La estrategia de defensa construida durante meses alrededor de Isabel Díaz Ayuso y de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, acaba de sufrir un nuevo revés judicial. La jueza que investiga la presunta revelación de secretos relacionada con la difusión de datos personales de dos periodistas de El País ha decidido citar como testigo a Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, y rechazar el archivo de la causa solicitado por Rodríguez.
La decisión judicial supone un nuevo golpe para el círculo más próximo a Ayuso, que vuelve a ver cómo los tribunales mantienen abiertas varias líneas de investigación relacionadas con personas de máxima confianza de la dirigente del Partido Popular. Lejos de cerrarse, el caso entra ahora en una nueva fase en la que la magistrada quiere aclarar el origen de la información y de la fotografía que acabó siendo difundida entre una veintena de periodistas.
MAR va P'ALANTE
La clave de este nuevo movimiento judicial se encuentra en las propias declaraciones de Miguel Ángel Rodríguez. El jefe de gabinete de Ayuso aseguró ante la jueza que fue Alberto González Amador quien le remitió la imagen de los dos periodistas que se encontraban realizando su trabajo en las inmediaciones de la vivienda que comparte con la presidenta madrileña.
A partir de esa afirmación, la magistrada considera necesario escuchar la versión de González Amador para determinar cómo llegó esa información hasta Rodríguez y cuál fue exactamente la cadena de transmisión de unos datos personales cuya difusión se encuentra bajo investigación.
La resolución judicial desmonta además uno de los principales argumentos de la defensa del jefe de gabinete de Ayuso. Rodríguez había solicitado el sobreseimiento libre del procedimiento alegando que no existían indicios suficientes para mantener viva la causa. Sin embargo, la jueza rechaza frontalmente esa pretensión al considerar que la investigación continúa abierta y que todavía quedan diligencias relevantes por practicar.
La magistrada deja claro que no es el momento procesal adecuado para cerrar el procedimiento. La declaración de González Amador aparece precisamente como una de las pruebas pendientes que pueden resultar determinantes para esclarecer los hechos.
Protección de periodistas
El asunto resulta especialmente delicado porque afecta directamente a la protección de periodistas que se encontraban desarrollando su labor profesional. Los informadores habían acudido a las inmediaciones de la vivienda de Ayuso para realizar su trabajo cuando sus nombres y primer apellido fueron difundidos posteriormente en un mensaje enviado por Miguel Ángel Rodríguez a un grupo de medios de comunicación.
La investigación trata de determinar de dónde procedían exactamente esos datos y quién facilitó la fotografía utilizada para identificar a los periodistas.
La jueza considera que la declaración del novio de Ayuso puede ser relevante para esclarecer ese extremo. En su resolución destaca que la diligencia resulta necesaria, pertinente y proporcional para avanzar en el conocimiento de los hechos.
La magistrada también apunta a un elemento significativo: la fotografía difundida parece haber sido tomada desde una posición elevada. Esa circunstancia refuerza la necesidad de aclarar desde dónde se realizó la imagen y quién tuvo acceso a ella antes de que llegara al jefe de gabinete de la presidenta madrileña.
Aunque la jueza ha rechazado algunas de las peticiones formuladas por la acusación popular, entre ellas el análisis de los teléfonos móviles o el volcado de comunicaciones de los implicados, mantiene intacto el núcleo de la investigación y considera imprescindible escuchar a González Amador.
El nuevo episodio judicial vuelve a colocar a la pareja de Ayuso en el centro de la actualidad política y judicial. González Amador ya se encuentra inmerso en otras investigaciones por presuntos delitos fiscales, falsedad documental, corrupción en los negocios y administración desleal.
La acumulación de procedimientos ha convertido a la pareja de la presidenta madrileña en una de las figuras más controvertidas de la política española actual. Cada nueva resolución judicial alimenta las dudas sobre un entorno que lleva meses protagonizando titulares relacionados con investigaciones, imputaciones y declaraciones ante los tribunales.
Más Madrid
Desde la oposición madrileña no han tardado en reaccionar. Más Madrid considera que la citación de González Amador refuerza la necesidad de conocer toda la verdad sobre un episodio que califican como un intento de hostigamiento contra periodistas que publicaban informaciones incómodas para el Gobierno regional.
La portavoz de la formación en la Asamblea de Madrid, Manuela Bergerot, ha sostenido que el propio Miguel Ángel Rodríguez ha señalado a la pareja de Ayuso como una pieza clave en los hechos investigados. Según la dirigente de la oposición, ambos deben colaborar plenamente con la justicia para esclarecer lo ocurrido.
El caso adquiere una dimensión especialmente preocupante porque afecta a uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia: la libertad de información. La identificación y difusión de datos de periodistas que desarrollan su trabajo plantea interrogantes sobre los límites del poder político y el respeto a la labor de los medios de comunicación.
Mientras tanto, Isabel Díaz Ayuso observa cómo los problemas judiciales continúan cercando a las personas más próximas de su entorno político y personal. La presidenta madrileña no figura como investigada en esta causa, pero cada nuevo avance judicial vuelve a situar su nombre en el centro de una controversia que amenaza con prolongarse durante meses.
La decisión de la jueza marca un punto de inflexión. Lejos de aceptar las tesis de la defensa de Miguel Ángel Rodríguez, la magistrada considera que todavía quedan muchas preguntas por responder. La comparecencia de Alberto González Amador será ahora una pieza fundamental para determinar si la versión ofrecida hasta el momento resiste el examen judicial o si, por el contrario, abre nuevas incógnitas sobre el origen de la información difundida.
Lo que parecía una causa encaminada hacia el archivo sigue muy viva. Y, una vez más, el foco de los tribunales vuelve a iluminar el círculo más cercano de Isabel Díaz Ayuso.