UGT Madrid denuncia las bromas del Gobierno madrileño mientras docentes y alumnos soportan calor extremo

El sindicato denuncia que la Comunidad de Madrid minimiza un riesgo laboral que aumenta los accidentes de trabajo y exige un plan urgente para climatizar los centros educativos públicos de la región.

10 de Junio de 2026
Actualizado a las 12:56h
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Estudiantes escuelas calor

Las altas temperaturas que cada año golpean a los centros educativos madrileños han vuelto a situar en el centro del debate una realidad que miles de docentes, trabajadores y estudiantes padecen a diario al final del curso escolar. Sin embargo, lo que ha encendido especialmente los ánimos de la comunidad educativa no ha sido únicamente el calor sofocante que se vive en muchas aulas, sino la respuesta ofrecida por el Gobierno de la Comunidad de Madrid ante las quejas planteadas por profesorado y familias.

UGT Servicios Públicos Madrid ha cargado duramente contra las declaraciones realizadas por representantes del Ejecutivo autonómico durante los últimos días, a quienes acusa de restar importancia a un problema que afecta directamente a la salud laboral y al derecho a desarrollar la actividad educativa en condiciones dignas. Frases como “cuando hace calor, hace calor”, “aquí estamos todos y no pasa absolutamente nada” o incluso la afirmación pronunciada en la Asamblea de Madrid de que “el calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración” han provocado una profunda indignación entre los representantes sindicales.

Para UGT, estas palabras no pueden interpretarse como simples comentarios desafortunados. El sindicato considera que reflejan una actitud de desprecio hacia una situación que afecta tanto al personal docente como al personal de administración y servicios, además de a los miles de alumnos y alumnas que permanecen durante horas en edificios que, en muchos casos, carecen de sistemas adecuados de climatización.

Un riesgo laboral reconocido por los expertos

La organización sindical recuerda que trabajar bajo temperaturas elevadas no constituye una incomodidad pasajera ni una circunstancia anecdótica. Se trata de un riesgo laboral perfectamente identificado por las autoridades competentes en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Los datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) son contundentes. Durante los episodios de calor extremo, el riesgo de sufrir accidentes laborales aumenta un 17,4 %. Las consecuencias pueden ir desde el agotamiento físico y la deshidratación hasta cuadros más graves como golpes de calor, insolaciones o problemas renales asociados a una exposición prolongada a temperaturas excesivas.

Pero los efectos no se limitan al ámbito físico. Numerosos estudios señalan que el calor reduce la capacidad de concentración, perjudica la memoria a corto plazo, dificulta la coordinación motriz y afecta al rendimiento cognitivo. También altera el estado emocional y puede incrementar los riesgos psicosociales en el entorno laboral.

En el ámbito educativo, estas consecuencias adquieren una dimensión especialmente preocupante. Impartir clases, corregir exámenes, orientar al alumnado, atender a las familias o gestionar la actividad administrativa de un centro requiere niveles elevados de atención y concentración. Cuando estas tareas se desarrollan en aulas que superan ampliamente las temperaturas recomendadas, el impacto sobre la calidad educativa y sobre la salud de quienes trabajan en ellas resulta inevitable.

Además, según los datos del sistema DELTA analizados por el propio INSST, las temperaturas extremas están relacionadas con al menos un 4 % de los accidentes laborales mortales registrados en España. Para UGT, estos datos desmontan cualquier intento de trivializar una cuestión que afecta directamente a la integridad física de las personas trabajadoras.

Aulas sin climatización en pleno siglo XXI

El sindicato sostiene que la situación actual no puede atribuirse únicamente al aumento de las temperaturas derivado del cambio climático. A su juicio, el verdadero problema reside en la falta de inversiones sostenidas por parte de la Comunidad de Madrid durante años.

Según denuncia UGT Servicios Públicos Madrid, una parte muy importante de los colegios e institutos públicos de la región continúa sin disponer de sistemas adecuados de climatización capaces de garantizar unas condiciones de trabajo y aprendizaje aceptables durante los meses más calurosos del año.

La organización asegura que esta realidad es conocida de primera mano gracias a la actividad que desarrolla en los centros educativos y a las numerosas quejas trasladadas por trabajadores y trabajadoras. En muchos edificios, las temperaturas alcanzan niveles incompatibles con el desarrollo normal de la actividad docente, especialmente durante las últimas semanas del curso.

Para el sindicato, los anuncios realizados por el Gobierno regional sobre inversiones puntuales no responden a la magnitud del problema. Consideran que se trata de actuaciones insuficientes que no pueden ocultar años de falta de planificación y mantenimiento.

La crítica sindical se centra especialmente en la ausencia de una estrategia integral que permita adaptar los centros educativos a una realidad climática que ya no puede considerarse excepcional. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, más intensas y más prolongadas, lo que obliga a replantear las infraestructuras educativas desde una perspectiva de salud pública y prevención de riesgos laborales.

Una cuestión de derechos

UGT recuerda que la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales reconoce el derecho de las personas trabajadoras a una protección eficaz de su salud y seguridad en el trabajo. Desde esta perspectiva, mantener durante años instalaciones que no garantizan unas condiciones térmicas adecuadas supone, según el sindicato, un incumplimiento de las obligaciones que corresponden a la administración empleadora.

La organización considera especialmente grave que, en lugar de reconocer el problema y acelerar las soluciones, algunos responsables políticos hayan optado por responder con declaraciones que minimizan los riesgos existentes.

Para los representantes sindicales, el debate no debería centrarse en si el calor forma parte de la vida cotidiana o en si todas las personas están expuestas a las altas temperaturas. La cuestión fundamental es si quienes trabajan y estudian en los centros públicos disponen de unas condiciones adecuadas para desarrollar su actividad sin poner en riesgo su salud.

Exigencia de un plan urgente

Ante esta situación, UGT Servicios Públicos Madrid reclama un cambio inmediato de actitud por parte del Gobierno regional. Entre sus principales demandas figura la elaboración de un plan urgente de climatización para los centros educativos públicos que todavía carecen de sistemas adecuados.

El sindicato exige que dicho plan cuente con financiación suficiente, plazos concretos y compromisos verificables. También reclama la convocatoria de las organizaciones sindicales en los órganos de negociación y participación relacionados con la prevención de riesgos laborales para abordar el problema con el rigor que exige la legislación vigente.

La organización concluye que la verdadera inspiración no surge en aulas donde los termómetros rozan los 35 grados, sino en políticas públicas capaces de garantizar espacios seguros, saludables y dignos para quienes sostienen cada día la educación pública madrileña. Porque, advierte UGT, la salud laboral no es una cuestión menor ni una anécdota estival: es un derecho que ninguna administración debería permitirse tratar como una broma.

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