza velada a TVE, y además prometió que encargaría “una auditoría” nada más llegar él a La Moncloa.
“Dejaría de tener RTVE para tener el NO-DO 24 horas permanente en favor del Gobierno”, dijo Feijóo. Cintora respondió: “Yo creo que Feijóo, desde el momento aquel de la entrevista con Silvia Intxaurrondo en la que no supo reaccionar, se quedó allí pillao' con TVE”, ironizó. “Cuando quiera hablamos de pluralidad, en esta televisión en la que puede usted venir. No quieren”, añadió el presentador. “Hablemos por ejemplo de la televisión autonómica, ya sea la gallega, ya sea la de Madrid. Con que lo compare ya está”. El presentador concluyó con un touché: “El NO-DO era con Franco, señor Feijóo, no sé si es que tiene algún tic con esa época”.
Los dardos de las derechas contra TVE son constantes. Jesús Cintora ha respondido a las acusaciones de tibieza y amabilidad con el Gobierno en una corta pero contundente respuesta: “Por cierto, aquí estamos hablando de la Kitchen, no sé si en todos los medios igual. Ahí lo dejamos, no queremos dar lecciones de nada. Nosotros no vamos dando carnets de decencia y de periodismo, pero curioso hoy los amigos de Fernández Díaz”.
Tras la guerra mediática se esconde una batalla por las audiencias. “Este mes de mayo, en la batalla por la segunda generación, Cuatro volverá a superar a La Sexta impulsado por el fuerte auge de los programas principales de su parrilla gracias al caso Zapatero, como En boca de todos, Horizonte o Todo es mentira. A falta de que se complete el mes, Cuatro promedia un 6,5% frente al 5,9% de La Sexta”, asegura El Plural. La Sexta ya no es la tercera cadena en importancia del país, como siempre se ha jactado, es la cuarta de cuatro. O sea, la última.
Mientras tanto, en las redes sociales proseguía la guerra. Pablo Iglesias, habitual tertuliano de Malas lenguas, ha entrado en la polémica. “Y sí, fue Crónica Libre el medio que publicó los audios en los que Ferreras, Casals, Villarejo y un jefe de la policía conspiraban entre risas sobre cómo fabricar noticias como las que ustedes dieron en La Sexta, acusándome –a sabiendas de que era falso y a pocos días de unas elecciones– de tener una cuenta en Granadinas en las que ingresaba dinero el gobierno de Venezuela”.
