El exministro del Interior Jaime Mayor Oreja ha instado a PP y Vox a articular una “alternativa al Frente Popular” que, a su juicio, conforman el PSOE de Pedro Sánchez junto a formaciones como Bildu y ERC. En una entrevista concedida a Europa Press con motivo de la publicación de su libro Una verdad incómoda (Espasa), sostiene que la actual situación política exige una alianza entre ambas formaciones para evitar lo que considera un proceso de ruptura institucional.
Mayor Oreja recurre a un precedente histórico para reforzar su argumento: la negativa de la UCD a sellar una coalición con Alianza Popular en 1982. Aquel rechazo, recuerda, precedió al desplome electoral del partido centrista. “UCD y Alianza Popular no hicimos ningún acuerdo. Y Alianza Popular destruyó al otro. No se puede volver a repetir esta situación”, afirma.
En septiembre de 1982, la UCD descartó por amplia mayoría una coalición preelectoral con el partido de Manuel Fraga ante las elecciones de octubre, que finalmente ganó el PSOE de Felipe González con 202 escaños. UCD pasó de 157 diputados a 11, mientras AP incrementó su representación hasta los 107.
“Un clamor social” por el acuerdo
En el contexto de las negociaciones abiertas entre PP y Vox en Extremadura y Aragón, el exministro considera que el grado de “abismo” y de “escándalos” que vive España obligará a ambos partidos a “hacer de la necesidad virtud”. Aunque admite que el entendimiento “parece difícil” hoy, sostiene que la alianza responde a “una demanda” y a “un clamor social”.
Mayor Oreja habla de una “mayoría natural” del centroderecha —PP y Vox—, concepto que ya defendió Fraga en los años ochenta, aunque evita concretar la fórmula que debería adoptar esa cooperación. A su juicio, no se trata de una mera alternancia de siglas, sino de un proyecto de “reversión” del rumbo actual.
También relativiza el crecimiento electoral de Vox al describir la política como un movimiento de “olas” y “mareas”, si bien subraya que ambas formaciones deberán “convivir”. Reconoce que en esta pugna pueden surgir “malas tentaciones”, recordando de nuevo el precedente de la UCD.
Paralelismos históricos y advertencias territoriales
El exministro sostiene que el momento político actual guarda similitudes con el Frente Popular de 1936 y advierte de que, incluso si pierde el poder en el ámbito estatal, esa alianza progresista seguiría fuerte en el País Vasco, Cataluña y Navarra.
Pronostica además que se intentará reforzar un eje territorial que incluye Euskadi, Cataluña y Galicia, evocando el proyecto denominado Galeuska. En su análisis, la actual etapa política es continuidad de la iniciada en 2018 y supone una “metamorfosis” del PSOE respecto a su tradición anterior.
A su entender, el “proyecto de ruptura” se ha impuesto en el socialismo español. Considera que el PSOE ha cambiado la naturaleza de su proyecto al pactar con fuerzas independentistas, mientras que la antigua ETA —afirma— no habría alterado la suya pese al abandono de la violencia.
Monarquía, 23F y desclasificaciones
Sobre el eventual regreso del rey emérito Juan Carlos I a España, Mayor Oreja respalda la posición expresada por el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Argumenta que, desde una perspectiva institucional, sería negativo que el monarca finalizara su vida en el exilio, recordando los precedentes históricos de Isabel II y Alfonso XIII.
En relación con la desclasificación de documentos del 23F, se muestra partidario de hacer públicos todos los papeles. Asegura tener “muy poco respeto” por el secretismo documental y defiende que la mayoría de esos documentos son desclasificables. Sobre el golpe de Estado de 1981, lo define como “una payasada” que, no obstante, pudo haber derivado en una tragedia mayor.
Mayor Oreja también evita pronunciarse en profundidad sobre el caso del exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, investigado por presunta agresión sexual, limitándose a señalar que la situación le resulta “inimaginable”.
En cuanto a la eventual responsabilidad política del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostiene que el actual Ejecutivo está centrado en mantenerse en el poder y no en asumir consecuencias, dentro de lo que describe como un proceso de ruptura institucional.