Rajoy, con casi todas sus plumas
Rajoy, por tanto, salió como llegó, entero, con casi todas sus plumas de gran jefe de la tribu. Algunas las perdió cuando Albert Rivera le sacó el hacha de la corrupción, acusándole de haber trincado dinero sucio de la caja del tesorero del PP Luis Bárcenas. Los españoles que seguían el encuentro de los cuatro candidatos pudieron confirmar cómo Mariano Rajoy tartamudea cada vez que se le pregunta algo relacionado con la corrupción en su partido. Sacar a relucir a Chaves y Griñán, imputados por los ERE, no fue una salida muy afortunada. Entre otras cosas porque los dos expresidentes de la Junta y del PSOE dimitieron asumiendo responsabilidades políticas, algo que el propio Rajoy no ha hecho siquiera cuando despidió a su ministro José Manuel Soria, le acabó recordando Pedro Sánchez, al tiempo que alejaba sus manos del fuego por los dos expresidentes federales del partido.Iglesias estuvo en su papel de esta campaña, moderado, socialdemócrata y alejado del Pablo Iglesias de las barricadas, pero sobre todo lanzando mensajes postelectorales. Pedro, te equivocas, no soy tu enemigo, le repetía continuamente por lo bajini pero perfectamente audible. Será, sin duda, el corte del debate que más se utilice a partir del 27 de junio.Albert Rivera, el mejor comunicador de todos, ganó enteros al ir sin corbata, como Iglesias, y dejar constancia sin decirlo que, en caso de que sus votos sean necesarios para apoyar un gobierno liderado por el PP, Mariano Rajoy no es la persona para presidirlo. Le invitó a que reflexione sobre los hombres que se consideran imprescindibles. “Yo no le he pedido que dimita, señor Rajoy, solo le he pedido que reflexione usted”.Los latigazos que en materia de corrupción le asestó a Rajoy fueron lo más llamativo de un debate plano, largo, con bloques de publicidad de 10 minutos y, encima, aburrido.Sánchez se “equivoca” de enemigo
Pedro Sánchez no fue capaz de aportar nada nuevo que no hubiese dicho antes en su debate de investidura frustrada o en las muchísimas declaraciones que ha protagonizado en estos meses.Su obsesión contra Iglesias fue, sin duda, la parte más reiterativa de su discurso que, en muchos momentos resultó jartible, que dirían en Cádiz. Recordar permanentemente que por culpa de Podemos sigue Rajoy y que por eso estamos en una repetición de elecciones, fue la muletilla permanente de Sánchez. De todos los intervinientes, Sánchez fue posiblemente el que menos ganó en el espectáculo televisivos electoral.Lo captaron muy bien los militantes socialistas, sorprendidos muchos al comprobar como desde el PSOE se atacaba al flanco de la izquierda, dejando al PP irse de rositas. Para muchos electores de izquierda eso sonaba a futura gran coalición en pleno verano y sin Rajoy.Las posibles o necesarias combinaciones que demoscópicamente se aventuran tras el 26-J son machaconas porque repetimos escenario político, se mantiene el equilibrio existente. Un gobierno de cambio PSOE-UP parece inviable, sobre todo si Pablo Iglesias obtiene más votos que Pedro Sánchez. Si ello ocurre ese será el verdadero sorpasso del 26-J. La suma PP-C’s no parece que tampoco resuelva el futuro, lo mismo que ocurrió el 20-D.Visto lo visto y a tenor de que todos dicen garantizar que no volveremos por tercera vez a las urnas parece que, esta vez, sí habrá pacto, lo que no sabemos es cuál de los dos es más destructivo para el PSOE.Un PSOE dividido y tensionado
Un partido que, para colmo, concurre a las elecciones dividido y tensionado, entre otros por la persona que, dicen, aspira a liderar el partido en cuanto se descalabre Sánchez el 26-J. Susana Díaz ha mantenido durante meses, sin desmentirlo tajantemente, la constante amenaza de asaltar Ferraz, dejando en una gran debilidad al secretario general y candidato socialista.Una lideresa a la que se le nota el sarpullido que le produce oír hablar de Podemos. Que gobierna Andalucía gracias a Albert Rivera y que quiere olvidar en estos momentos que Sánchez fue una apuesta personal suya, obligando a la federación andaluza a votar en primarias como una piña contra Eduardo Madina. Luego, como suele ocurrir, Sánchez no se dejó controlar, entre otras cosas porque Susana Díaz no puso controladores en Ferraz de primer nivel y que fuesen capaces de controlarlo. Años antes, Susana Díaz, hizo lo propio a favor de Carme Chacón frente a Rubalcaba en las primarias que le dieron la victoria a este último por una decena escasa de votos. (Gracias, por cierto, a la muy activa intervención de Gaspar Zarrías y José Antonio Viera en los pasillos del congreso socialista celebrado en el entonces Hotel Principe de Asturias de Sevilla).Un veterano socialista, de los de primera época junto a ‘Isidoro', dice no sorprenderse de lo que esta pasando. “Estamos en un tiempo de cambio de ciclo. El gran error que mi partido cometió fue no ser capaz de analizar el mensaje de fondo que emanaban de las plazas el 15-M. Pero es solo eso, la sociedad ha cambiado y quiere cambios. Nosotros no hemos sabido o querido ponernos al día, abrirnos como partido a la calle, de la misma forma que hicimos en los ochenta y acabamos llevando a Felipe González a La Moncloa”.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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