Foto del perfil del redactor de DiarioSabemos Vicente Mateos Sainz de Medrano.

La policía del capital

16 de Noviembre de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
Guardar
El BCE se prepara para un nuevo recorte de tipos ante el frágil panorama económico.Foto Clara Vázquez Maldonado

Resulta indignante el último informe del Banco Central Europeo (BCE), que da un tirón de orejas al Gobierno por querer poner un impuesto a los beneficios extraordinarios obtenidos por la banca, por efecto de la guerra de Putin, a la que recomienda que: << tengan en cuenta y reflejen en los precios de los préstamos todos los costes pertinentes, incluidas las consideraciones fiscales, cuando proceda>>, con el argumento de que: <<puede generar incertidumbre, riesgos operativos y reputacionales… y pérdida de solvencia>>. El BCE confirma así—igual que el FMI, Bancos Centrales, OCDE, AIRef, FUNCAS, Departamentos de Estudio de los Bancos, y una pléyade de economistas - que su función no es velar por el bienestar de la ciudadanía, sino ejercer de policías vigilantes de que nada altere la ortodoxia modelo económico en el que el beneficio de bancos y multinacionales está por encima de las personas, que solo somos engranejes necesarios para que no se pare el crecimiento del sacrosanto (PIB); en lugar de tomar como referencia el índice de Desarrollo Humano (IDH), que valora los países por el nivel de bienestar de sus ciudadanos.

En el informe del BCE, como en cualquier otro de esas organizaciones, se soslaya - como siempre - que la banca española aún nos debe los 60.000 millones de euros de dinero públicoministro de Economía, Luis de Guindos, prometió que: <<los españoles recuperarán todo el dinero empleado para salvar a la banca>>. Hoy, este individuo es el vicepresidente del BCE, y mano derecha de su presidenta, Cristine Lagarde, condenada en 2016 por desvío de fondos públicos cuando era ministra de Finanzas en Francia.

Bula de la que goza la banca -que es usura legalizada- por la cobertura de estos organismos y de una enorme infantería de economistas que la consideran el eje que articula el modelo económico. Economistas divididos en dos grupos; los estudiosos del sistema y sus efectos sociales, que no salen del ámbito universitario salvo que sus propuestas remen a favor del estatus vigente; y los predictores de los siete males que cuando se equivocan, con mucha frecuencia, lo achacan a la volatilidad del contexto.

Prescriptores a los que gusta, como a los organismos mencionados, incidir en el aspecto negativo de los datos, que no suelen contextualizar para que no falle el discurso gafe que propalan, reelaborado por los políticos propagadores del todo va mal, y los periodistas que han olvidado, por interés o desconocimiento, el ejercicio del periodismo. Un ejemplo, la deuda pública que tanto obsesiona a Feijóo, le lleva a olvidar —por mala fe o desconocimiento— qué según losúltimos datos oficiales de 2021, el país con más deuda de la OCDE es Japón (259% de su PIB), seguido de Grecia (194%), Italia (150%), EEUU (128%) y España (118%), que supone un coste por ciudadano inferior al de esos países o de Reino Unido o Canadá, con menor deuda, pero con un coste per cápita mayor.

Negatividad que se expande porque el cerebro, en su función prioritaria de salvaguardar la vida, presta más atención a las informaciones que puedan entrañar un riesgo para la persona, las negativas: y menos a las positivas. Por eso hacen tanto daño los economistas prescriptores del desastre, los políticos que les secundan, y los periodistas cuando; por ejemplo, comparan un dato positivo con otro precedente mejor—remontándose hasta donde sea necesario— para devaluar su efecto optimista, o califican en negativo las informaciones que cuentan, en la creencia de que los receptores son idiotas y hay que remarcarles lo que tienen que pensar. Todos olvidan que los ciudadanos pueden no tener una gran cultura, pero tienen cerebro y saben sumar dos y dos.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído