"Estados Unidos está en guerra política contra Europa"

El trumpismo ha roto la alianza transatlántica firmada entre norteamericanos y europeos tras el final de la Segunda Guerra Mundial

07 de Enero de 2026
Actualizado el 08 de enero
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Un momento del desfile de las fuerzas armadas de Estados Unidos presidido por Trump
Un momento del desfile de las fuerzas armadas de Estados Unidos presidido por Trump

El ataque de Estados Unidos contra Venezuela ha sacudido el tablero internacional. Desde que Donald Trump llegó al poder, el mundo ha tenido claro que habría un cambio súbito y acelerado de época. Esa convulsión ya se ha producido. El unilateralismo, la anulación de los organismos supranacionales como la ONU, la política de hechos consumados, el recurso de la guerra como forma de resolver problemas, el retorno a un colonialismo decimonónico y la ley del más fuerte o de la selva han venido a sustituir al Derecho internacional y la diplomacia, tal como ya ocurrió en los años treinta del pasado siglo, cuando los totalitarismos fascistas arrastraron a la humanidad a desastres nunca antes vistos. 

Josep Borrell asegura que Europa debe asumir que Estados Unidos “ya no es el aliado de ayer” bajo la administración de Donald Trump, de tal forma que viene a sugerir a los europeos que se olviden de que los norteamericanos les defiendan en caso de un conflicto armado con Rusia, por poner un ejemplo. Más aún, la UE tiene que empezar a entender que Trump no es un gobernante de fiar y que puede ordenar la invasión de Groenlandia, territorio soberano europeo, en cualquier momento. De ser así, Europa estaría en guerra contra EEUU, algo que hasta ahora no había logrado imaginar ni la mente del novelista de ciencia ficción más delirante. Los argumentos pesimistas de Borrell se basan en hechos concretos: las drásticas sanciones estadounidenses como los aranceles, las amenazas de Trump para anexionarse territorios soberanos y las recientes declaraciones del propio presidente estadounidense sobre su desconfianza hacia los países europeos con arsenal nuclear (como Francia o Reino Unido). Por supuesto, también la estrategia de seguridad nacional estadounidense, que incluye acciones concretas para desestabilizar políticamente las democracias de Europa, algo que Borrell calificó como una “declaración de guerra política”.

¿Qué quiere decir el diplomático español con la expresión “guerra política”? No es un término oficial ni implica un conflicto bélico, sino un concepto usado por algunos analistas y responsables europeos para describir una dinámica de presión, influencia y competencia estratégica entre Estados Unidos y la Unión Europea. No significa que haya una guerra real, sino que existen tensiones políticas estructurales. Con este concepto se trata de evidenciar que existe una competencia creciente por influencia política. Una lucha por el control y dominio en asuntos como la defensa, la energía, el desarrollo tecnológico y las alianzas internacionales. Esto se interpreta como una forma de presión o pugna política, no como un conflicto abierto.

De cualquier manera, la relación transatlántica es hoy menos estable que en décadas anteriores. En los últimos años se han producido episodios que han generado fricciones, como sanciones estadounidenses a productos europeos, decisiones unilaterales en política exterior sin consultar a la UE, la salida de Estados Unidos de organizaciones supranacionales, tensiones comerciales y divergencias en defensa y gasto militar.

Según Borrell, estos elementos muestran que la relación transatlántica atraviesa un punto de inflexión y que Europa debe dejar de dar por sentado el apoyo estadounidense. Esto genera incertidumbre en un continente que ha dependido durante décadas, desde la Segunda Guerra Mundial, del apoyo militar yanqui, el famoso paraguas estadounidense. Las últimas sanciones a altos cargos europeos y las amenazas sobre Groenlandia no son gestos simbólicos. Son señales de una relación más confrontativa entre Washington y Bruselas. Una escalada o carrera verbal que en este momento nadie sabe cómo ni dónde puede terminar.

La estrategia de seguridad nacional de EEUU bajo Trump incluye líneas de acción para influir en la política interna europea, favoreciendo y financiando a partidos más afines a su visión reaccionaria del mundo y próximos a la extrema derecha. Borrell lo describe como una “declaración de guerra política”. Esto aumenta la vulnerabilidad de Europa en términos de cohesión interna, estabilidad institucional, autonomía estratégica.

El ex Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad afirma que el presidente estadounidense “quiere para Venezuela un gobierno títere como el que Putin quería instalar en Ucrania y ya tiene en Bielorrusia”. “El objetivo final no es restaurar la democracia en Venezuela, sino apoderarse de sus recursos naturales (...) Y si para eso tiene que aliarse con los restos del régimen chavista o madurista, no tenga ninguna duda de que lo va a hacer”, dijo el también exministro español, que se encuentra en Santiago de Chile para impartir el miércoles la conferencia Desafíos de la Política Mundial en la Universidad de la capital del país. Con más de 300.000 barriles, Venezuela “es la mayor reserva de petróleo del mundo, superior a la de Arabia Saudita, y están dispuestos a explotarlas y a hacerlas suyas”, agregó.

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