El viaje oficial de Pedro Sánchez a China ya ha comenzado y es observado con lupa no solo por Donald Trump (obsesionado con los desplantes de España contra Estados Unidos) sino por el juez Juan Carlos Peinado. No le ha gustado al instructor que la esposa del presidente, Begoña Gómez, se haya sumado a ese periplo por el gigante asiático. El magistrado que la investiga por cinco delitos en el Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid ve como un desafío que la primera dama haya utilizado su pasaporte, el mismo que se ha negado a entregarle pese a las reiteradas solicitudes en el marco de la investigación.
China ha elevado esta visita al máximo nivel diplomático, incluyendo un banquete oficial ofrecido por Xi Jinping, así como reuniones con el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional. Es la primera vez que las autoridades chinas invitan formalmente a la esposa del presidente español a un viaje de este rango, lo que añade un componente simbólico notable.
La Moncloa ha evitado detallar la agenda concreta de Gómez, limitándose a señalar que participará en algunos actos con la comitiva oficial. La presencia de la esposa del presidente se interpreta como un intento de proyectar normalidad institucional en un momento en que su situación judicial marca buena parte del debate político nacional.
La investigación del juez Peinado
Begoña Gómez está siendo investigada por malversación, apropiación indebida, corrupción en los negocios, tráfico de influencias e intrusismo, en relación con actividades profesionales vinculadas a la organización de un máster para la Universidad Complutense de Madrid.
El juez Peinado también investiga a su asesora en Moncloa, Cristina Álvarez. La instrucción ha detectado indicios de posibles coincidencias en viajes internacionales entre ambas, motivo por el cual el magistrado solicitó la entrega de sus pasaportes para verificar fechas, duración y circunstancias de esos desplazamientos. Ninguna de las dos respondió al requerimiento. Pese a ello, no existen medidas cautelares que limiten la movilidad internacional de Gómez, lo que le permite viajar a China sin impedimentos legales.
La polémica del pasaporte
El punto más delicado del momento político es que Gómez utilizará precisamente el pasaporte cuya entrega ha rechazado. La Policía Judicial comunicó al juez que la esposa del presidente seguía negándose a entregarlo, pese a que la solicitud buscaba cotejar datos esenciales para la investigación.
Este gesto ha sido interpretado por algunos sectores como un desafío a la autoridad judicial, mientras que desde el entorno gubernamental se insiste en que Gómez no está obligada a entregarlo si no existe una medida cautelar que así lo ordene expresamente.
Un viaje que coincide con momentos clave del caso
No es la primera vez que hitos relevantes de la investigación coinciden con viajes internacionales de Sánchez y Gómez. Durante un desplazamiento a India en 2024, el juez amplió la causa con nuevos delitos; en otro viaje a Brasil, ordenó investigar sus cuentas corrientes; y durante una cumbre de la OTAN en 2025, solicitó al Tribunal Supremo investigar al ministro de Justicia por su presunta relación con el caso.
Esta coincidencia recurrente ha alimentado la percepción de que la causa judicial y la agenda internacional del presidente avanzan en paralelo, generando un ruido político constante. Pero llegados a este punto la pregunta es ¿qué puede pasar ahora?
El juez podría reiterar o endurecer sus requerimientos. Aunque Gómez no está obligada a entregar el pasaporte sin una orden específica, el juez podría insistir en la solicitud o convertirla en un requerimiento formal con apercibimiento. También podría imponer medidas cautelares si considera que existe riesgo de destrucción de pruebas o de obstaculización de la investigación. Esto dependerá de si interpreta la negativa como una falta de colaboración relevante para la instrucción.
Además, podría no ocurrir nada inmediato. Dado que no hay medidas cautelares vigentes, el viaje en sí no constituye una infracción. El juez podría simplemente continuar la investigación con otros medios probatorios, como registros de vuelos, documentación administrativa o testimonios.
En cualquier caso, el impacto político y mediático es evidente. Independientemente de las consecuencias judiciales, el viaje ya ha generado críticas de la oposición por la imagen proyectada y un refuerzo del discurso gubernamental de “normalidad institucional”.
Según fuentes judiciales, el juez Peinado deberá decidir próximamente si archiva la causa, la prorroga otros seis meses más o abre juicio con jurado. La presencia de Gómez en un viaje de alto perfil internacional justo antes de estas decisiones añade un componente simbólico que podría influir en la percepción pública, aunque no en el procedimiento judicial en sí.
