El próximo domingo 8 de febrero, a las 12:00 horas, Madrid volverá a salir a la calle para defender uno de los pilares fundamentales del Estado del bienestar: la sanidad pública. Bajo el lema “Salvar la sanidad pública madrileña. Por la salud de todas y todos”, la manifestación partirá del Paseo del Prado, a la altura del Ministerio de Sanidad, y finalizará en la Puerta del Sol. La convocatoria está impulsada por UGT Madrid, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (ADSPM), CCOO de Madrid y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).
Desde UGT Madrid, como primer sindicato de la región, hacemos un llamamiento claro y directo a toda la ciudadanía: esta movilización no es solo de profesionales sanitarios, ni de organizaciones sociales, ni de sindicatos. Es una movilización por la salud de todas las personas que viven en Madrid, utilicen o no en este momento el sistema público. La sanidad no es un privilegio ni un servicio más: es un derecho fundamental que debe garantizarse en condiciones de igualdad, con independencia de la renta, la edad o el lugar de residencia.
En los últimos años, la sanidad pública madrileña ha sufrido un deterioro progresivo que no es fruto del azar ni de la mala suerte. Hablamos de decisiones políticas concretas que han reducido recursos, externalizado servicios y debilitado especialmente la atención primaria. Cuando se habla de “recortes”, se habla de menos personal, menos tiempo por paciente, menos centros abiertos y más saturación. Cuando se habla de “privatización”, se habla de trasladar dinero público a empresas privadas que buscan obtener beneficios económicos de un servicio esencial.
Muchos de los términos que se utilizan en el debate sanitario resultan técnicos y lejanos para la ciudadanía. Pero sus efectos son muy fáciles de entender. Las “listas de espera” significan meses de retraso para una operación o una prueba diagnóstica. La “infrautilización hospitalaria” implica camas cerradas mientras hay pacientes en los pasillos. El “colapso de la atención primaria” se traduce en citas que se dan a diez o quince días vista, cuando el problema de salud es hoy.
La consecuencia directa de este modelo es una mayor desigualdad. Quien puede permitírselo, contrata un seguro privado. Quien no, se queda atrapado en un sistema cada vez más tensionado. Esto rompe el principio básico de la sanidad pública: que todas las personas, independientemente de su nivel de ingresos, reciban la misma atención de calidad.
Desde UGT Madrid advertimos de que esta deriva no solo afecta a los pacientes, sino también a las trabajadoras y trabajadores del sistema sanitario. Plantillas agotadas, contratos precarios, sobrecarga de trabajo y falta de reconocimiento profesional están empujando a muchos profesionales a abandonar la sanidad pública. Sin personal suficiente y en condiciones dignas, no hay sistema que pueda sostenerse.
La sanidad pública es un bien común. No es una empresa, no es un mercado, no es un negocio. Es una herramienta colectiva que protege la vida, reduce desigualdades y garantiza cohesión social. Invertir en sanidad no es un gasto, es una inversión en salud, en bienestar y en futuro.
Por todo ello, esta manifestación tiene un mensaje muy sencillo: necesitamos más recursos públicos, más personal, más atención primaria, menos privatización y más transparencia en la gestión. Exigimos una sanidad centrada en las personas, no en los balances económicos.
La convocatoria está abierta a asociaciones, organizaciones sindicales, colectivos vecinales, sociedades científicas, plataformas ciudadanas y a cualquier persona que entienda que sin una sanidad pública fuerte no hay democracia real. Defender la sanidad es defender la vida. Y este domingo, Madrid tiene una cita con su propio futuro.