Córdoba, epicentro del robo de cable ferroviario

En los últimos meses la Guardia Civil ha llevado a cabo numerosas operaciones contra bandas organizadas en varias provincias andaluzas

19 de Enero de 2026
Actualizado a las 10:10h
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Imagen del accidente ferroviario en Adamuz
Imagen del accidente ferroviario en Adamuz

La Guardia Civil no descarta ninguna hipótesis en el trágico accidente ferroviario de Adamuz que se ha cobrado decenas de muertos. Ni siquiera el sabotaje. El Juzgado de Instrucción Número 2 de Montoro ya ha abierto un expediente. Hace solo unos días, un robo de cable provocó estragos en la red ferroviaria de Andalucía. El suceso ocurrió entre las estaciones de Guadajoz (Sevilla) y Córdoba y provocó retrasos en las conexiones de alta velocidad de larga y media distancia entre territorio andaluz y el resto de España.

En sus redes sociales, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) informó de esta circunstancia tras el robo detectado de madrugada entre las citadas estaciones. Los trenes estuvieron circulando con autorización de rebase de señales (BSL), y banalizaciones selectivas por vía I entre Córdoba y Almodóvar, lo que garantizó los viajes, pero más lentos de lo habitual.

Según ABC, “Córdoba se perfila como el epicentro de los grupos organizados dedicados al robo de cobre en la Península desde donde llevaban a cabo labores de robo, receptación, tratamiento (pelado de los cables) y venta al resto del territorio nacional. Sólo en operaciones de la Guardia Civil en el último año y hasta la fecha se detuvieron a 47 personas por el robo de cobre en la provincia y se esclareció el robo de más de 50 toneladas de este metal que pone en jaque sectores estratégicos como son las telecomunicaciones y el transporte en las vías de Alta Velocidad”.

A estos detenidos por parte del Instituto Armado se le suman otros 14 arrestados en diferentes operaciones de desarticulación de grupos especializados en el robo de cable por parte de la Policía Nacional en Córdoba este año, incautándose de más de 28 toneladas de cobre en dos operaciones sólo entre febrero y abril de este año.

En el último de estos golpes contra el robo de cobre, con una investigación de la Policía Nacional que culminó con diez detenidos, permitió esclarecer el robo de 18.254 kilos de cobre procedente principalmente del cableado de una empresa privada de telefonía cuyo valor en el mercado conllevaría unas pérdidas de 800.000 euros aproximadamente. Se trataba, según la Policía, de una de las mayores recuperaciones de cobre robado.

A finales de 2024, en octubre, la Benemérita desarticulaba en Córdoba el mayor grupo criminal compuesto por 18 integrantes por robar más de 20 kilómetros de cable telefónico de cobre. Estaban asentados en varias localidades cordobesas y operaban en varias provincias quemando al aire libre el cable. A mediados de noviembre pasado la Guardia Civil desarticuló otra organización integrada por siete personas que llegó a sustraer 10.850 metros de cable aéreo de cobre de telefonía en la provincia de Valladolid.

En este caso, el robo provocó importantes perjuicios económicos a la empresa de comunicaciones, por valor de más de 100.000 euros, a los que se suman los daños ocasionados a las infraestructuras de telefonía, ya que en los hechos esclarecidos sustrajeron unos 19.380 kilos el cobre correspondiente a los 10.850 metros de cable aéreo sustraído. A esta operación de finales de año se suma otra culminada con éxito cuando la Guardia Civil daba un primer golpe al robo de cobre con una detención en Montoro y más tarde en la A-4 dentro del término municipal de Córdoba a los seis detenidos restantes. En el último año, se han registrado 47 detenidos por el robo de cobre en la provincia y más de 50 toneladas de este metal que pone en jaque las telecomunicaciones. El material lo almacenaban en una nave situada en un polígono de Córdoba y desde ahí lo distribuían por todo el territorio nacional en camiones que alquilaban para su transporte, vendiéndolo en chatarrerías que operaban de manera fraudulenta. Se pudo comprobar que la mayoría de los viajes que realizaban para distribuir el cobre tenían como destino negocios situados en Badajoz y Bilbao.

Tras las investigaciones realizadas, los agentes de la Policía Nacional comprobaron que “los integrantes de la organización tenían una estructura interna muy bien definida con una división del trabajo muy clara entre sus miembros”. Estos robos, además de afectar gravemente al servicio telefónico, ocasionaron daños a terceros y alarma social en las poblaciones afectadas, al quedar incomunicados sus habitantes hasta la recuperación del servicio.

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