Al menos 39 fallecidos y decenas de heridos graves en el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la localidad cordobesa de Adamuz

Testigos presenciales confirman que hay personas atrapadas en algunos de los vagones siniestrados en el accidente ferroviario

18 de Enero de 2026
Actualizado el 19 de enero
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Tragedia en la alta velocidad: Adamuz, el punto donde dos trenes se cruzaron

La tarde de este domingo se ha convertido en una de las más negras para el ferrocarril español en los últimos años. Dos trenes de alta velocidad descarrilaron a la altura del municipio cordobés de Adamuz, provocando una colisión lateral que ha causado al menos 39 personas fallecidas y decenas de heridos graves, varios de ellos en estado grave. El suceso, ocurrido en torno a las 19:40 horas, ha generado una rápida movilización de los servicios de emergencia y una intensa reacción institucional y política. Uno de los fallecidos es el maquinista del tren Alvia de Renfe.

Mapa de Adamuz, lugar del accidente
Mapa de Adamuz, lugar del accidente

Cómo se ha podido producir el accidente

Según la información facilitada por Adif, el primer tren implicado fue el convoy de larga distancia AV 6189 de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18:40 con destino Madrid-Puerta de Atocha. Al llegar a los desvíos de entrada de Adamuz, varios de los últimos coches descarrilaron y acabaron invadiendo parcialmente la vía contigua.

Por esa vía circulaba en ese momento un tren de larga distancia AV 2384 de Renfe, con salida desde Puerta de Atocha y destino Huelva. El impacto fue lateral, no frontal, lo que explica que no se produjera un aplastamiento completo de los vagones, pero sí un desplazamiento extremadamente violento que provocó la salida de vía de varias unidades.

Fuentes oficiales señalan que los vagones más afectados del tren de Renfe fueron el sexto y el octavo. En el caso del convoy de Iryo, los daños se concentraron en los últimos coches. En ambos trenes viajaban en conjunto alrededor de 300 pasajeros.

Primeros avisos y respuesta de emergencia

El servicio 112 Andalucía recibió las primeras llamadas a las 19:50 horas. En cuestión de minutos se activó un amplio dispositivo con Guardia Civil, bomberos, servicios sanitarios y técnicos ferroviarios. Se desplazaron al lugar seis UVIs móviles del 061, dos UVIs de transporte de críticos, ambulancias convencionales, vehículos logísticos y unidades de Cruz Roja.

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Algunos pasajeros quedaron atrapados en el interior de los vagones, lo que obligó a los equipos de rescate a intervenir con herramientas de excarcelación. La falta de luz, al tratarse de una zona rural y ya de noche, complicó las primeras labores de auxilio.

Los mensajes que marcaron la tarde en X

La gravedad del accidente se fue conociendo también a través de las redes sociales. Una de las primeras alertas públicas fue el mensaje de una pasajera, Carmen, que escribía en X: «Esto es peor de lo que parecía desde nuestro coche», acompañando el texto de imágenes que mostraban vagones descarrilados y la magnitud del impacto.

Poco después, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó su cuenta oficial para informar de la situación: «Muy pendiente del accidente entre dos trenes de alta velocidad que han descarrilado en Adamuz (Córdoba). El Gobierno está trabajando con el resto de autoridades competentes y los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros».

También el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, expresó su preocupación por el “grave accidente ferroviario” y anunció el envío de servicios de emergencia y apoyo logístico a la zona.

Testimonios desde el lugar del siniestro

El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, fue uno de los primeros en llegar al escenario del accidente junto a la Policía Local. En declaraciones a la prensa describió una escena “dantesca”, con restos de vagones esparcidos y víctimas a varios metros del punto del impacto. Según explicó, no parecía tratarse de una colisión frontal, sino de un choque lateral, lo que coincide con la versión técnica inicial.

Entre los pasajeros se encontraba el periodista de RTVE Salvador Jiménez, quien relató que el golpe se sintió como un “terremoto”. Tras el impacto, los viajeros utilizaron los martillos de emergencia para romper ventanas y puertas y salir de los vagones, permaneciendo durante horas en una situación de incertidumbre hasta ser trasladados en autobuses.

Para entender la dimensión del suceso, conviene aclarar algunos conceptos que se repiten en las informaciones oficiales:

  • Descarrilamiento: pérdida del apoyo correcto de las ruedas sobre el carril, lo que puede deberse a fallos mecánicos, defectos de la vía o problemas en los desvíos.

  • Desvíos de entrada: puntos de la infraestructura que permiten cambiar de vía; son zonas críticas sometidas a controles exhaustivos.

  • Invasión de vía contigua: cuando un tren fuera de control ocupa el espacio de una vía paralela, el riesgo de colisión es máximo.

  • Impacto lateral: el choque se produce de costado, generando desplazamientos bruscos y expulsión de vagones.

Investigación abierta y consecuencias inmediatas

El ministro de Transportes, Óscar Puente, se desplazó al centro de emergencias ferroviarias de Renfe en la estación de Atocha para seguir la evolución de los acontecimientos. Desde el Ministerio se insiste en que las causas exactas del descarrilamiento tardarán en conocerse y que será necesario analizar el estado de la vía, los desvíos, los sistemas de señalización y los elementos mecánicos del tren.

Mientras tanto, la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece suspendida, con cientos de pasajeros afectados y un fuerte impacto en la red ferroviaria. Más allá de los datos y las cifras, Adamuz se ha convertido en el símbolo de una tragedia que vuelve a situar la seguridad ferroviaria en el centro del debate público.

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