Anonymous ha puesto la diana en Santiago Abascal. El ultraderechista arremetió ayer contra Pedro Sánchez, a quien acusó de enarbolar la bandera del “No a la guerra” para tapar sus casos de corrupción. El dirigente de Vox también acusó al presidente del Gobierno de poner en riesgo la relación estratégica con Estados Unidos tras el veto español al uso de las bases de Rota y Morón en el contexto del conflicto con Irán. Y denunció lo que considera un acercamiento del Gobierno a posiciones “antioccidentales”, insistiendo en que España debía alinearse con Washington.
El comentario generó una oleada de reacciones, pero la más llamativa llegó desde una cuenta asociada al colectivo Anonymous, que respondió públicamente al líder de Vox con un mensaje que muchos interpretaron como un aviso directo. El grupo, que persigue a las élites globalistas denunciando casos de corrupción a nivel mundial, y que acumula más de cinco millones de seguidores, tiene muy claro lo que está pasando: “Santiago aquí está pagando por intereses extranjeros, su objetivo no es el bienestar de España... sino su bolsillo”, según informa el medio digital Huff Post.
El mensaje del colectivo de hackers y expertos informáticos, conocido por sus intervenciones digitales contra gobiernos, se viralizó rápidamente. Aunque en este caso Anonymous no incluía acusaciones concretas contra el líder de Vox, sí cuestionó la postura del dirigente y su discurso sobre el conflicto, lo que amplificó la polémica en redes.
La intervención de Anonymous sorprendió incluso a usuarios habituales de la plataforma, que no esperaban ver al colectivo entrar en un debate político español de forma tan explícita. Está claro que los responsables de la misteriosa red no se olvidan de Vox, un partido que en los últimos años ha estado en el centro de la polémica por su financiación a través de fondos de un partido iraní y de un banco húngaro vinculado al autócrata Viktor Orbán. Como telón de fondo, las donaciones de la Fundación Disenso, el think tank de Vox.
La irrupción de Anonymous en el debate no solo añadió un elemento inesperado, sino que evidenció el clima de confrontación que rodea cualquier discusión sobre política exterior. En un escenario donde cada declaración se amplifica y se reinterpreta, la interacción entre Abascal y el colectivo digital se convirtió en un símbolo de la batalla discursiva que se libra en redes.
El debate comenzó con el veto de España a EEUU al prohibir usar sus bases militares de Rota y Morón para bombardear Irán en coalición militar con Israel. Esta posición pacifista terminó por enojar a Donald Trump, que ha amenazado con “cortar todo trato comercial” con España tras definir al Gobierno Sánchez de dirigentes “terribles”.
La bola de nieve se fue haciendo cada vez más grande. La portavoz del Gobierno de EEUU, Karoline Leavit, confirmó una supuesta cooperación militar española, pero el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, la rechazó “tajantemente”, afirmando que la posición del país “no ha cambiado en absoluto”. Abascal entró al trapo y provocó la reacción de Anonymous. Su tuit, “Sánchez no representa a España, solo a una mafia corrupta que intenta aferrarse al poder y evitar la cárcel”, no cayó en saco roto para los hackers, que decidieron entrar en la polémica. Además, Abascal pidió elecciones ya.
¿Sabe Anonymous algo comprometido contra Vox? Se desconoce, pero es evidente que al partido ultra no le conviene tener como enemigo a esta organización mundial con gran influencia en determinados colectivos políticos y sociales. Anonymous es un colectivo de hackers y activistas internacionales que actúa en favor de la libertad de expresión y contra la censura. Siempre ha sido conocido por utilizar la máscara de Guy Fawkes, popularizada en la película V de Vendetta. El rifirrafe le llega a Vox en el peor momento, justo cuando Abascal se enfrenta a la crisis de los líderes purgados por el partido, el último José Ángel Antelo, el dirigente de Vox hoy expulsado de la organización. Pero Anonymous centra sus acusaciones, no ya en la descomposición interna del partido, sino en la cuestión del dinero. Hablamos de un grupo de activistas que no suele amedrentarse ante los poderes fácticos del planeta, por mucho que Vox sea la sucursal de Donald Trump en España.
Presuntos activistas de Anonymous ya habían atacado a Vox en 2019, cuando según varios medios hackearon la cuenta del partido y otras cuentas afiliadas.
