«Tomaremos nota»: Abascal amenaza a UGT y CCOO por la huelga del 11N mientras Vox se financia con dinero público

Las cuentas del partido ultraderechista revelan que casi el 75 % de sus ingresos de 2025 procedieron de financiación pública

03 de Noviembre de 2026
Actualizado a la 13:38h
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Santiago Abascal con Ana Rosa Quintana
Santiago Abascal con Ana Rosa Quintana

Santiago Abascal ha convertido su entrevista con Ana Rosa Quintana en Telecinco en un nuevo enfrentamiento con UGT y CCOO. El presidente de Vox ha exigido que los sindicatos desconvoquen la huelga general del 11 de noviembre, ha cuestionado su legitimidad como representantes de los trabajadores y ha lanzado una advertencia de especial gravedad política ante la posibilidad de un cambio de Gobierno.

«Deberían tener un mínimo de vergüenza», ha afirmado, antes de añadir: «Tomaremos nota si hay un cambio de ciclo en España».  Las declaraciones no se han quedado en un desacuerdo sobre la oportunidad de la convocatoria. Abascal también ha acusado a las organizaciones sindicales de actuar al servicio del PSOE y ha anunciado su intención de eliminar las subvenciones públicas a sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos, o reducirlas drásticamente si los acuerdos de gobierno impiden su supresión.

«Deberían tener un mínimo de vergüenza», ha afirmado, antes de añadir: «Tomaremos nota si hay un cambio de ciclo en España».

La advertencia de Abascal: «Tomaremos nota»

El líder de Vox ha asegurado que UGT y CCOO deberían cancelar la huelga porque, según su interpretación, se trata de una movilización contra la oposición. «Es demencial», ha declarado, acusando a los sindicatos de haber permanecido «callados como muertos» durante los ocho años de Gobierno socialista.

La acusación no se sostiene ante los antecedentes documentados. En julio de 2025, ambas organizaciones se manifestaron frente al Ministerio de Hacienda para exigir al Ejecutivo que cumpliera sus compromisos salariales con los empleados públicos.

En octubre de ese mismo año, UGT y CCOO, junto con CSIF, anunciaron nuevas movilizaciones contra el bloqueo de la negociación en la función pública.La existencia de esas protestas contradice la afirmación de que los sindicatos hayan guardado silencio ante las políticas del Gobierno de Sánchez.

«Deberían tener un mínimo de vergüenza», ha afirmado, antes de añadir: «Tomaremos nota si hay un cambio de ciclo en España».

Abascal puede cuestionar sus decisiones, pero presentar ocho años de actividad sindical como un periodo de silencio absoluto ignora movilizaciones públicas y verificables.

La huelga que Vox llama electoral tiene reivindicaciones registradas

La convocatoria del 11 de noviembre tampoco surgió como reacción al accidente ferroviario de Urda ni después de las últimas declaraciones del Partido Popular.

UGT y CCOO anunciaron la movilización el 7 de octubre, concretaron sus reivindicaciones ante CEOE y Cepyme el día 15 y registraron formalmente la huelga el 19.

El acta de mediación del Servicio Inter confederal de Mediación y Arbitraje identifica tres grandes demandas: facilitar el acceso a la vivienda, incrementar los salarios para recuperar poder adquisitivo y desbloquear la negociación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, (AENC).

También reclaman reducir la jornada laboral, reforzar la prevención de riesgos laborales y combatir la precariedad.

Que una huelga tenga repercusiones electorales no significa que carezca de motivaciones laborales. De hecho, las organizaciones convocantes han manifestado su intención de trasladar esas demandas a todas las administraciones y a la patronal.

El artículo 28.2 de la Constitución reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para defender sus intereses. Su ejercicio no está condicionado a la aprobación de los partidos políticos.

Artículo 28 de la Constitución Española que reconoce el derecho a huelga
Artículo 28 de la Constitución Española que reconoce el derecho a huelga

Vox recibió 12,2 millones de euros públicos en 2025

La financiación constituye otro de los puntos centrales de la entrevista.

Abascal ha defendido la eliminación completa de las subvenciones a sindicatos, patronales y partidos políticos. Si sus eventuales socios de gobierno no aceptan esa medida, propone una reducción drástica. Sin embargo, las cuentas de Vox correspondientes a 2025 muestran una importante dependencia de los recursos públicos.

El partido ingresó aproximadamente 12,2 millones de euros procedentes de financiación pública, frente a 4,1 millones de financiación privada. Es decir, alrededor del 74,8 % de sus ingresos tuvieron origen público. Además, para 2026, Vox tenía asignados 6,15 millones de euros en subvenciones estatales destinadas a su funcionamiento ordinario.

Es necesario precisar que Abascal asegura que su propuesta también afectaría a Vox. Por tanto, no ha defendido expresamente mantener las ayudas de su formación mientras elimina las de otros.

La cuestión política está en otro punto: un partido que sostiene buena parte de su actividad mediante financiación pública plantea ahora modificar ese modelo y presenta los recursos destinados a organizaciones sindicales como un problema prioritario.

La financiación sindical y la de los partidos no son idénticas, pero ambas están reguladas y sometidas a obligaciones de justificación y control.

Dos discursos contra la huelga: Feijóo y Abascal

Las palabras de Abascal llegan el mismo día en que Alberto Núñez Feijóo ha pedido a los sindicatos que desconvoquen el paro, invocando los 69 fallecidos en el accidente de Urda.

El líder popular ha sostenido que mantener la huelga después de la tragedia constituye un grave error y perjudicaría la reputación de las organizaciones convocantes. Abascal ha empleado un argumento diferente. Ha aclarado que no reclama suspenderla por Urda, sino porque considera que se ha organizado contra la oposición.

Aunque sus justificaciones no son iguales, ambos dirigentes coinciden en pedir que la huelga no se celebre.

La diferencia más relevante es que Abascal ha añadido una advertencia sobre las consecuencias políticas futuras y una propuesta concreta para recortar la financiación de las organizaciones sindicales.

La independencia sindical ante un eventual cambio de Gobierno

Durante la entrevista, Abascal ha llegado a calificar a UGT y CCOO como sindicatos «marxistas» y «comunistas», afirmando que responden a intereses ideológicos y no a las necesidades de los trabajadores.

Son valoraciones del dirigente de Vox que contrastan con las reivindicaciones formalizadas para el 11N, relacionadas directamente con condiciones salariales, vivienda y negociación colectiva.

Los sindicatos están sometidos al escrutinio público y sus decisiones pueden ser criticadas, como las de cualquier organización. Pero su autonomía implica que no necesitan coincidir con la estrategia electoral de un partido para ejercer sus funciones.

La frase «tomaremos nota» adquiere especial relevancia en este contexto porque procede de un dirigente que aspira a participar en el próximo Gobierno y que, en la misma entrevista, ha anunciado cambios sustanciales en la financiación sindical.

No constituye por sí sola una decisión administrativa ni una amenaza penal, pero sí una advertencia política que merece ser examinada públicamente.

El problema de fondo no es que Abascal critique una huelga. Es que, mientras reclama libertad para desarrollar su propia actividad política, cuestiona la legitimidad de una movilización laboral y advierte a sus convocantes de posibles consecuencias si cambia el poder.

La libertad sindical, incluida la posibilidad de discrepar de cualquier Gobierno, forma parte de los mismos principios democráticos que permiten a Vox defender sus propuestas.

Ese derecho no desaparece el 29 de noviembre, cualquiera que sea el resultado de las elecciones.

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