En los últimos meses, diversos analistas internacionales han detectado un incremento inusual de la actividad estadounidense en el sur de Europa, especialmente en España. Aunque Washington no ha confirmado ningún cambio estratégico, varias fuentes diplomáticas sostienen que la Administración de Donald Trump habría ordenado a la CIA intensificar su presencia política en nuestro país, un movimiento que algunos interpretan como parte de una reconfiguración más amplia de la influencia norteamericana en la región.
Los movimientos de la CIA en nuestro país se han incrementado en los últimos tiempos, lo que en fuentes policiales se interpreta como un intento más de injerencia política para hacer caer el Gobierno de Sánchez. El 22 de septiembre de 2025, El Periódico, en un artículo de Luis Rendueles, informaba de que un supuesto espía de la CIA andaba hurgando en casos de la Audiencia Nacional. “Fue jefe de estación (delegación) de la CIA en España, luego asesor del grupo de Inteligencia del presidente Donald Trump y actualmente dirige una empresa que ofrece asistencia en situaciones de crisis. La Fiscalía le había acusado de extorsionar y coaccionar a dos integrantes de la UDEF, la unidad de élite de la Policía Nacional contra la corrupción. Finalmente, la jueza María Tardón ha archivado las acusaciones contra él, en un auto conocido por el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica”, asegura el citado medio.
“El supuesto espía norteamericano se había reunido dos veces con dos policías de la UDEF en 2022. Se presentó ante ellos como antiguo responsable de la CIA en España, según la jueza. Les trasladó que se estaban equivocando en una investigación, abierta en la Audiencia Nacional, contra dos empresarios españoles acusados de una estafa con inversiones en criptomonedas. Unos doscientos clientes les habían denunciado, pero retirarían la denuncia a cambio de un millón de euros aproximadamente, según el mensaje trasladado por el ex espía incluido en el auto de la juez María Tardón”, añade El Periódico.
Según Agenda pública, otro alto cargo de la CIA que supuestamente formó parte del Consejo Asesor de Inteligencia del presidente durante el primer mandato de Trump interpreta la tensa situación actual: “A pesar de las claras diferencias políticas en los niveles más altos de gobierno, que han provocado algunos cruces de declaraciones sobre los niveles de gasto en defensa y la implicación militar estadounidense con Irán, es positivo ver que la profunda relación bilateral sigue funcionando en los niveles técnicos entre ambos países [EEUU y España], con intercambio de información entre organismos policiales y de inteligencia”. El citado medio añade sobre el reciente caso Zapatero: “EEUU siempre está preocupado por el blanqueo internacional de capitales, por lo que no sorprende que EEUU y España hayan trabajado de forma colaborativa en este caso reciente para apoyar una investigación de la Policía Nacional”.
Otro supuesto exagente de la CIA citado por Agenda pública compartió una perspectiva diferente: “HSI [Homeland Security Investigations] ha ampliado de forma constante su alcance global y sus prioridades se han vuelto más políticamente orientadas bajo esta Administración [la de Trump]”. “Con independencia del fondo del caso, ese patrón hace que cualquier decisión de entregar pruebas a un tribunal extranjero merezca un escrutinio adicional”. Llama la atención que la actividad de la agencia de espionaje yanqui se esté centrando en cuestiones más políticas que policiales o de intercambio de información militar y geoestratégica.
Según estas interpretaciones, el objetivo de la CIA sería doble: reforzar la vigilancia sobre los flujos financieros vinculados a gobiernos latinoamericanos aliados del chavismo y evaluar el impacto de determinadas figuras políticas españolas en la estabilidad regional. Sobre ese contexto sigue planeando un documento controvertido: el llamado informe HSI sobre Zapatero y Venezuela, cuya autenticidad nunca ha sido verificada por ninguna autoridad estadounidense, y que ha terminado en la Audiencia Nacional.
El documento, difundido inicialmente en círculos mediáticos de Miami, atribuye al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero una supuesta mediación opaca con altos cargos del gobierno venezolano. Esa información ha servido para que el juez Calama dicte un auto contra el exlíder socialista en el que le acusa de haber participado en tráfico de influencias en el rescate de la compañía aérea Plus Ultra. El texto (que analistas independientes consideran más cercano a un memorando preliminar que a un informe oficial) sugiere que Zapatero habría actuado como interlocutor privilegiado en negociaciones económicas y políticas con Caracas. Sin embargo, el propio HSI no ha reconocido la existencia de dicho informe, y expertos en seguridad recuerdan que este tipo de filtraciones suelen formar parte de luchas internas entre agencias o de campañas de presión política.
Aún así, la reaparición del documento ha coincidido con movimientos diplomáticos inusuales. Fuentes consultadas por analistas europeos señalan que la embajada estadounidense en Madrid ha incrementado sus contactos con partidos políticos, think tanks y organismos de seguridad españoles. Aunque estas reuniones son habituales, el ritmo y la discreción con que se están produciendo han despertado especulaciones sobre un cambio de estrategia en la Casa Blanca respecto a la política exterior española.
Para algunos observadores, la Administración Trump estaría preocupada por la creciente influencia de actores latinoamericanos en España, especialmente en sectores económicos sensibles como la energía o las telecomunicaciones. Otros interpretan el movimiento como un intento de reforzar la posición estadounidense en un país clave para la política europea hacia el norte de África y América Latina. Como trasfondo, la difícil relación entre el presidente norteamericano y el Gobierno de Sánchez. El Ejecutivo socialista se ha posicionado claramente contra el genocidio en Gaza y la guerra en Irán, lo cual ha irritado al autócrata neoyorquino, que ha terminado calificando a España como un “socio horrible” y amenazándola con nuevos aranceles, incluso con la expulsión de la OTAN. Entre tanto, el líder de MAGA ha realizado acercamientos a Marruecos, lo que ha generado inquietud en los servicios de inteligencia españoles.
En cualquier caso, lo que sí es evidente es que el clima geopolítico actual favorece la aparición de informes, filtraciones y narrativas que mezclan hechos, interpretaciones y estrategias de influencia. En este escenario, España se ha convertido en un punto de interés creciente para Washington, tanto por su papel en la UE como por sus conexiones históricas con América Latina.
La combinación de tensiones internacionales, documentos controvertidos como el atribuido al HSI en el caso Zapatero y la reactivación de la diplomacia estadounidense sugiere que los próximos meses estarán marcados por un escrutinio más intenso sobre la política española y sus vínculos exteriores. Como siempre en estos casos, la clave será distinguir entre información verificada, intereses estratégicos y relatos diseñados para influir en la opinión pública.
