La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, convirtió este jueves la entrega de los premios de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en una contundente intervención política centrada en la situación de los medios de comunicación en España. Durante un discurso pronunciado en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, la dirigente popular defendió el papel de los periodistas independientes, cuestionó la actuación de RTVE y advirtió de lo que considera una creciente presión sobre profesionales de la información críticos con el Gobierno central.
Ayuso comenzó reivindicando su propia vinculación con la profesión periodística. Recordó su paso por la Universidad Complutense de Madrid y su pertenencia durante años a la Asociación de la Prensa de Madrid, una institución que definió como referente para quienes ejercen el oficio de informar.
La presidenta destacó la importancia histórica del periodismo y subrayó las dificultades que atraviesa el sector desde la irrupción de internet, las redes sociales y, más recientemente, la inteligencia artificial. Según afirmó, la transformación tecnológica ha golpeado duramente a los medios tradicionales y ha provocado la pérdida de numerosos profesionales debido a la precarización laboral.
No obstante, también puso en valor la capacidad de adaptación de muchos medios y el surgimiento de nuevas iniciativas digitales que, a su juicio, han logrado mantener el compromiso con el rigor y la búsqueda de la verdad.
Reconocimiento a los premiados
Una parte importante de la intervención estuvo dedicada a los galardonados por la Asociación de la Prensa de Madrid.
Ayuso elogió la trayectoria de Víctor Márquez Reviriego, distinguido con el Premio de Honor por toda una vida dedicada al periodismo. Destacó especialmente su conocimiento de las instituciones parlamentarias y su papel como cronista de la Transición española.
También dedicó palabras de reconocimiento a Ketty Garat, elegida periodista del año por sus investigaciones. La presidenta aseguró que la periodista ha soportado presiones y señalamientos durante los últimos años y defendió su perseverancia en la búsqueda de información. "Hoy queda claro también que Ketty siempre estuvo bien encaminada y que tenía razón", afirmó.
Asimismo, destacó la labor de Mar Manrique en el ámbito del periodismo digital y la trayectoria de Marta González Novo en la información madrileña, especialmente en radio.
El ataque más duro contra RTVE
La parte más contundente del discurso llegó cuando Ayuso abordó la situación actual de los medios de comunicación y la relación entre periodismo y poder político.
La presidenta aseguró que España atraviesa un momento "totalmente desquiciado" y denunció la existencia de operaciones dirigidas contra periodistas incómodos. En este contexto, hizo referencia a las informaciones publicadas en las últimas semanas sobre supuestas listas de profesionales vinculadas al entorno político del PSOE.
Aunque evitó dar por confirmada la existencia de dichas listas, manifestó su preocupación por la posibilidad de que determinados comunicadores actúen coordinadamente para imponer una versión concreta de los acontecimientos.
La crítica más directa fue dirigida a RTVE. Ayuso afirmó que la radiotelevisión pública ha abandonado su función de servicio público para convertirse en una herramienta de apoyo al poder político.
"Se ha convertido en una especie de plataforma argumental para mantener una maquinaria que está operando al servicio del poder desde el Gobierno y en connivencia con algunos periodistas", aseguró.
Una defensa del periodismo con mensaje político
La presidenta lamentó especialmente que una corporación financiada por todos los ciudadanos haya sido objeto de resoluciones judiciales por cuestiones relacionadas con la manipulación informativa y defendió que los medios públicos deberían situarse por encima de cualquier interés partidista.
Denuncias sobre vetos y señalamientos
Durante su intervención, Ayuso enumeró una serie de prácticas que, a su juicio, representan una amenaza para la libertad de información.
Criticó el veto a determinados medios en viajes oficiales, la selección de periodistas autorizados a formular preguntas en ruedas de prensa, los señalamientos públicos a profesionales concretos y la creación de mecanismos institucionales destinados a combatir lo que calificó como "narrativas oficiales".
Entre los ejemplos citados mencionó las descalificaciones dirigidas contra algunos medios digitales y denunció que determinados periodistas sean objeto de ataques personales por el mero hecho de publicar informaciones incómodas para el poder político.
En contraposición, defendió el funcionamiento de la Comunidad de Madrid en materia de comunicación institucional. Aseguró que el Ejecutivo regional no discrimina a medios de comunicación, no establece listas de exclusión y mantiene una política de acceso abierto a la información.
Según explicó, todos los medios son invitados a los encuentros informativos organizados por las distintas consejerías y tienen acceso a los recursos técnicos necesarios para desarrollar su trabajo.
Una llamada a recuperar la convivencia política
Más allá de la cuestión mediática, Ayuso aprovechó su discurso para lamentar el deterioro del clima político español.
Recordó que hace apenas unos años era habitual la colaboración institucional entre responsables políticos de diferentes partidos y señaló que existía una relación mucho más fluida entre administraciones de distinto signo ideológico.
La presidenta evocó la etapa en la que dirigentes autonómicos de diferentes formaciones compartían espacios de diálogo y cooperación, especialmente durante los momentos más duros de la pandemia.
También citó a expresidentes madrileños de distintas sensibilidades políticas para reivindicar una etapa en la que, según sostuvo, era posible mantener discrepancias sin romper los puentes de comunicación.
En este sentido, alertó sobre los riesgos que, en su opinión, supone la polarización creciente para el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Libertad de prensa y democracia
Ayuso cerró su intervención vinculando directamente la defensa del periodismo libre con la preservación de la democracia.
La presidenta sostuvo que los políticos deben aceptar la crítica permanente y someterse al escrutinio público, pero advirtió contra cualquier intento de utilizar recursos públicos o estructuras de poder para proteger intereses partidistas.
A su juicio, la libertad de información, el pluralismo mediático y el Estado de derecho constituyen pilares esenciales de cualquier democracia liberal y deben ser preservados frente a cualquier intento de control o instrumentalización.
Con ese mensaje concluyó un discurso que fue mucho más allá del reconocimiento a los premiados y que acabó convirtiéndose en una dura crítica al Gobierno central, a RTVE y a lo que considera una creciente presión sobre determinados periodistas y medios de comunicación en España.