Vox no quiere ser hermano del PP, va de Caín

Las exigencias de máximos impuestas por la formación ultra a Feijóo para acuerdos en Extremadura y Aragón auguran nuevas concesiones de los populares a los negacionistas, que ya ponen su objetivo en la Moncloa en 2027

11 de Febrero de 2026
Actualizado a las 12:11h
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Abascal Feijoo Mano Vox
Reunión de Feijóo y Abascal en el Congreso de los Diputados en septiembre de 2023.

Aún hay creyentes cristianos que desconocen las andanzas del primogénito de Adán y Eva. Vayamos a la Biblia. Relata el Génesis, 4:8: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Cristianodemócratas y ultraconservadores corearán a continuación “amén” con una sentida persignación tras consumarse la vulneración del quinto mandamiento dado por su dios a Moisés en el monte Sinaí. Los hechos de los humanos se imponen a los principios, son tozudos, y las promesas y buenos propósitos se los lleva rápidamente el viento. De poco parece servir el acercamiento reptiliano que ha consumado ya el Partido Popular hacia sus “hermanos” ultraderechistas de Vox.

Los de Santiago Abascal han olido miedo y sangre en su “hermano” y están dispuestos a elevar el órdago hasta las últimas consecuencias con la vista puesta en las elecciones generales de 2027. Los ejemplos de Extremadura primero y ahora Aragón así lo certifican. Quedan Castilla y León y Andalucía en los próximos meses para consumar su objetivo final: matar al “hermano” PP y encumbrarse en las próximas elecciones generales como fuerza política de referencia en las derechas.

“Una pelea de hermanos”. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ha puesto un ejemplo bíblico este martes para certificar la claudicación de los de Alberto Núñez Feijóo ante las exigencias de la ultraderecha. “Yo tengo tres y he discutido en múltiples ocasiones con ellos, pero siguen siendo mis hermanos. Lo que quiero decir es que en campaña se dicen muchas cosas”, dijo la diputada del PP en tono conciliador hacia Vox.

La Biblia que las derechas profesan religiosamente ya recuerda cómo terminan las “peleas de hermanos” con las que el PP ha ejemplificado su claudicación a las exigencias de Vox

La formación ultra ha reaccionado haciéndose la muerta, como si no hubiera oído nada. No solo no se quiere creer la buena predisposición que le ofrece ahora el PP para pactar en Extremadura y Aragón gobiernos de coalición, sino que directamente está jugando al gato y al ratón con unos propósitos más elevados. El PP ya ni siquiera se limita a ofrecerle a Vox pactos puntuales de gobernabilidad para poder sacar adelante ejecutivos en solitario. Ahora habla directamente de corresponsabilidad entre “hermanos”, de tú a tú sin ambages ni medias tintas. La entrega de llaves es total.

El calendario habla directamente en contra de los de Núñez Feijóo. Lo sabe perfectamente Abascal, de ahí que esté disfrutando estos días con los espectaculares resultados de Extremadura y Aragón para restregarles estos datos inapelables a sus “hermanos” para que se plieguen completamente a sus exigencias de máximos. Ya en ningún momento Vox habla de mínimos. El órdago es total, va con el viento de cola hacia un nuevo dato de crecimiento en Castilla y León y posiblemente también en las decisivas elecciones andaluzas a celebrar antes del próximo junio.

Las genuflexiones del PP

Pero qué duda cabe que para Vox las autonomías no son más que simples excusas para llegar a su verdadero objetivo: La Moncloa. Santiago Abascal ya se ve más cerca que nunca de la Vicepresidencia del Gobierno de España y, ahora sí, no quiere dejar pasar la oportunidad que le brindan las genuflexiones que le está regalando el PP con todo el sonrojo que acarrea semejante imagen de sumisión entre sus propios votantes, militantes y simpatizantes.

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