El coronel de la Guardia Civil Francisco Javier Vázquez estuvo al frente de la unidad de inteligencia especializada en terrorismo internacional del instituto armado (UCE2). En su comparecencia en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado para explicar su relación con el empresario Víctor de Aldama, hoy principal testigo protegido en asuntos de corrupción contra el Gobierno de Sánchez y a su vez implicado en la trama de las mascarillas que salpica al exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García, aportó datos interesantes sobre el personaje y sus relaciones con las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Según Vázquez, Aldama colaboró con su unidad desde 2017 o 2018, según dijo. El coronel fue preguntado por las imágenes publicadas por El Mundo que situaban a De Aldama en una cacería con dos agregados del CNI y el FBI, y su vídeo disparando en un campo de entrenamiento de una unidad de élite de la Guardia Civil en Logroño. Vázquez restó importancia al asunto y aseguró que la cacería entraba dentro de las “relaciones ordinarias de conciliación, con la participación de servicios extranjeros”. Sobre las prácticas de tiro, negó que fuese un acto de instrucción, como puede verse por la vestimenta de De Aldama –“mocasines, vaqueros y camisa”–, sino que fue una solicitud del empresario, con licencia de armas, en un curso. También negó que fuese un “trato VIP”, sino algo que se ha hecho con otros colaboradores. El mando negó tajantemente haber recibido “órdenes directas” del titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre el caso Koldo, y rechazó haber hablado con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni buena parte de sus ministros.
En su declaración judicial, Aldama alegó: “Si hay una jerarquía, y yo obviamente estoy en la banda organizada, criminal, el señor presidente del Gobierno Pedro Sánchez está en el escalafón uno; el señor Ábalos es el dos, porque es el que daba y otorgaba; el señor Koldo García, en el tres, y yo, en el cuatro”. Hoy, cuando se descubre que la Administración Trump fabricó el dosier definitivo y letal que fue remitido en el mes de marzo al juez Calama (sobre las presuntas conexiones del expresidente Zapatero con una trama corrupta venezolana para el rescate de la compañía aérea Plus Ultra), cobra una especial dimensión los magníficos contactos que Aldama parecía tener con los servicios de inteligencia no solo españoles, sino también norteamericanos. ¿Hasta dónde llegó la colaboración, el supuesto toma y daca del empresario con las agencias trumpistas?
Durante su comparecencia, el coronel negó haber hablado sobre este caso con ningún miembro actual o pasado del Ejecutivo de Pedro Sánchez –del exministro José Luis Ábalos a la vicepresidenta María Jesús Montero o el actual presidente catalán Salvador Illa–; ni tampoco con su mujer, Begoña Gómez; y aseguró que no conoce ni al secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, ni al exdirigente de Globalia Javier Hidalgo, informa Efe.
Vázquez vio en su comparecencia parlamentaria un “momento magnífico” para poner “contexto a muchas cosas que son netamente importantes de aclarar para que no quede ningún estigma”, y quiso separar las cuestiones relacionadas con la “relación o vinculación profesional” de Koldo García, exasesor del exministro Ábalos, y del empresario De Aldama con el servicio de información, de los presuntos delitos que hayan podido cometer después.
“No podemos anticipar su conducta años anteriores”, dijo en relación a la medalla que impuso en 2022 a Víctor de Aldama –que ha colaborado con la Justicia a cambio de su salida de prisión– y de la que no ha querido rehusar ninguna responsabilidad. “El primer responsable soy yo”, añadió, siempre según Efe.
Aquella medalla, otorgada de manera conjunta junto a otras 515 personas ajenas a la Guardia Civil, fue firmada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) por el ministro Marlaska; igual que su antecesor con el Gobierno del PP, Juan Ignacio Zoido impuso en 2018 una a Koldo García. Ambos colaboraron con la unidad antiterrorista de la Guardia Civil –según explicó el coronel–; primero García y luego De Aldama, que entró a instancias del primero entre finales de 2017 y 2018, cuando el PP estaba en Moncloa. Y su colaboración, indicó el mando del instituto armado, estuvo “absolutamente autorizada”.
Vázquez no quiso entrar en la presunta implicación de De Aldama en la obtención de comisiones por contratos de mascarillas, pero justificó que se le impuso la medalla en base a una serie de criterios, como su colaboración en la recaudación de fondos para la investigación de enfermedades raras o para ayudar a una familia de guardia civiles que tenían una hija de tres años con leucemia. En el momento en el que se le premió, dijo, “en absoluto” se sabía que él o Koldo García estuviesen relacionados con un caso de corrupción.
Como hizo ante el juez cuando declaró como testigo, el coronel explicó que, tras las detenciones del caso Koldo el 20 de febrero, él y otros agentes mantuvieron conversaciones con el comandante Rubén Villalba, que era quien gestionaba el contacto con De Aldama y que está investigado en la Audiencia Nacional por recibir presuntos sobornos.
No había ninguna “sospecha” o “indicio” contra él, subrayó el coronel, pero, en atención a un “procedimiento reglado y ordenado” por la Jefatura de Información, quisieron conocer cuál había sido su relación con el servicio, y para ello realizaron una “teatralización y guionización” de su conversación con el comandante.
