Una semana de huelga sin soluciones en Madrid: los profesores responden a Ayuso «Somos docentes, no delincuentes»

El Comité de Huelga rechaza la criminalización del profesorado y reclama a la Consejería de Mercedes Zarzalejo que negocie las reivindicaciones sobre salarios, ratios, horarios y recursos educativos

21 de Octubre de 2026
Actualizado a las 10:56h
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Huelga educativa en Madrid: UGT denuncia amenazas de Ayuso y exige negociar
Protesta nocturna por la educación pública

La huelga indefinida de la enseñanza pública madrileña atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. Las protestas iniciadas el 14 de octubre para reclamar mejores condiciones laborales y más recursos educativos han desembocado en una confrontación con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, agravada por las cargas policiales contra manifestantes y las declaraciones de la presidenta autonómica sobre el comportamiento del profesorado.

En este escenario, UGT Servicios Públicos Madrid ha denunciado que el Ejecutivo regional está criminalizando la movilización en lugar de abordar las reivindicaciones que la originaron. El sindicato, integrante del comité de huelga junto a CCOO, CGT, CNT, STEM, Solidaridad Obrera y diversas plataformas educativas, considera que las descalificaciones públicas y las advertencias de posibles sanciones contribuyen a deteriorar las relaciones entre la Administración y los trabajadores de la enseñanza.

La polémica ha desplazado a un segundo plano algunas de las cuestiones centrales del conflicto: las elevadas ratios en las aulas, la carga burocrática del profesorado, la necesidad de mejorar la atención a la diversidad, las diferencias salariales respecto a otras comunidades autónomas y el estado de las infraestructuras escolares.

Sin embargo, mientras el enfrentamiento político gana protagonismo, la huelga continúa y no existe todavía un acuerdo que permita ponerle fin.

Acusan al Gobierno de Ayuso de desacreditar a los docentes para evitar la negociación

La intervención de Ayuso en el programa Horizonte, donde calificó de violentos a los participantes en una protesta celebrada junto al Palacio de los Duques de Santoña, ha provocado una contundente respuesta de UGT Servicios Públicos Madrid.

En un comunicado difundido el 20 de octubre bajo el título Somos docentes, no delincuentes, la organización sindical cuestiona las acusaciones de la presidenta y rechaza que pueda identificarse una protesta laboral con comportamientos violentos sin acreditar los hechos concretos que justificarían esa calificación.

Ayuso afirmó que los manifestantes tenían instrucciones de acosarla y describió el ambiente generado por los cánticos y los megáfonos. UGT considera que esas declaraciones desacreditan injustificadamente a un colectivo que está ejerciendo su derecho constitucional de huelga.

El secretario del Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos Madrid, Javier Becerra García, sostiene que la presidenta autonómica está construyendo una interpretación de las movilizaciones que no se corresponde con la actuación del profesorado.

Becerra acusa al Gobierno regional de distorsionar lo que está ocurriendo en las calles, en lugar de atender las peticiones de negociación presentadas por las organizaciones convocantes.

La denuncia sindical introduce un elemento importante en el conflicto: la forma en que las autoridades describen las protestas de los empleados públicos bajo su responsabilidad.

Las administraciones pueden cuestionar las demandas laborales, rechazar propuestas presupuestarias o denunciar conductas concretas que consideren irregulares. Pero esas actuaciones deben distinguirse de las acusaciones generales contra los participantes en una movilización, especialmente cuando no se aportan pruebas individualizadas.

La controversia alcanza también a la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, a quien UGT reprocha las advertencias sobre posibles expedientes disciplinarios.

La amenaza de expedientes añade tensión al ejercicio del derecho de huelga

El 16 de octubre, Zarzalejo anunció la posibilidad de promover expedientes contra docentes a los que atribuye conductas de incitación al odio. La declaración ha generado preocupación entre los representantes sindicales por producirse durante una huelga indefinida y en un contexto de creciente confrontación institucional. UGT Servicios Públicos Madrid interpreta esas advertencias como una forma de intimidación y exige que sean retiradas.

La cuestión tiene una dimensión jurídica relevante. El artículo 28.2 de la Constitución española reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. Además, los derechos de reunión, manifestación y libertad sindical cuentan con protección constitucional específica.

Eso no significa que el ejercicio de una huelga excluya cualquier responsabilidad por conductas individuales contrarias a la ley. Pero sí impide que se sancione a un trabajador por el mero hecho de participar legítimamente en una movilización o formular reivindicaciones laborales.

