Sémper inaugura el curso político con Ceuta como argumento para casi todo

El portavoz del PP endurece el discurso sobre inmigración, insiste en el retorno de los menores y reclama medidas sanitarias pese a admitir que desconoce los datos, pero evita entrar en las explicaciones pendientes sobre el ático de Ayuso

25 de Agosto de 2026
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Sémper inaugura el curso político con Ceuta como argumento para casi todo

Borja Sémper compareció este lunes después del Comité de Dirección del Partido Popular con una idea suficientemente clara como para ocupar casi toda la rueda de prensa. El PP quiere que Ceuta marque el comienzo del curso político y pretende convertir la gestión de la crisis migratoria en el primer gran frente contra Pedro Sánchez. Durante más de una hora hubo invasiones, soberanía, enfermedades, inseguridad, vacaciones presidenciales, Marruecos, menores y hasta hamburguesas sexistas. Cuando las preguntas llegaron a Madrid y al ático adquirido por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso por 6,3 millones de euros, la abundancia argumental disminuyó considerablemente.

Sémper presentó la situación de Ceuta como una suma de crisis de seguridad nacional, orden público, salud pública y convivencia, acusó al Gobierno de haber gestionado la emergencia “en chanclas y bañador” y sostuvo que miles de personas continúan en la ciudad comprometiendo su normalidad. El PP mantiene además la exigencia de acelerar las repatriaciones mediante unidades de Extranjería trabajando en tres turnos y resume su posición sobre los menores en una fórmula que el portavoz repitió sin dejar espacio para demasiados matices. “Hablamos de retorno, no de reparto”.

La frase tiene la contundencia de los buenos eslóganes y el inconveniente de que los menores no son una categoría administrativa susceptible de resolverse mediante un eslogan. La fiscal de Sala de Menores, Teresa Gisbert, ya ha recordado que cualquier retorno exige estudiar individualmente las circunstancias de cada niño, valorar su situación familiar y atender a su interés superior. Las devoluciones automáticas, por tanto, no caben en el ordenamiento con la sencillez que sugiere el discurso político del PP.

Sémper llegó a formular una observación difícilmente discutible al recordar que “no estamos hablando de paquetería exprés, estamos hablando de seres humanos”. Precisamente por eso resulta difícil conciliar esa afirmación con el “deben volver todos y cuanto antes” pronunciado pocos minutos antes. Entre ambas frases se encuentra buena parte del problema que el PP no consiguió resolver durante la rueda de prensa.

Del confinamiento al aislamiento

Algo parecido ocurrió con la cuestión sanitaria. Después de que Feijóo planteara este fin de semana estudiar un confinamiento por la presencia de tuberculosis, sarna, varicela y gastroenteritis, Sanidad respondió con datos concretos. Mónica García informó de tres casos confirmados de tuberculosis, precisó las circunstancias clínicas de cada uno y sostuvo que la evaluación sanitaria considera bajo el riesgo para la población residente en Ceuta. La ministra defendió además que la prioridad sanitaria consiste en proporcionar alojamiento, agua potable, higiene y alimentación adecuada a quienes permanecen en condiciones precarias.

El PP modificó este lunes considerablemente el perímetro de su propuesta. Sémper habló ya de estudiar el aislamiento o confinamiento de las personas diagnosticadas con enfermedades transmisibles, una formulación bastante distinta de la que había abierto el debate durante el fin de semana.

La rectificación semántica podría haber quedado ahí si el portavoz no hubiera construido después buena parte de su argumentación precisamente sobre los datos que reconoció desconocer.

Preguntó cuántos casos existen, cuántos aislamientos se han practicado y cuál será el umbral que obligará al Gobierno a actuar. Cuando un periodista quiso precisar la cifra de gastroenteritis que el propio PP venía manejando, Sémper respondió que no conocía el número. El partido reclama así decisiones extraordinarias ante una dimensión epidemiológica que su portavoz admite no estar en condiciones de cuantificar.

En salud pública, la diferencia entre tres casos y trescientos no pertenece al terreno de la retórica. Determina precisamente qué respuesta sanitaria resulta proporcionada.

El propio Sémper aseguró que ante una situación así “no caben alarmismos”. Lo hizo después de describir una ciudad donde la enfermedad, el miedo, la inseguridad y el riesgo sanitario habrían alterado profundamente la vida cotidiana. Hay días en los que la ironía llega redactada desde Génova y apenas necesita edición.

Ceuta sirve también para no hablar de Madrid

La rueda de prensa adquirió otro interés cuando dejó de tratar sobre el Gobierno y las preguntas se dirigieron hacia el propio Partido Popular.

Los periodistas preguntaron reiteradamente por el ático de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrid por 6,3 millones de euros para alojar provisionalmente dependencias de Presidencia durante las obras de la Puerta del Sol. Feijóo ha reconocido que conocía desde abril la existencia de esas obras y ha señalado que Patrimonio debe explicar por qué se adquirió un inmueble que finalmente no podía utilizarse para el propósito inicialmente previsto. Ayuso, por su parte, ha dado este lunes el asunto por terminado con un bastante menos institucional “está en venta, chao pescao”.

Sémper, que durante la primera parte de su comparecencia había reclamado transparencia, información y explicaciones al Gobierno, encontró aquí una fórmula mucho más económica. Dijo no disponer de más información y se remitió a las respuestas ofrecidas por la Comunidad de Madrid. Ante la insistencia de los periodistas volvió a remitirse a la Comunidad de Madrid.

La exigencia de transparencia parece tener en Génova una organización territorial bastante precisa. El portavoz incluso atribuyó parte del interés periodístico al “madrileñocentrismo” y explicó que Feijóo habla con numerosos presidentes autonómicos. Era una respuesta curiosa porque nadie había preguntado cuántos presidentes autonómicos figuran en la agenda telefónica del líder del PP. La cuestión era bastante más concreta y consistía en saber qué conocía exactamente sobre una operación inmobiliaria de una Administración gobernada por su partido y si Génova consideraba suficientes las explicaciones ofrecidas. No hubo respuesta nueva.

El episodio deja una imagen que aclara bastante el comienzo de curso que pretende construir el PP. Sémper anunció que su partido hará propuestas, ejercerá el control parlamentario y reclamará al Ejecutivo explicaciones hasta obtenerlas. Es una función legítima y necesaria de cualquier oposición. El problema aparece cuando el estándar de exigencia cambia dependiendo de qué lado de la mesa se encuentre quien debe contestar.

El PP ha elegido Ceuta para desplegar un discurso extraordinariamente duro sobre inmigración, seguridad y soberanía, con una terminología cada vez más próxima a la utilizada por Vox y con la voluntad expresa de convertir el retorno en el eje de su respuesta. La situación de la ciudad exige recursos, cooperación con Marruecos, protección de los menores, seguridad fronteriza y capacidad administrativa. También exige algo que Sémper reclamó varias veces durante su comparecencia y que convendría aplicar con carácter general, rigor.

Porque la política puede discutir las soluciones. Lo que resulta bastante más arriesgado es construir primero la alarma y preguntar después por los datos. Y ese ha sido, precisamente, uno de los momentos más significativos de la primera rueda de prensa del PP.

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