Isabel Díaz Ayuso ha convertido las preguntas incómodas en un nuevo frente político. Cada vez que los periodistas le reclaman explicaciones sobre el ático de Chamberí, la presidenta desplaza el foco hacia Pedro Sánchez, Ceuta, Marruecos, Cataluña, los incendios o cualquier otro asunto de la agenda nacional. Pero el problema ya no es únicamente que evite entrar en el fondo: es que pretende decidir también qué debe preguntar la prensa y qué asuntos deberían ocupar sus titulares.
Mientras tanto, siguen sin respuesta cuestiones esenciales sobre los 6,3 millones de euros que una empresa pública dependiente de su Gobierno pagó por un ático de lujo que, pocas semanas después de conocerse la operación, terminó puesto a la venta. Ayuso puede intentar cambiar de conversación cuantas veces quiera, pero no puede convertir a los periodistas en figurantes de una comparecencia diseñada a su medida.
Ayuso dicta las preguntas sobre Sánchez a los periodistas
La escena vivida durante la festividad de La Paloma resulta extraordinariamente reveladora. Preguntada por el ático y por la investigación judicial de la operación, Ayuso recorrió prácticamente toda la actualidad nacional antes de ofrecer a los periodistas un catálogo de preguntas que, a su juicio, deberían formular a Pedro Sánchez: viviendas de ministros, Falcon, familiares del presidente o patrimonio de otros cargos públicos. Del asunto por el que acababan de preguntarle, prácticamente nada.
No es la primera vez. Días antes, durante una visita a Aldea del Fresno tras los incendios de la Sierra Oeste, reprochó a los periodistas que insistieran en el ático en lugar de preguntarle por la reconstrucción. Llegó a pedirles que tuvieran "la sensibilidad de disimular al menos" y centró parte de su reproche en RTVE.
Aquí conviene dejar una cuestión meridianamente clara: una presidenta puede negarse a responder; lo que no puede pretender es convertirse además en directora de los medios que la interrogan.
Los periodistas no están en una comparecencia pública para formular las preguntas que resulten más convenientes a quien gobierna. Precisamente cobran sentido cuando preguntan aquello que el poder preferiría no contestar.
El ático no desaparece porque Ayuso cambie de conversación
Y existen muchas preguntas. Planifica Madrid, empresa pública dependiente de la Comunidad, adquirió el 14 de abril un ático de lujo de 485 metros cuadrados y una terraza de unos 200 metros por 6,3 millones de euros. La operación no aparecía entonces en el Portal de Transparencia ni en las cuentas de la compañía y tampoco se encontraba públicamente disponible una memoria que explicara la adquisición. Ayuso aseguró posteriormente que se utilizaría temporalmente para reuniones durante las obras de la Real Casa de Correos y negó expresamente que fuera una vivienda para ella.
El Gobierno madrileño decidió poner el inmueble a la venta apenas después de hacerse pública la operación y anunció que destinaría el dinero de esa y otras propiedades a la reconstrucción de la Sierra Oeste. Cinco denuncias relacionadas con la adquisición han terminado en un juzgado madrileño, que estudia la operación; que exista una investigación no demuestra la comisión de ningún delito, pero convierte en todavía más absurda la pretensión de presentar las preguntas sobre el ático como una obsesión periodística.
Preguntar quién decidió comprarlo, por qué se compró en lugar de alquilarse, qué alternativas se estudiaron, qué necesidad administrativa lo justificaba o por qué terminó poniéndose a la venta no es trabajar para Pedro Sánchez. Es hacer periodismo.
Desde México no levanta cabeza
Lo más significativo es que la inquietud ya no procede solamente de la oposición.
Este mismo lunes, El País recoge una confesión demoledora atribuida a una fuente de máximo nivel del PP madrileño: «Desde México no levantamos cabeza y están encendidas todas las alarmas. Nos hemos confiado y en política no hay que dar nada por hecho».
México fue, efectivamente, el comienzo de una secuencia difícil de controlar. Tres altos cargos que acompañaron a Ayuso en aquel viaje declararon posteriormente casi 15.000 euros de gastos. En el caso de la presidenta, lo publicado en Transparencia sobre aquella estancia se reduce a 623,28 euros correspondientes al uso de las salas de autoridades de Barajas. Continúa sin conocerse de forma completa quién abonó todos sus vuelos, hoteles, desplazamientos, manutención y los días sin agenda oficial durante aquella estancia.
No hace falta inventar ninguna corrupción para formular la pregunta más elemental: ¿quién pagó? Han transcurrido meses y todavía no existe una respuesta pública suficientemente completa.