Para justificar un expediente disciplinario sería necesario identificar hechos concretos, determinar su encaje normativo y garantizar los derechos de defensa de la persona afectada.

Hasta el momento, las informaciones consultadas permiten acreditar las advertencias de la Consejería y el rechazo sindical, pero no determinar que los expedientes anunciados hayan desembocado en sanciones firmes. El comité de huelga reclama que la Administración abandone esta vía de confrontación 

 

Una huelga acordada en junio, antes de la convocatoria electoral

Otra de las principales discrepancias entre la Comunidad de Madrid y los sindicatos se refiere al origen político de las movilizaciones. La presidenta autonómica y la consejera han relacionado la huelga con el calendario electoral. Sin embargo, la documentación publicada por las organizaciones convocantes permite reconstruir una secuencia anterior a la convocatoria de las elecciones generales.

El 24 de junio se celebró una asamblea de docentes que acordó iniciar una huelga indefinida el 14 de octubre. Al día siguiente, el proceso organizativo y la fecha fueron comunicados públicamente. Posteriormente, el 25 de agosto, el comité de huelga registró un escrito dirigido a la Consejería de Educación solicitando negociaciones para evitar el paro.

UGT Servicios Públicos Madrid participó en este proceso y publicó en septiembre la documentación relativa a la convocatoria, incluida la tabla reivindicativa. Estos antecedentes contradicen la idea de que el calendario de la huelga fuera decidido como respuesta a la convocatoria electoral posterior. Otra cuestión distinta es que una movilización prolongada adquiera repercusiones políticas, especialmente en una comunidad donde la gestión de los servicios públicos constituye uno de los principales asuntos de confrontación entre Gobierno y oposición.

La cronología demuestra que las reivindicaciones y la convocatoria existían antes de la campaña. No permite, por sí sola, establecer las motivaciones individuales de todos los participantes.

Salarios, ratios y recursos: las demandas que explican el paro

La tabla reivindicativa del comité de huelga plantea cambios que afectarían tanto a las condiciones laborales del personal docente como a la organización de la enseñanza.

Entre las exigencias figura la reducción de la jornada lectiva a 17 horas semanales en Secundaria y 22 en Infantil y Primaria, así como una mejora retributiva de 600 euros mensuales para reducir las diferencias de poder adquisitivo respecto a docentes de otras comunidades autónomas.

Los convocantes también reclaman disminuir las ratios, incrementar los recursos para la atención a estudiantes con necesidades educativas específicas, reducir las tareas administrativas y mejorar las infraestructuras escolares.

UGT Servicios Públicos Madrid ha insistido especialmente en las consecuencias que tienen estas deficiencias sobre la actividad cotidiana de los centros. En su comunicado del 14 de octubre, la organización señalaba la necesidad de que los docentes puedan dedicar más tiempo a preparar las clases, impartirlas y atender las dificultades de aprendizaje, sin que una excesiva carga administrativa reduzca esas funciones.

También defendía la rehabilitación de instalaciones antiguas, la construcción de nuevos centros públicos y una adecuación salarial a las condiciones económicas de Madrid. Los sindicatos vincula estas reclamaciones con la calidad del servicio educativo que reciben las familias.

La Comunidad de Madrid, por su parte, mantiene que ya existen acuerdos sectoriales y compromisos de mejora progresiva, entre ellos la reducción de horas lectivas en Secundaria prevista hasta 2028. El Ejecutivo regional considera que las demandas adicionales tienen un elevado coste y cuestiona su viabilidad presupuestaria.

La diferencia entre ambas posiciones exige una negociación sobre recursos, prioridades y calendarios. Sin una evaluación económica compartida, las cifras se convierten en otro elemento de enfrentamiento en lugar de servir para aproximar soluciones.

Las cargas policiales trasladan la protesta a la Delegación del Gobierno

El conflicto se agravó el lunes 19 de octubre, cuando la Policía Nacional intervino durante una concentración de docentes en las proximidades del Palacio de los Duques de Santoña, donde participaba Ayuso en un acto.

Varios manifestantes denunciaron haber recibido golpes durante el operativo y cuestionaron las posibilidades de abandonar la zona ante la disposición de los cordones policiales. La Delegación del Gobierno en Madrid, encabezada por Francisco Martín, anunció una investigación para determinar si la actuación policial se ajustó a los criterios exigibles de necesidad y proporcionalidad.

