Los dosieres de Trump buscan derribar gobiernos europeos: después de Zapatero, Meloni podría ser la próxima

La primera ministra italiana figura en la lista negra del magnate neoyorquino por no colaborar en la guerra de Irán

31 de Mayo de 2026
Actualizado a las 9:37h
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Trump en una imagen de archivo
Donald Trump en la Casa Blanca | Foto: The White House

Los dosieres secretos de las agencias de Trump generan alarma en los gobiernos europeos. Desde que la Homeland Security Investigations (HSI), la principal agencia federal de investigación criminal del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), remitiera al juez Calama su oscuro informe sobre las conexiones de Zapatero con una trama venezolana y el rescate de la aerolínea Plus Ultra, nadie duerme tranquilo en las cancillerías de la UE. El FBI y la CIA también manejan datos sensibles contra personajes políticos del viejo continente que Trump podría airear en cualquier momento.

Es lícito sospechar que hay una guerra híbrida en marcha desde Washington para derribar gobiernos democráticos y colocar regímenes autócratas iliberales de la cuerda del magnate neoyorquino. Y ni Sánchez ni Zapatero son los únicos que pueden caer por la guerra sucia de Trump, un hombre perseguido por numerosos asuntos de corrupción y sexuales, como el caso Epstein, y que ha decidido pasar al ataque contra quienes considera sus enemigos al otro lado del Atlántico. 

Las duras críticas que Donald Trump ha dirigido contra Giorgia Meloni por la tibieza de Italia a la hora de tomar parte en la guerra de Irán hace pensar que la primera dama romana podría ser la próxima en caer tras el dosier Zapatero que ha hecho tambalear el Gobierno de Sánchez en España. El magnate neoyorquino le ha cogido gusto a derribar gobiernos, y no solo sudamericanos o asiáticos. Europa es un grano en su zapato y un incordio en los planes de Trump, que pasan por invadir Groenlandia.

En los últimos tiempos, la primera ministra italiana ha buscado distanciarse de EEUU y eso no ha gustado al actual inquilino de la Casa Blanca. Esta semana que termina, el semanario italiano L’Espresso publicaba un reportaje en el que denunciaba una operación dirigida desde el entorno de Donald Trump para acabar con Zapatero (mediador en Venezuela) y derrocar al Gobierno Sánchez. “Según la investigación periodística, la estrategia utiliza el proceso judicial contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como ariete para forzar un cambio de ciclo político en España”. Sin duda, Giorgia Meloni no debe dormir tranquila sabiendo que la siguiente puede ser ella por haber dado la espalda a Trump durante la guerra de Irán. Tampoco el canciller alemán Merz o el premier francés Emmanuel Macron.

Meloni ya ha tenido algunos avisos extraños. A comienzos de mayo, la primera ministra denunció públicamente que circulan imágenes creadas con inteligencia artificial (IA) que manipulan su aspecto para presentarla en ropa interior. La jefa del ejecutivo italiano es la última víctima, pero no la primera, de los deep fakes que sexualizan a las mujeres y que, en el caso de las mujeres políticas, tratan de desacreditarlas. A este respecto, el Parlamento Europeo y el Consejo alcanzaron un acuerdo para prohibir en territorio de la UE estas aplicaciones de IA que generan desnudos o material de abuso sexual infantil. Además, en enero de 2025 Meloni y los titulares de Justicia, Carlo Nordio, Interior, Matteo Piantedosi y el subsecretario de la Presidencia, Alfredo Mantovano, fueron sometidos a investigación por la Fiscalía de Roma. Se les indaga por complicidad y malversación de fondos.

La interferencia trumpista en Europa no es ninguna disparatada campaña conspiranoica como denuncian los medios de las derechas. El coordinador federal de IU y diputado andaluz, Antonio Maíllo, habló de una supuesta pinza de la derecha y de Estados Unidos para hacer daño al Ejecutivo de socialistas y Sumar. Tras afirmar que hay que analizar una situación ante la que “no se puede mirar para otro lado aunque no afecte directamente”, el líder federal de IU defendió que “todo se tiene que investigar” aunque ha añadido que “no es una sorpresa que ha habido información determinada de agencias de información y seguridad de los Estados Unidos”.

La imputación del expresidente Zapatero se produjo cuando el líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, estaba precisamente reunido con el embajador estadounidense, Benjamin León, en una cita cerrada hacía meses, tal como publicó ABC. Pero Maíllo no lo acaba de ver tan sencillo. “Aquí hay una clarísima intencionalidad política que se complementa con un embajador que convoca a la derecha y extrema derecha a sus sedes”, dijo Maíllo, que alertó sobre la “actitud” de PP y Vox con esos encuentros.

Además, según informa El Mundo, la agenda de Julio Martínez, Julito, el amigo de Zapatero implicado en el caso del rescate de Plus Ultra, “confirma el trascendental peso político de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela, tanto en la administración de Nicolás Maduro como, multiplicado, en el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez”. “Otro de los puntos del Plan Z [así se conoce al plan de Zapatero para una salida democrática en Venezuela] es la reforma constitucional para que las legislaturas sean de cuatro años (anteriormente eran de cinco años y Maduro las había estirado a seis). El socialista también apostaba por la creación de la figura de un primer ministro, modelo Francia”. “ZP también advertía entonces que la administración de Biden actuaba muy duro. Faltaban unos días para que Donald Trump regresara a la Casa Blanca. Maduro sí aceptó este consejo y se lanzó a confeccionar una reforma constitucional distinta a la planteada por Zapatero, que apuntaba al estado comunal, uno de los sueños de Hugo Chávez para restar poder a alcaldes y gobernadores, relanzar la figura presidencial y concentrar aún más el poder bolivariano”, añade El Mundo.

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