Correos cerró 2025 con un beneficio neto de 14,4 millones de euros y redujo su deuda neta un 20%.

El PP busca un «maquillaje» en Correos y se olvida de mirar el resto de las cuentas

Los populares atribuyen el regreso de la empresa pública a beneficios a la venta de inmuebles por 17 millones, pero la compañía elevó su EBITDA hasta los 76 millones, redujo gastos, aumentó la cifra de negocio y recortó su deuda en 174 millones

14 de Septiembre de 2026
Actualizado a las 11:07h
Guardar
El PP busca un «maquillaje» en Correos y se olvida de mirar el resto de las cuentas

El Partido Popular ha encontrado una explicación para los 14,4 millones de euros que ganó Correos en 2025 después de una década marcada por los números rojos. Según los diputados Jaime de Olano y Celso Delgado, la empresa pública habría “maquillado” sus resultados mediante la venta de inmuebles por más de 17 millones de euros. El problema es que las cuentas contienen bastantes más números que esos dos y algunos encajan bastante peor en el relato que los populares han decidido llevar al Congreso.

Correos cerró 2025 con un beneficio neto de 14,4 millones frente a las pérdidas de 94 millones del ejercicio anterior, excluido en 2024 el efecto extraordinario de la provisión destinada al plan de rejuvenecimiento de la plantilla. La compañía volvía así a terreno positivo después de una década en la que solo había conseguido beneficios en 2019.

El PP ha puesto bajo sospecha ese cambio de signo. Sus diputados sostienen que Correos ingresó 17,183 millones de euros por la venta de inmuebles durante 2025, frente a 1,313 millones en 2024 y apenas 602.000 euros en 2023, y concluyen que sin esas operaciones el resultado del ejercicio habría sido negativo. La afirmación tiene impacto político. Contablemente necesita alguna explicación más.

Vender por 17 millones no significa ganar 17 millones

La primera dificultad aparece al comparar directamente el dinero obtenido por la venta de patrimonio con el beneficio neto de la compañía.

El importe por el que se vende un inmueble no equivale automáticamente a la ganancia obtenida con esa operación. Para calcular su impacto en el resultado es necesario conocer, entre otros elementos, el valor contable por el que ese activo figuraba en los libros de la empresa. La diferencia entre ese valor y el obtenido en la operación es la que determina la correspondiente plusvalía o minusvalía. Por eso no basta con colocar los 17,183 millones de las ventas al lado de los 14,4 millones de beneficio y restar una cantidad de la otra.

Los propios diputados populares parecen conscientes de ello. Entre las preguntas registradas en el Congreso figura precisamente cuánto del resultado de Correos en 2025 procede de las plusvalías derivadas de la enajenación de activos patrimoniales.

Es decir, preguntan por el dato necesario para demostrar la acusación después de haber acusado a la compañía de “maquillar” sus resultados.

La operación más importante fue la venta de la histórica sede de Correos en Bilbao, un edificio de 5.834 metros cuadrados situado en la Alameda de Urquijo. La adjudicación alcanzó los 14,51 millones de euros, después de salir a subasta por 13,5 millones. Que Correos ingresase esa cantidad no significa que los 14,51 millones se convirtieran íntegramente en beneficio.

La diferencia no es precisamente un detalle técnico cuando se utiliza una venta patrimonial para poner bajo sospecha las cuentas de una empresa pública.

Hay otros 76 millones que estropean bastante el relato

Incluso dejando a un lado esa cuestión contable, existe otro dato que dificulta atribuir la recuperación de Correos a una operación inmobiliaria. La compañía terminó 2025 con un EBITDA de 76 millones de euros. Un año antes estaba en 106 millones negativos.

La mejora es, por tanto, de 182 millones de euros en un ejercicio. Y el dato resulta especialmente relevante porque permite observar la evolución operativa del negocio antes de determinados efectos financieros, fiscales, depreciaciones y amortizaciones.

El propio Plan Estratégico 2024-2028 había previsto para 2025 un EBITDA de 64 millones. Correos terminó doce millones por encima. Hay más.

La cifra de negocio, excluidos los ingresos extraordinarios vinculados a elecciones, aumentó un 2,5% hasta los 1.658 millones de euros. Los gastos totales de explotación disminuyeron un 2%, con ahorros en servicios profesionales, promoción y otras partidas consideradas no esenciales.

La empresa también redujo su deuda neta en 174 millones de euros, un 20%, hasta situarla en 677 millones al cierre del ejercicio. Ninguna de esas magnitudes desaparece porque Correos haya vendido su antigua sede de Bilbao.

El PP puede discutir si la recuperación es suficiente, cuestionar la sostenibilidad del modelo, preguntar por el patrimonio vendido y exigir conocer hasta el último euro de las plusvalías. Lo que resulta bastante más complicado es reducir todo el cambio experimentado por la compañía a un maquillaje inmobiliario sin explicar qué parte de los otros indicadores también estaría maquillada.

De perder 94 millones a ganar 14,4

La situación de Correos dista de ser cómoda. La empresa viene de una década extremadamente difícil en la que acumuló más de 1.000 millones de euros en pérdidas y continúa afrontando una transformación estructural provocada, entre otras razones, por el desplome del correo tradicional y la competencia en el mercado de la paquetería. El propio presidente de la compañía, Pedro Saura, ha reconocido que los resultados de 2025 no permiten ninguna complacencia.

Precisamente por eso el Plan Estratégico aprobado en 2024 plantea una transformación mucho más amplia que el simple recorte de gastos. Correos pretende reducir el peso del negocio postal tradicional, aumentar el de la paquetería y desarrollar nuevas fuentes de ingresos mediante servicios financieros, seguros, trámites administrativos y actividades logísticas.