Hasta el eclipse sirve para atacar a Sánchez
La sobreactuación alcanza incluso acontecimientos astronómicos. Ayuso atacó al Gobierno por la celebración organizada alrededor del eclipse solar y la presentó como ejemplo de dirigentes entregados a una fiesta mientras España atravesaba la crisis de Ceuta. El problema es que cinco meses antes ella misma había presentado solemnemente el programa de la Comunidad de Madrid para celebrar exactamente ese eclipse, reclamando que nadie se quedara "al margen de este acontecimiento único".
Estos ministros se van de fiesta a cuerpo de rey y dicen que han gastado 72.000€.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) August 13, 2026
Falso: ¿Cuánto ha sido el gasto en conductores, escoltas, hoteles, comidas, cenas? Que expliquen el despilfarro entero.
Mientras, España, invadida por Marruecos; la cesta de la compra, por las…
Su Gobierno preparó actividades científicas, educativas y culturales, actuaciones musicales, talleres, foodtrucks, un Festival del Eclipse y reparto gratuito de gafas de protección. El eclipse era ciencia, cultura y divulgación cuando lo organizaba Madrid. Convertido en actividad del Gobierno central, pasó a ser munición política. No es una cuestión astronómica. Es una forma de hacer política.
Ceuta existe aunque exista el ático
La crisis de Ceuta es gravísima y Sánchez debe responder por su gestión. La entrada masiva de migrantes, las dificultades para controlar la frontera y las tensiones con Marruecos requieren explicaciones del Gobierno de España. Negarlo para defender a Ayuso sería exactamente el mismo ejercicio propagandístico que criticamos. Pero Ceuta no convierte el ático en invisible. Ni los incendios, ni Cataluña, ni Sánchez.
El Gobierno ha dejado que España sea invadida por terroristas que no quiere identificar mientras seguimos en nivel 4 de alerta antiterrorista.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) August 15, 2026
Sánchez es un irresponsable y un traidor.
Las fronteras de España se protegen. La seguridad de los españoles no se negocia. pic.twitter.com/HnfuwqrRgo
Y mucho menos concede a una presidenta autonómica la potestad de decidir qué tiene que preguntar un periodista.
Resulta además particularmente llamativo defender ahora la libertad de información después de que Marruecos expulsara de Castillejos a los equipos de RTVE y EFE. La libertad de prensa no consiste únicamente en reclamar que otro Gobierno permita trabajar a nuestros periodistas. También significa aceptar, aquí, que esos mismos periodistas hagan preguntas incómodas al poder político sin ser acusados de formar parte de una operación organizada por el adversario.
¿Por qué algunos medios de derechas hablan del escote de Ayuso?
Durante estos meses determinadas cabeceras han dedicado espacio a vestidos, estilismos, escotes y apariencia de la presidenta. Están en su derecho. Pero una frontera no debe atravesarse, porque deja en evidencia a muchos medios madrileños. Hay que exigir transparencia absoluta sobre el reparto del dinero institucional y mantener una independencia sencilla de explicar:
A nosotros nos interesa bastante menos el escote de la presidenta que el expediente de un ático de 6,3 millones de euros comprado con dinero público.
Se acaba la invulnerabilidad
¿Está Ayuso en caída libre? Electoralmente todavía no puede afirmarse. No existe aún una evidencia demoscópica suficiente posterior al caso que permita escribirlo como un hecho.
Pero algo diferente sí está ocurriendo. Se está erosionando el elemento que durante años convirtió a Ayuso en una dirigente extraordinariamente resistente: la sensación de que cada crisis terminaba fortaleciéndola.
Ahora es su propio partido el que reconoce alarmas. México sigue sin quedar completamente explicado. El ático ha llegado a un juzgado. Sus respuestas derivan sistemáticamente hacia Sánchez. Y la presidenta que hizo del desafío a los poderes establecidos una de sus principales señas de identidad empieza a irritarse precisamente cuando otro poder democrático —la prensa— se niega a aceptar sus reglas.
Ayuso puede responder o puede guardar silencio. Puede atacar a Sánchez todos los días. Puede hablar de Ceuta, Marruecos, Trump, Meloni, Cataluña, incendios o eclipses. Lo que no puede hacer es elegir también nuestras preguntas.
Porque cuando una presidenta empieza a necesitar explicar a los periodistas qué deberían preguntarle, quizá el problema ya no sean las preguntas. Quizá sean las respuestas que sigue sin tener.
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