Adamuz como descarada bandera electoral de Moreno Bonilla

Amortizado y cerrado en falso el fallo de los cribados fallidos, el presidente andaluz celebra en Huelva su Consejo de Gobierno y utiliza todos los resortes de la Junta para promocionar su gestión en la tragedia ferroviaria

17 de Marzo de 2026
Actualizado a la 13:02h
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MORENO BONILLA FUNERAL ADAMUZ
Moreno Bonilla, durante la misa funeral en memoria de las víctimas del accidente de Adamuz, celebrada en Huelva el 29 de enero pasado.

Cuando Antonio Sanz asumió los mandos de una descontrolada Consejería de Sanidad el pasado octubre sin tener prácticamente ningún conocimiento de gestión sanitaria tras el escándalo del cribado fallido del cáncer de mama, con 2.317 mujeres afectadas en toda Andalucía, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, había pulsado en ese preciso momento el botón rojo de la precampaña electoral ocho meses antes del final de la legislatura. El posterior accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, el pasado 18 de enero, con 46 fallecidos y 152 heridos, sirvió a los gurús del presidente andaluz para dar un giro definitivo de timón de 180 grados a la estrategia de precampaña y aprovechar la circunstancia de que Sanz, curtido en mil batallas políticas desde la adolescencia junto a Javier Arenas, desde su macroconsejería, era también el responsable de las emergencias en la comunidad.

A partir de entonces y hasta hoy mismo, la campaña electoral se ponía en marcha, sotto voce pero sin pausa, para llevar a Moreno Bonilla a un tercer mandato consecutivo de la Junta andaluza. Adamuz como santo y seña de un ejecutivo, el andaluz, que durante los días posteriores al accidente mostró un incuestionable sentido de estado que en nada se parecía a la estrategia de confrontación total con el Gobierno de Pedro Sánchez mostrada por el gobierno valenciano de Carlos Mazón durante la dana. Eso sí, poco a poco, a cuentagotas, el ejecutivo de Moreno Bonilla ha enarbolado la experiencia traumática del accidente ferroviario en la localidad cordobesa siempre que ha tenido ocasión de ello, acercándola a sus intereses partidistas y, sin dudarlo un instante también, usando los resortes que le permite la propia Administración andaluza. Sin ir más lejos, este miércoles, el Consejo de Gobierno semanal se celebrará en el Ayuntamiento de Huelva, donde gobierna la popular Pilar Miranda. El homenaje a las víctimas es el gesto principal de trasladar a la capital onubense este Consejo de Gobierno, pero sin duda a nadie se le escapa la sospecha electoralista en el propio gesto. La mayoría de los fallecidos residía en Huelva y viajaba en el tren Alvia que chocó con el Iryo que previamente había descarrilado.

Adamuz como santo y seña del ejecutivo andaluz, que en los días posteriores al accidente mostró un sentido de estado que en nada se parecía a la estrategia de confrontación total con Sánchez mostrada por Mazón por la dana

Recientemente, la Junta de Andalucía también ha decidido su personación en el caso del accidente ferroviario que investiga un juzgado de Montoro (Córdoba). “Dijimos que no los íbamos a dejar solos y así será”, dijo la consejera portavoz, Carolina España, para argumentar esta decisión. La Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias que dirige Antonio Sanz también ha anunciado la creación de un Comisionado para el seguimiento y apoyo a las personas afectadas por el accidente. “Las familias son absolutamente prioritarias para la Junta, vamos a ayudarles a buscar la verdad”, insistió España.

Esa  búsqueda de la “verdad” del caso de Adamuz a la que insistentemente se alude desde el equipo de Gobierno de Moreno Bonilla es otro de los asuntos que desde un primer momento ha patrimonializado el ejecutivo andaluz, como si fuese la única entidad pública que busca aclarar las circunstancias del accidente, a sabiendas que esa misma “verdad” es la que busca la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), de carácter independiente pero adscrita al Ministerio de Transportes, y también por supuesto la jueza titular del Tribunal de Instancia número 2 de Montoro, Cristina Pastor.

Moreno Bonilla ha hecho bandera de Adamuz como ejemplo de buena gestión de emergencias y trato respetuoso entre administraciones y ha opacado completamente el fallo de los cribados fallidos de cáncer de mama a 2.317 mujeres, reconocido por el propio Gobierno andaluz, aunque en un primer lugar quitó hierro al error sanitario más grave de la autonomía afirmando que habían sido “tres o cuatro” las mujeres afectadas.

El presidente andaluz se emociona al recordar a las víctimas del accidente de Adamuz durante su discurso del 28F, Día de Andalucía.
El presidente andaluz se emociona al recordar a las víctimas del accidente de Adamuz durante su discurso del 28F, Día de Andalucía.

Un presidente que llora

La rápida respuesta de las emergencias sanitarias tras el choque ferroviario y la atención de los heridos y de sus familiares sirvió al ejecutivo andaluz para salir reforzado por la gestión que hizo del operativo. Los asesores de Moreno Bonilla tuvieron claro desde ese mismo instante de que Adamuz sería el principal escaparate electoral de un presidente que incluso se emociona a lágrima viva en pleno discurso institucional durante la celebración del 28 de Febrero, Día de Andalucía.

Moreno Bonilla es un presidente tan humano que tuvo que acudir al programa televisivo de entretenimiento de mayor audiencia nacional en prime time para anunciar que es tratado en tiempo récord por un especialista en salud mental por la tragedia de Adamuz

Y por si no quedaba claro en ese icónico momento, es también un presidente tan humano que tuvo que acudir primero al programa televisivo de entretenimiento de mayor audiencia nacional en prime time para anunciar que era tratado, en tiempo récord (no como el resto de los andaluces, que deben esperar más de dos meses para ser vistos por primera vez por un psicólogo), por un especialista en salud mental por el choque emocional que le produjo la situación vivida en Adamuz con los supervivientes y los familiares de los fallecidos.

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