El objetivo para 2028 es que el correo tradicional pase de representar el 66% de los ingresos que suponía en 2023 al 49%, mientras la paquetería aumentaría del 24% al 35% y las nuevas actividades del 10% al 16%.

La recuperación de 2025 se produce dentro de ese proceso y antes de lo que contemplaba el propio plan. Eso tampoco significa que los problemas hayan desaparecido.

El PP tiene preguntas legítimas y una conclusión anticipada

Hay cuestiones planteadas por los diputados populares que sí merecen respuesta. Una empresa pública debe explicar qué patrimonio vende, por qué lo vende, qué ingresos obtiene, qué plusvalías genera y qué estrategia inmobiliaria mantiene a medio plazo. También resulta pertinente conocer la evolución de las remuneraciones de la alta dirección, especialmente en una compañía que sigue soportando una deuda importante.

Según los datos utilizados por el PP, la remuneración media de la alta dirección alcanzó los 175.069 euros anuales. Los populares reclaman explicaciones sobre esas cantidades en un contexto que describen como de “fuerte endeudamiento a corto y largo plazo”.

También ponen el foco en la pérdida de cuota de Correos en segmentos del negocio postal tradicional, con un descenso de 4,1 puntos porcentuales en cartas ordinarias y tarjetas postales y de 1,5 puntos en cartas certificadas.

Son preguntas razonables porque afectan precisamente a uno de los principales problemas estructurales de Correos. El correo tradicional continúa perdiendo peso y la compañía necesita sustituir ese negocio por actividades capaces de generar ingresos suficientes para sostener una red de dimensiones extraordinarias y cumplir al mismo tiempo sus obligaciones de servicio público. Lo peculiar es que el PP formule algunas de esas preguntas como si ya conociera las respuestas. 

Primero el «maquillaje» y después la pregunta

La secuencia resulta especialmente llamativa en el caso de las ventas inmobiliarias. Los diputados sostienen que Correos ha “maquillado” sus resultados y que, sin las plusvalías derivadas de la venta de patrimonio, habría cerrado 2025 en pérdidas. Pero al mismo tiempo preguntan al Gobierno cuál fue exactamente la parte del resultado que procede de esas plusvalías.

Si el PP dispone ya del dato que permite afirmar que sin las plusvalías el resultado sería negativo, debería incorporarlo a su acusación. Si todavía necesita preguntarlo al Gobierno, la conclusión llega antes que la respuesta.

La fiscalización parlamentaria de una empresa pública exige precisamente conocer esos datos y contrastarlos. Lo que resulta menos riguroso es utilizar el precio de venta de los inmuebles como si fuese directamente beneficio y construir sobre esa comparación una acusación de maquillaje contable. Más aún cuando las cuentas ofrecen otros indicadores que apuntan a una mejora sustancial de la actividad.

La deuda tampoco se maquilló con un edificio

Uno de ellos merece especial atención porque el propio PP ha decidido convertir el endeudamiento de Correos en otro de los argumentos de su ofensiva. La deuda neta de la compañía terminó 2025 en 677 millones de euros. Un año antes era 174 millones mayor, la reducción fue del 20%.

Puede seguir considerándose elevada y el PP tiene todo el derecho a exigir que continúe bajando. Lo que resulta difícil es presentar el endeudamiento como prueba de una situación económica prácticamente intacta sin mencionar que durante el ejercicio sobre el que se formulan las preguntas se produjo precisamente una reducción de una quinta parte.

Correos atribuye esa evolución a la mejora de los flujos de caja generada por los resultados del ejercicio, que permitió reducir las necesidades de financiación. El dato vuelve a complicar la explicación basada exclusivamente en vender patrimonio.

Porque una operación inmobiliaria puede mejorar puntualmente una cuenta y aportar liquidez. Lo que no explica por sí sola es que el EBITDA pase de 106 millones negativos a 76 positivos, que los gastos de explotación disminuyan, que la cifra de negocio crezca y que la deuda neta se reduzca en 174 millones.

Fiscalizar no debería consistir en escoger únicamente la cifra que conviene

Correos no se ha convertido de repente en una empresa sin problemas porque haya ganado 14,4 millones de euros. Su transformación está lejos de concluir, el negocio postal tradicional sigue retrocediendo, la deuda continúa siendo considerable y el plan de reorganización tendrá que demostrar durante los próximos ejercicios que la recuperación puede mantenerse sin depender de elementos extraordinarios. Ahí existe un campo enorme para la oposición.

El PP puede fiscalizar las ventas de patrimonio, pedir explicaciones por las remuneraciones de la dirección, cuestionar las decisiones de Pedro Saura, vigilar el coste para el Estado y analizar si el Plan Estratégico está consiguiendo realmente construir una empresa sostenible. Pero fiscalizar no consiste en escoger una cifra y hacer desaparecer todas las demás.

Correos vendió inmuebles por más de 17 millones en 2025. Es un hecho. También lo es que ganó 14,4 millones. Lo que no puede concluirse simplemente enfrentando ambas cantidades es que el beneficio desaparezca al descontar las ventas, porque el precio de enajenación de un activo no equivale a la plusvalía que aporta a la cuenta de resultados.

Y mientras el PP intenta resolver esa incógnita hablando de “maquillaje”, las cuentas dejan otros números bastante menos manejables para su acusación: 76 millones de EBITDA, 1.658 millones de cifra de negocio, un 2% menos de gastos de explotación y 174 millones menos de deuda.

Se puede discutir cuánto ha mejorado Correos y cuánto camino le queda. Lo que cuesta bastante más es sostener que todo cabe dentro de los 14,51 millones pagados por un edificio en Bilbao.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído