RUGE Revolución Ugetista, la Organización de Jóvenes de UGT, ha aprovechado este 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud y fecha en la que la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores cumple 138 años, para presentar el informe "Sociedad y valores: desmontando el bulo del fascismo", un estudio elaborado junto a Ateneo del Dato a partir de una encuesta realizada a 2.000 personas y con el que la organización pretende cuestionar uno de los relatos que más se han instalado en los últimos años: que la juventud española se está desplazando masivamente hacia posiciones conservadoras o de extrema derecha.
Belén Guirao Segrelles, secretaria general de RUGE, ha defendido durante la presentación que la realidad dibujada por los datos es bastante más compleja. "Llevamos tiempo escuchando que la juventud es de derechas, que los jóvenes son cada vez más conservadores y que existe una supuesta generación perdida, al parecer nuestra generación, que estaría abrazando masivamente a la extrema derecha", ha explicado. Frente a ese discurso, RUGE decidió comparar no solo la intención de voto declarada, sino también las posiciones concretas de jóvenes y mayores ante cuestiones sociales, económicas y democráticas cuando desaparecen las etiquetas ideológicas.
Una profunda brecha entre hombres y mujeres jóvenes
El resultado más llamativo del estudio es la fuerte divergencia entre los jóvenes de 18 a 24 años en función del sexo. Según Guirao, la coincidencia entre voto declarado y posiciones conservadoras aparece con claridad sobre todo entre los hombres más jóvenes, mientras que las mujeres de esa misma edad constituyen, de acuerdo con el informe, "el segmento más progresista de toda la sociedad española".
"No estamos ante una juventud homogénea. Si acaso, estamos ante una brecha de género", ha señalado la dirigente de RUGE, que resume una de las principales conclusiones del estudio en una frase: "Las jóvenes son quienes sostienen los valores progresistas de nuestra sociedad". Esa distancia entre hombres y mujeres, según los datos presentados, se reduce progresivamente con la edad hasta prácticamente desaparecer a partir de los 55 años.
El informe sostiene además que existe una importante diferencia entre las etiquetas políticas que las personas aceptan y los valores que realmente respaldan. El ejemplo más significativo es el feminismo. Solo el 43,4% de las personas encuestadas se declara abiertamente feminista; cuando se añade al concepto su definición como igualdad de derechos, el respaldo aumenta hasta el 63,3%, y cuando se pregunta directamente por esa igualdad sin utilizar la palabra feminismo, el apoyo alcanza el 93,3%.
«La sociedad española rechaza una etiqueta, no el valor», ha resumido Guirao, quien atribuye parte de esa distancia a las campañas de desinformación y a la erosión deliberada de determinados conceptos progresistas en redes sociales y espacios digitales.
Alquileres, impuestos y derechos sociales
Los resultados presentados por RUGE reflejan también mayorías amplias en cuestiones económicas y sociales que difícilmente encajan con la imagen de una sociedad desplazándose en bloque hacia postulados ultraliberales o reaccionarios.
El 73,7% de las personas encuestadas considera que los alquileres deberían regularse por ley, mientras que el 63,1% apoya aumentar los impuestos a las rentas altas y a las grandes empresas. En materia de derechos civiles, el respaldo al matrimonio igualitario alcanza el 73,9% y el apoyo al colectivo LGTBI se sitúa en el 66,7%.
También son muy minoritarias, según el estudio, las posiciones negacionistas respecto al cambio climático, que obtienen un respaldo del 2,9%. El europeísmo continúa siendo apoyado por el 67% de la población consultada y el 70% se muestra favorable a regularizar a las personas migrantes que viven y trabajan en España.
Para RUGE, estos resultados impiden hablar de una sociedad ideológicamente volcada hacia la extrema derecha. «En ninguno de los ejes tratados en el informe puede observarse una sociedad polarizada o una sociedad que esté girando hacia la derecha en cuanto a valores», ha defendido Guirao, para quien siguen existiendo mayorías sociales alrededor de «la igualdad, la protección social y los derechos democráticos».
"Los jóvenes de derechas existen, pero no son la mayoría"
La organización juvenil de UGT tampoco pretende negar el crecimiento de la derecha radical entre determinados sectores de la juventud. Guirao ha reconocido que existe un fenómeno que debe tomarse seriamente: "La derecha y la extrema derecha están creciendo en un sector muy concreto de la juventud: los hombres más jóvenes".
Pero rechaza que esa tendencia permita convertir a toda una generación en responsable del auge de esos movimientos. "Los jóvenes de derechas existen, eso es cierto, pero no son la mayoría. No son la mayoría", ha insistido.
La secretaria general de RUGE considera que precisamente ahí aparece una oportunidad para las organizaciones progresistas: una parte importante de los jóvenes no se define como de izquierdas, pero mantiene posiciones que, según la organización, coinciden con valores tradicionalmente progresistas.
"La gente joven y la sociedad en su conjunto son progresistas, pero no saben que son progresistas", ha afirmado Guirao, quien ha anunciado que RUGE impulsará una ruta por diferentes territorios y entidades para organizar talleres, acercarse a la juventud y hacer pedagogía sobre estos valores.
Las redes sociales y la batalla de la desinformación
RUGE sitúa una parte importante del problema en la forma en que los jóvenes reciben información. Según el informe, el 60% de la juventud se informa exclusivamente a través de redes sociales, unos espacios que, en palabras de Belén Guirao Segrelles, no están diseñados prioritariamente para verificar información y cuyos algoritmos tienden a amplificar el enfrentamiento y los contenidos que generan mayor reacción.
La dirigente juvenil sostiene que existen campañas de desinformación dirigidas precisamente contra conceptos como feminismo, inmigración o Unión Europea. "Se trata de erosionar los términos y dotarlos de una determinada carga de desconfianza", ha explicado. El resultado, según RUGE, es que una persona puede compartir una amplia mayoría de valores asociados históricamente a la izquierda y, sin embargo, terminar votando opciones situadas en la derecha o la extrema derecha.
Guirao ha rechazado también que el ascenso de Vox pueda explicarse únicamente por los jóvenes. "Si a día de hoy tenemos bancadas enteras de Vox en instituciones y también presencia en gobiernos autonómicos, no es únicamente por el voto de los jóvenes. Es por el voto de jóvenes, trabajadores, autónomos, mayores de 35 años, mayores de 45 y mayores de 55", ha advertido.
El informe, cuya muestra de 2.000 personas tiene según sus responsables un nivel de confianza del 95%, pretende así trasladar el debate desde las etiquetas hacia las posiciones concretas de la ciudadanía. Para RUGE, la principal conclusión no es que la amenaza de la extrema derecha deba ser ignorada, sino exactamente lo contrario: que combatirla exige comprender a quién está convenciendo, por qué determinados conceptos progresistas han sufrido un fuerte desgaste y cómo recuperar a una parte de la sociedad que mantiene valores de igualdad y protección social pero ha dejado de identificarlos con la izquierda.
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