La cuestión afecta directamente a las competencias del Ministerio del Interior y de la Administración General del Estado, de la que depende la Policía Nacional. El martes por la noche, una nueva manifestación recorrió el centro de Madrid desde la Delegación del Gobierno hasta la Consejería de Educación. Los participantes sustituyeron las tradicionales camisetas verdes por ropa negra, en protesta por las cargas policiales.

Los organizadores cifraron la asistencia en unas 8.000 personas, mientras la Delegación del Gobierno la situó en aproximadamente 2.000. Las concentraciones reunieron a docentes, estudiantes y representantes de diferentes organizaciones sociales. Además de solicitar que se esclarezcan las intervenciones policiales, los manifestantes reclamaron que la Consejería abra negociaciones con el comité de huelga.

El desarrollo de los acontecimientos ha terminado por implicar a dos administraciones distintas: la regional, responsable de la política educativa, y la estatal, competente para investigar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en este caso.

Reclama propuestas concretas, calendario y presupuesto

La posición expresada por UGT Servicios Públicos Madrid no se limita al rechazo de las declaraciones institucionales. Desde el comienzo de la huelga, el sindicato ha insistido en la necesidad de establecer una negociación efectiva que contemple compromisos verificables.

La organización considera que el proceso debe incluir al comité de huelga y abordar la tabla reivindicativa aprobada por el profesorado. También defiende que las decisiones relevantes sobre la continuidad de las movilizaciones se consulten a los trabajadores mediante procedimientos abiertos de participación.

La exigencia es que la Consejería presente medidas concretas, plazos de cumplimiento y financiación suficiente. Esta posición introduce una cuestión que va más allá del enfrentamiento personal entre Ayuso, Zarzalejo y los representantes sindicales: qué compromisos está dispuesta a adquirir la Comunidad de Madrid para reducir los problemas denunciados por los docentes.

Las demandas económicas tienen que examinarse en función de su coste y de los recursos presupuestarios disponibles. Pero la existencia de limitaciones presupuestarias no impide negociar prioridades, medidas escalonadas o compromisos plurianuales.

De hecho, la posibilidad de alcanzar acuerdos parciales dependerá de que las partes concreten qué objetivos consideran imprescindibles y cuáles podrían desarrollarse progresivamente. La falta de un marco de negociación aceptado por los interlocutores mantiene abierto un conflicto que afecta a miles de trabajadores y a la organización de numerosos centros educativos.

El verdadero alcance del conflicto: qué educación pública puede ofrecer Madrid

Las movilizaciones han puesto sobre la mesa un debate que excede las reivindicaciones retributivas. La reducción de ratios, el incremento de profesionales de apoyo y la mejora de las instalaciones están relacionados con la capacidad de los centros para atender a un alumnado cada vez más diverso.

Las condiciones laborales también influyen en esa atención. Un profesor con numerosos grupos, excesivas tareas administrativas y escaso tiempo de coordinación encuentra mayores dificultades para realizar un seguimiento individualizado de los estudiantes. Pero la huelga indefinida tiene, asimismo, consecuencias para las familias y para el desarrollo ordinario de las clases, especialmente entre los alumnos que necesitan apoyos adicionales.

Por eso la continuidad de las movilizaciones exige responsabilidad tanto a los convocantes como a la Administración educativa. Los sindicatos deben explicar sus reivindicaciones y las condiciones que permitirían alcanzar un acuerdo. El Gobierno regional, por su parte, debe precisar qué propuestas está dispuesto a negociar y por qué considera inviables determinadas exigencias.

La controversia sobre las cargas policiales y las declaraciones de Ayuso no debería sustituir el examen de las deficiencias educativas que dieron origen al conflicto. UGT Servicios Públicos Madrid ha situado el respeto institucional al profesorado y la apertura de negociaciones entre sus principales exigencias. El Ejecutivo autonómico defiende sus acuerdos previos y cuestiona las nuevas demandas.

Mientras ambas posiciones permanezcan alejadas, la huelga seguirá condicionando la actividad de los centros. El desenlace no dependerá únicamente de la intensidad de las manifestaciones ni del debate político que generen. Dependerá de que se alcance un acuerdo sobre las condiciones en las que deben trabajar los docentes y estudiar los alumnos de la enseñanza pública madrileña.roducir la estructura de la noticia inicialmente aportada.

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